
El incremento de los precios internacionales y la cancelación de las deudas bancarias mejoran las perspectivas de la campaña
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LLAMBI CAMPBELL, Santa Fe.- Manifiestos destellos de esperanza parecen iluminar la próxima siembra de granos en vastas zonas de la pampa húmeda.
Productores grandes, medianos y pequeños se muestran más entusiastas que unos 4 o 5 meses atrás. Y hay razones concretas que sustentan este mejor ánimo y predisposición.
Resultan valederas razones la licuación de muchas deudas (especialmente las bancarias), mejores precios de los granos y una devaluación que, por ahora, no fue alcanzada por alzas de los servicios públicos y los sueldos.
Todo ello, a pesar de un eventual aumento de las retenciones que ciertamente amenaza dar un golpe de timón a este pequeño clima de optimismo. En este punto coinciden todos los productores consultados: "Si se incrementan las retenciones nos acercamos a la parálisis total del campo", coinciden.
Eduardo González Kees, responsable de la Estancia Los Leones, de 9000 ha, a 60 km al norte de la ciudad de Santa Fe, comentó: "El cambalache económico que nos vimos forzados a transitar a principios de este año nos llevó a tener que reducir sustancialmente nuestra dotación de animales en feed lot. Usualmente teníamos entre 5000 y 8000 animales, ahora sólo tenemos 2000. Eso sí, para esta campaña nos jugamos a los granos:pasamos de 300 a 2800 hectáreas, casi 10 veces que en el pasado reciente (soja 60%, maíz 25%, girasol 10% y algo de sorgo granífero)".
Finalmente, agregó: "Nos inclinamos por los granos a pesar de que nuestro campo no es el mejor para ello debido a la composición de la tierra (con alta proporción de arcillas). La siembra directa y las variedades de soja RR nos han permitido ampliar los límites agrícolas. Eso sí, trabajamos con riego, lo que nos facilita la producción en esta zona".
A unos 250 kilómetros al sur de allí, en Hughes, una zona más prolífica, otro productor grande, con cerca de 8000 ha entre propias y arrendadas, también se decidió a hacer una fuerte apuesta. Alberto Marchionni dijo: "No pensamos bajar los niveles de tecnología de nuestros cultivos. Utilizamos los mejores híbridos de maíz del mercado para esta zona, ellos son P-30; RZG Bt, DK-682 MG y AX 882, entre otros. Cuando trabajamos con materiales no Bt aplicamos insecticidas especiales. Quizá lo más revelador acerca de que no bajamos la tecnología es que fertilizamos para llegar a 12 toneladas de granos por hectárea contemplando todos los cultivos que realizamos, es decir, soja, maíz y trigo". Con este concepto coincidió el asesor Cristian Broglia. "Aplicamos 80-100 kilos por hectárea de sulfato de amonio (voleo); 100-120 kilos de fosfato monoamónico (incorporado) y 100-120 kilos de urea granulada (incorporada)", finalizó Marchionni.
Algo mejor
Si bien no se puede hablar de euforia en el campo, sí se puede percibir una incipiente recuperación de la actividad económica en algunos pueblos de la "pampa gringa", como por ejemplo Monje, Barrancas, Arteaga, Casilda, San José de la Esquina, entre muchos otros.
Las ferreterías, pequeños talleres, supermercados y tiendas están algo más poblados de productos y se ve también a algunos clientes esperando para ser atendidos. "Hay más movimiento que hace 5 meses", dijeron. Asimismo, los que quieran comprar maquinaria nacional de empresas líderes y reconocidas tienen que esperar un par de meses para la entrega.
Por otra parte, también se aprecia la nueva aparición de una figura de negocios que había desaparecido hace ya algún tiempo: los pools de siembra. Si bien aún no se los ve muy activos, en charlas de café pueblerina se suele escuchar el comienzo de la reaparición de varios interesados en este negocio. "Los inversores no tienen dónde poner la plata, por eso va para el campo", se argumenta. En Colón, Buenos Aires, algunos abogados que cobraron honorarios por los amparos del corralito están tratando de invertir en el campo.
Muchos atribuyen al aumento de los valores de los alquileres este interés "extracampo". Llegan a pagarse a razón de 14 quintales por hectárea en el sur de Santa Fe y hasta 8 o 9 en lugares más pobres, como en el norte de la capital de esta provincia. "Un 20 por ciento más que en la campaña pasada", estiman algunos.
Además, los que quieren comprar campo con la plata en la mano tienen que pagar un plus respecto de los valores que se venían manejando hace algún tiempo. Por una hectárea en Ascensión se está pidiendo 3200 dólares al contado (en un campo de 100 hectáreas); en Colón, US$ 3300 (120 Has), y en Hughes, US$ 4000, pero financiado en un campo de 200 ha. De todos modos, son pocas las operaciones que se concretan.
A estas alturas nadie se espanta por la posible falta de financiación de la próxima siembra de granos gruesos. Por aquí y por allá se suelen ver chorizos de plástico repletos de granos, que en honor de la verdad representan un ahorro del sector agropecuario para financiar los insumos.
Carlos Calvo, titular de la firma Ciagro, distribuidora de agroquímicos, comentó: "Nuestra empresa y la de los proveedores de insumos van a tener que financiar el 25 por ciento de la soja, el 30-35 por ciento del maíz y el 30 por ciento del girasol. Según nuestras estimaciones, el resto de la provisión de insumos ya tiene asegurada la financiación".
"Ciagro debió implementar un departamento especial para trabajar con canjes de granos por la venta de insumos; ésa es nuestra forma de financiación que, por cierto, tiene costos como 1,5-2 por ciento de comisión, 0,5 de corretaje, 0,8 por mil de impuesto al cheque, etcétera."
Pequeños y medianos
Un productor pequeño, como Bernardino Santirocco, de Recreo Sur, Santa Fe, reconoce que es uno de los pocos sobrevivientes de la quiebra de productores chicos de esa zona y que se registró en la década del 90. "Hoy estamos un poco exaltados por los precios de los granos, pero a la vez tenemos incertidumbre por el futuro. De todos modos, alquilé un campo pagando 4 quintales por adelantado y el excedente de los 20 quintales en soja los comparto con el dueño del campo. Es una manera de diluir riesgos. Hoy estoy trabajando unas 600 hectáreas, que para esta zona representa el trabajo de un productor pequeño."
Por su parte, los productores medios, que están representados, por ejemplo, en la Federación de Contratistas de Máquinas Agrícolas, trabajan para sí mismos y además dan servicios de siembra (muchos en directa) y, especialmente, de cosecha, tampoco creen en tiempos negros para la próxima campaña.
"Si bien tenemos alguna incertidumbre por la evolución de los combustibles para la próxima campaña, esperamos trabajar bien tanto en la producción de granos como en nuestra especialidad, que es la de proveer servicios a terceros", comentó Jorge Scoppa, presidente de la entidad.
"Para nosotros sería un verdadero paso adelante para la próxima cosecha poder concretar con alguna empresa petrolera una tarjeta para los contratistas. Con una tarjeta de débito primero y luego con una de crédito podríamos comprar combustible en cualquier punto del país. Podría resultar un negocio excelente para todos, ya que somos 11.000 contratistas, que consumimos 60 millones de litros de gasoil."





