
Se fundó por legado de Adelia Harilaos y Ambrosio Olmos
1 minuto de lectura'
Del polvo somos y al polvo volvemos. Esa fue tal vez la frase que retumbó en las mentes de quienes acompañaron al féretro de la mujer esa tarde de septiembre de 1949. No fueron pocos los que con el alma en ascuas lloraron el desconsuelo del adiós a ella. Ella, la tan devota a la causa del bien ajeno: Adelia María Harilaos. La misma poderosa afrodita que todos veían destinada al otoño de una vejez de soltera sin sobresaltos. Y que, sin embargo, en el codo de sus cuarenta años, supo arrebatarle el corazón al soltero más codiciado de muchos salones.
El, aquel solterón que paseaba su gallardía y fortuna por Europa y pensaba que a una vida tan llena de protagonismo sólo quedaba el consuelo tibio de los recuerdos. Y con justa razón: Ambrosio Olmos, nacido el 7 de diciembre de 1839 en Dolores, Valle de Punilla, fue un brillante hombre de negocios, y por su amistad con Julio Roca entró en las arenas políticas hasta llegar a convertirse en gobernador de Córdoba por el Partido Autonomista Nacional. Y, sin embargo, por esas cosas del poder, no completó su mandato y se retiró con la amargura de quien sabe que dejó sus huesos por la causa y no fue reconocido.
A partir de entonces, se dedicó a sus estancias, a viajar a Europa y, por supuesto, a lamerse las heridas de la ingratitud. Fue entonces, cuando creía que los fuegos fatuos de este mundo no podían sorprenderlo, que la conoció a ella, que estaba pasando una temporada en el viejo continente. Entonces, fueron alcanzados por el sentimiento más viejo de todos. Y gracias a los devaneos del amor, a su música perturbadora y sus palabras, a partir de ese momento, el y ella, Ambrosio y Adelia María, se volvieron uno.
Y en 1906, solamente después de cuatro años de matrimonio, Ambrosio Olmos partió, ligero de equipajes, al otro mundo. Como si a la contemplación de la felicidad le siguiese el ocaso inevitable. Murió sin hijos, pero con la paz de haber depositado su continuidad en Adelia María.
De sus amores y sus frutos da cuenta la estancia El Durazno, en la localidad de San Ambrosio, que llegó a tener unas 20.000 hectáreas, pero que logró su mayor brillo edilicio gracias a Adelia María, que a partir de 1902 se dedicó a transformar la vieja estancia criolla en una estancia moderna. Ella se ocupó de incorporar a la propiedad los mejores adelantos de la época: teléfono, accesos, la residencia de la familia, piscina, capilla, salón de té, usina, palomar (mirador), invernáculo, reloj, lagos artificiales y acequias ornamentales.
El estilo arquitectónico ecléctico refleja la fiebre de la época: sin respetar estilos se intenta recoger lo mas granado de Europa y recrear espacios parisienses en la pampa. Como una nave de locos olvidada en medio de la nada, El Durazno parece salido del delirio de un dandy.
Pero la obra de Adelia María Harilaos de Olmos, loca enamorada de la belleza en todas sus formas, no se limita a engalanar edificios vistiéndolos con sus ropas más nobles.
Apesadumbrada por la responsabilidad de administrar una herencia cuantiosa a la muerte de Ambrosio, no se dejó apabullar y no sólo llevó a cabo esta ardua tarea, sino que además hizo lo que mejor sabía: pensar en los demás. Fundó asilos, hospitales y colegios en todo el país, especialmente en la zona adonde había actuado su marido, Río Cuarto. Pero por sobre todas las cosas pensó en grande: pensó en educar y donó a la Congregación de los Salesianos El Durazno, para que la orden estableciera allí una escuela agrícola que solucionara el problema de la educación de los jóvenes residentes en zonas rurales.
Hay personas cuyas vidas se expanden como fuegos artificiales para luego apagarse raudamente. Hay otras vidas que, en cambio, se abren camino silenciosamente hasta expandirse como partículas en la atmósfera, dejando su traza indeleble en el aire y transformándolo. La obra de Adelia María Harilaos se expandió como partículas en el aire. Su vida y la de su marido se multiplicaron en las de aquéllos a los que tan generosamente ayudaron, dejando la traza indeleble de los que actúan en nombre de la virtud y no del ego.
1- 2
El precio más alto en casi dos años: la soja vive una jornada muy volátil por la guerra en Medio Oriente
3Mensaje: Kicillof le metió presión al Gobierno por las retenciones y expresó que el libre mercado “pasó de moda en el mundo”
4Expoagro 20 años: comienza una edición histórica de la mayor muestra para el campo


