
Los departamentos de Realicó y Chapaleufú fueron los más afectados por las inundaciones; ahora los amenazan los desbordes del río Quinto
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REALICO.- Las intensas lluvias producidas desde octubre último y ahora los desbordes del río Quinto se ensañaron con una de las principales zonas productivas de La Pampa: los departamentos de Realicó y Chapaleufú, ubicados en el nordeste de la provincia, en el rincón que limita con Córdoba y Buenos Aires.
Están comprometidas 400.000 hectáreas, que ya sufrieron algún tipo de anegamiento y afectaron la cosecha gruesa de esta última campaña.
El área que comprende las localidades de Falucho y Ojeda fueron las más afectadas por las inundaciones. Los productores de la zona están muy preocupados por el futuro de sus campos.
Los afectado por las inundaciones se quejan por la falta de financiación. "No tenemos créditos a largo plazo y los intereses son altos", afirmó un hombre de campo de la localidad de Ojeda.
Una situación difícil
También Raúl Marchetti, propietario de un establecimiento con producción mixta, sufrió graves consecuencias en su campo, donde vivía con su familia.
"Venía todo bárbaro, especialmente el girasol, pero parece que lo que Dios nos iba a dar, después nos los sacó con la inundación", señaló apesadumbrado. No sólo quedaron bajo el agua sus cultivos, también tuvo un perjuicio económico con el ganado. Algunas vacas se le perdieron y otras sufrieron baja de peso por la falta de alimento.
Su casa quedó inhabitable y tuvo que mudarse con toda la familia a Realicó, donde viven sus padres.
Campos y caminos se unieron en una inmensa laguna, en la que sólo se puede atravesar con poderosos tractores. La otra posibilidad de circular por la zona afectada son los trenes, que ocupan buena parte de su tiempo en cargar tosca y piedras para mantener los terraplenes.
Si bien la ayuda existió, por medio del Ejército, Defensa Civil y Vialidad Nacional, los productores se sienten desprotegidos.
El intendente de Falucho, Armando Mattio, reconoció haber recibido una ayuda económica de la gobernación, pero dijo que gran parte de ella tuvo que destinarla al pago de viáticos, repuestos y combustibles para los camiones del Ejército y Vialidad Nacional.
La mayor preocupación del hombre de campo es la falta de soluciones para los frecuentes desbordes del río Quinto, con los perjuicios que esto trae sobre la fertilidad y la lógica desvaloración de la tierra.
Otra entrada de agua en la provincia es el río Atuel, que desborda en el sudoeste, la zona menos productiva de La Pampa.
Su alta carga de sales, en especial magnesio, que arrastra es temida por la gente del campo.
Apego a la tierra
Pese a las condiciones adversas que se presentan en estas zonas anegadas, el productor no bajó nunca los brazos.
Seguramente cuando se retire el agua volverán a sus tierras y buscarán la forma de hacerla producir como en su mejor tiempo.
Ese apego a la tierra es una característica del pampeano y no sólo por esta situación de las inundaciones, sino por un clima que, durante todo el año, es adverso, con fuertes vientos de los cuatro rincones y cambios violentos de temperaturas.
Otro ejemplo del temple fue la afirmación de Alberto Ortiz de Urbina, cuando se le consultó por qué no se trasladaba a otras zonas más fértiles para producir. "Soy pampeano hasta la muerte", dijo con orgullo.
Alberto Pedro Heguy, uno de los jugadores más importantes en la historia del polo nacional, también prefirió la tranquila vida en el campo de Intendente Alvear antes que las luces de la Capital Federal, a donde llega sólo para contadas ocasiones y por compromisos especiales.
"Soy un fanático del campo. Aquí estoy con mi gente, mis caballos y la paso muy bien", señaló uno de los hombres que más veces -17 torneos ganados- levantó una copa en el Abierto de Polo de la República Argentina, el torneo más prestigioso del mundo.
Un símbolo
En Intendente Alvear, Heguy cría y doma los caballos de polo que ocupan su atención en las tareas del campo.
Inclusive, por medio de tres de sus cuatro hijos sigue viviendo de cerca el alto handicap.
"Ellos -por sus hijos- también quieren mucho a esta provincia, tanto que una buena parte de lo que ganan en el polo lo invierten en comprar campos aquí", sostuvo el productor.
Heguy también cosecha girasol, el cultivo que más creció en La Pampa en los últimos años. "Entre 150 y 200 hectáreas las dedico al girasol, que es la mayor riqueza de la zona", señaló.
Pero, además, Alberto Heguy tiene una intensa tarea en su ciudad pampeana.
Es veterinaria, una estación de servicio, un supermercado, un silo y produce carne de cerdo. En todas las empresas tiene distintos socios, con los que comparte una buena amistad.
Como si le faltara algo para hacer, durante un tiempo se dedicó a la política, pero ahora dice que está alejado de esa actividad.
Los Heguy son un símbolo de Intendente Alvear, casi como el polo.






