Coronavirus: una carta abierta desde la cadena agroindustrial

El campo, un actor clave en la emergencia
El campo, un actor clave en la emergencia
Marcos A. Hermansson
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21 de marzo de 2020  • 14:12

Los argentinos estamos siendo testigos de algo que nos sacude como nación. La pandemia de Covid-19 arrecia contra todos los que de una manera u otra no han tomado los recaudos necesarios para evitar la infección. Este virus no respeta colores, etnias, religiones ni posicionamiento económico alguno. Arremete contra todo lo que puede y se cruza en su camino.

Hemos sido testigos de los inicios de esta enfermedad en el gigante asiático. Hoy en día, los países más emblemáticos de Europa, entre otros tantos, se enfrentan con situaciones y cuadros verdaderamente de temer.

Cuando este flagelo comenzó, nuestro país parecía encontrarse muy lejos de este padecimiento. Hoy, con muy buen tino, las autoridades tomaron cartas en el asunto.

En los últimos años todos los que habitamos nuestra querida Argentina, a la que continúo amando, hemos sido testigos de una división o grieta impulsada y sostenida por muchas personas, algunas de ellas desde lo ideológico y otras por simple conveniencia.

Desde el Ecosistema Agroindustrial, que muchos como quien escribe impulsamos con honestidad y responsabilidad, creemos que el país se encuentra frente a una oportunidad que puede ser única.

Desde el temor y la incertidumbre convocamos a la unidad de todos los que queremos y creemos en el bien común, que es el bien de todos.

Hoy, frente a este flagelo, tal vez logremos comprender más que nunca que el bienestar del prójimo se convierte en el propio.

Crédito: Archivo

Nunca me cansaré de repetir aquello de "hoy por ti y mañana por mí". Soy un convencido de que la fortaleza de los actos se encuentra en el convencimiento propio de que la realidad puede cambiarse. Las grandes transformaciones y los cambios profundos a lo largo de la historia han requerido enormes cuotas de valor y sacrificio por el bien común. Nada de esto puede ser siempre responsabilidad del "otro" y no propia.

Es falaz aquello de esperar a que el ejemplo venga del que detenta el poder. El poder somos nosotros mismos. Nuestras casas, nuestros lugares de trabajo, los amigos y nuestra propiedad intelectual son las usinas en donde todo este cambio debe gestarse.

La coyuntura hace que hoy debamos trabajar más que nunca en equipo. Todos sin excepción somos piezas claves en este partido. Por esto debemos terminar de una buena vez y para siempre con las divisiones, los enconos y todas las cuestiones que de una forma u otra alimenten las polarizaciones y las actitudes binarias por sobre el consenso y los acuerdos que son, a las pruebas me remito, la única manera de paliar la crisis.

Desde el Ecosistema Agroindustrial estamos convencidos que el agro, como otras actividades, es uno de los motores más importantes de la economía del país. Por ello queremos sumar valor y aportar ideas que conlleven a colocar al país en donde debe y merece estar.

Ese aporte individual y colectivo debe hacerse dejando de lado posiciones egocentristas y sabiendo renunciar a muchos de los egos que siempre han jugado en contra de lo que la gran mayoría ha pregonado a lo largo del tiempo. No más contradicciones. No más enfrentamientos. Trabajemos en buscar debates que nos nutran en lo individual y lo colectivo para de esa forma, y con consenso en las acciones a seguir, podamos arribar a las soluciones para todos, refrendando aquello del bien común.

El complejo agroindustrial juega un papel preponderante y clave en estos momentos. Tiene la enorme responsabilidad de generar los alimentos necesarios reforzando las acciones de forma tal de satisfacer y cuidar los sectores más vulnerables. A su vez, sin ser un tema para nada menor, continuar el proceso de generación de divisas. Las mismas serán fundamentales para evitar colapsos en una economía por demás castigada.

El mundo entero atraviesa un momento triste y complejo. Aprovechemos esta oportunidad para el aprendizaje de algo básico y fundamental. De nada sirve o servirá estar bien uno sin importarnos el prójimo. Del bienestar del "otro", recién devendrá el propio.

Para finalizar, sepamos entender y comprender que el único camino posible para la obtención de los objetivos deseados será el irrestricto acatamiento de las leyes y las indicaciones de las autoridades. "Para vivir en libertad, debemos ser esclavos de la ley".

El autor es vicepresidente de Matba Rofex y coordinador del Ecosistema Agroindustrial Argentino, un espacio donde participan instituciones, bolsas, mercados, cadenas, empresarios

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