Desde Catriló, Luis María Bompadre construyó un imperio y se transformó en el mayor contratista de La Pampa
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CATRILO.- Comenzó con un portafolios y una lista de precios, y en poco más de 20 años construyó un imperio. De la mano de la siembra directa, Luis María Bompadre se transformó en el mayor contratista rural y uno de los principales empresarios de venta de maquinaria agrícola de La Pampa.
Bompadre nació el 20 de enero de 1962, en Catriló. Hijo de una de las familias más antiguas del pueblo, Luis María creció junto a un hermano menor en el taller mecánico que su abuelo fundó en 1933.
De joven comenzó a trabajar en el taller junto a su padre, "pero me sentía más atraído por la actividad rural, y busqué una alternativa en la venta de implementos agrícolas. Cuando empecé, a los 21 años, no tenía nada".
Sin capital alguno, en los primeros años fue imposible conseguir una representación, y debió caminar hasta que su padre le cedió un viejo Peugeot 404 para trasladarse. Por esos tiempos hizo sus primeros clientes con rastrones y cinceles de varias marcas, entre ellas Industrias Maracó, una fábrica de General Pico hoy desaparecida.
Apenas empezaba a sostenerse en su actividad comercial, cuando su padre murió presa de una enfermedad en 1987, y hubo que luchar para sostener el hogar, junto a su madre, su hermano y la abuela paterna. El alivio llegó con la representación de Agrometal.
Catriló vive al ritmo de la actividad agropecuaria. Aquí, donde la región agrícola va dejando paso a los campos subáridos, después de la labranza el viento se lleva el suelo, y por eso siempre fue más importante la actividad ganadera.
Cuando los cultivos eran todavía materia difícil, Bompadre vendía el rastrón Maracó, fabricado en los talleres piquenses, "uno de los mejores en su tipo", dice. Hasta que llegaron las sembradoras con ruedas niveladoras de profundidad, que lograron "resultados notables".
Para principios de los años 90, la siembra directa ya empujaba la frontera agrícola hacia el oeste. Pero el mayor salto tecnológico fue la aparición de la sembradora con fertilización asistida, que selló la desaparición del arado de reja. La siembra directa, los agroquímicos y los precios se combinaron para que la agricultura rindiera mejores frutos, y la frontera comenzó a moverse. Así se pasó de un 30% a un 70% de campos agrícolas, en solo 10 años, cuenta.
Durante la hiperinflación de 1989 "cuando nadie compraba un implemento", Bompadre armó el primer equipo de siembra, "para hacer trabajos como contratista". Si bien fue adoptada como alternativa, la actividad de contratista creció a la par del comercio de maquinarias, y Bompadre tiene ahora 14 sembradoras de última generación, todas digitalizadas, tiradas por tractores propios, con las que cultiva unas 18.000 hectáreas anuales de gruesa (36 millones de toneladas), unas 10.000 de pasturas y unas 3000 de trigo. Ante tanta maquinaria pronto quedó chica la esquina donde su abuelo fundó su taller, y entonces se trasladó a una quinta de 3,5 hectáreas en las afueras de Catriló.
También puso en funcionamiento un taller móvil para asistir maquinarias en el campo; una gomería; un reservorio para 100.000 litros de combustible, y equipos "muletto" para reemplazar los que se rompen.
Luis María Bompadre, pampeano de Catriló. Empezó de a pie, con un portafolios, vendiendo rastrones Maracó. Jamás recibió un crédito del estado, pero en 20 años se transformó en el mayor contratista rural de La Pampa y uno de los principales concesionarios de maquinaria. "El único secreto es trabajar. Durante la campaña, no paramos ni un día", asegura.






