
Análisis económico del INTA Balcarce
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Un estudio del ingeniero Juan Carlos Tosi, del Departamento de Economía del INTA Balcarce, revela el impacto de la actual situación económica nacional sobre el costo de las labores agrícolas: el gasoil es hoy responsable del 50% del costo de la arada en la región.
Según el técnico es necesario distinguir entre el costo del equipo "en el lote" y el costo final al que tiene que llegar un contratista para poder retribuir a todos los factores involucrados en el uso de la maquinaria (casilla, vehículos, teléfono, carro de gasoil, tiempo de gestión, utilidad, etcétera). Obviamente, los resultados dependen de la estructura de cada contratista y el valor final de la labor será ajustado a la oferta y demanda en una determinada zona.
Tosi recuerda algunas pautas que permiten optimizar el uso del combustible por parte de los productores en general, ya sea que trabajen con maquinaria propia o contratada.
Los trabajos de labranza -apunta- son los que mayor demanda energética solicitan al tractor y, en consecuencia, son los que mayor gasto en combustible generan. De este modo, el tipo de labranza realizado y el número de labores determinarán la ecuación final sobre el gasto de combustible. No siempre reducir labores es beneficioso desde el punto de vista técnico, sostiene Tosi, sino que la combinación de labores con estrategias de fertilización y control de malezas, plagas y enfermedades determinan opciones más rentables.
La calidad de las labores previas muchas veces incide sobre el costo de las siguientes. "Un ejemplo lo da el hecho de generar compactación por trabajar en condiciones de excesiva humedad que generarán un costo adicional en laboreo de descompactación en un futuro", señala.
A modo de consejo, apunta: "Evite utilizar tractores muy justos en potencia para realizar labores que demanden altos esfuerzos de tracción permanentemente. Es necesario remarcar que el estado de la maquinaria de labranza y el correcto enganche de la misma, determinan el requerimiento de potencia demandada al tractor y consecuentemente inciden sobre el consumo de combustible".
Cuando se trabaja en operaciones en que se le demanda al tractor menos del 65% de la potencia disponible a la barra de tiro -explica Tosi-, es una práctica aconsejable trabajar en un cambio alto y a bajo régimen siempre y cuando el motor no trabaje sobrecargado. Un síntoma de sobrecarga será el humeado del motor, aun trabajando a bajas vueltas, y otro seguramente complementario al anterior será el aumento de la temperatura de trabajo del motor.
Si bien el trabajo óptimo del motor del tractor se realiza cerca del régimen de potencia máxima, existen labores que no demandan toda la potencia, como por ejemplo, labranza secundaria, siembra fina o gruesa, rastrillado u otras labores que se realizan con implementos que pueden haber quedado chicos al haberse cambiado el tractor de un establecimiento. Las labores con un cambio alto y a bajo régimen permiten sustanciales ahorros de combustible. Para determinar si el cambio es el correcto se deberá realizar una prueba de reacción del motor, la cual consiste en acelerar y esperar una rápida reacción del motor. Datos del INTA muestran que se puede ahorrar hasta un 40% de combustible mediante esta sencilla técnica.
Más información: http://www.inta.gov.ar/crbsass/balcarce





