
Este artículo obtuvo el tercer premio del nivel primario en el concurso Rincón Gaucho en la Escuela
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Haber vivido con mis padres en la ciudad me permitió saber que aquí, en este paraje donde desde hace algún tiempo mis abuelos construyeron la casa en la que ahora vivo con ellos, todo es distinto. Acá, en el campo, se usan materiales caseros y no todo se puede comprar porque a veces no hay con qué, y también porque estamos muy lejos para ir a buscar lo que se necesita. Por ejemplo, mis abuelos me contaron cómo levantaron su casa. Para hacerla fabricaron el adobe haciendo un pisadero. Juntaron bosta de caballo, la dejaron en remojo un día de lluvia, colocándola luego dentro del pisadero. Después pusieron la bosta mezclada con barro formando una pasta en adoberas, que son moldes rectangulares. Una vez terminados de cortar, los dejaron secar tres días dándolos vuelta, y con este material empezaron a construir la casa.
Antes de levantar las paredes, armaron los cimientos con cuatro zanjas rellenas con piedras. Empezaron a levantar las paredes con los ladrillos de adobe, dejaron un espacio para la puerta y ventanas y unieron los adobes con pasta de barro. Luego los revocaron con arena y cemento y las pintaron con cal. También alisaron el piso y, por fin, techaron con chapas de cartón negro que compraron en la ciudad.
Para el baño, hicieron un pozo fuera de la casa con una casilla también del mismo elemento, dejando una pequeña ventana para ventilar. Hace poco, para poder bañarnos, mi abuelo agregó un tanquecito con un caño y manija, al que con una jarra le agregamos agua por arriba para que después caiga en forma de lluvia.
En el patio fabricaron corrales para las chivas con arbustos de michay y ramas de árboles, y a los gallineros los armaron con alambre viejo. También le formaron una lagunita para los patos que recibe agua de un arroyito con un pequeño canal.
Esta zona es muy fría, pero igual armaron su quinta, que está protegida de los perros y pavos intrusos por medio con un cerco. Allí cultivamos verduras para ensalada. Cuando llegue el verano vamos a tener frutas de un ciruelo que mi abuelo plantó, y aun no ha dado sus primeros frutos.
A cambio de un capón, consiguieron que con una máquina les hicieran la entrada del camino hasta su vivienda. También tuvieron que ingeniarse una manera de conservar el pasto que enfardaron pues por el clima no podía quedar sin reparo. Para esto inventaron unas repisas de hierro bajo el techo del galpón, y allí colocaron los fardos para poder conservarlos y terminar de secarlos.
En esta zona rural cuando nos hacen falta cosas, vamos viendo con qué se las puede reemplazar, porque no hay dónde comprar ya que no existen negocios de ninguna clase ni una forma fácil para ir a la ciudad. Esta es la manera en que mis abuelos, con mucho esfuerzo, pudieron tener sus cosas....






