
El cultivo de esta planta aromática aún tiene mucho campo para desarrollarse en el país
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Una de las plantas aromáticas con futuro productivo asegurado es el sutil cedrón. También conocido como "hierba Luisa", la Aloysia triphilla, tal como la bautizaron los científicos en honor a la reina María Luisa de Parma, es una promesa para los productores argentinos interesados en cultivar especies con buenas perspectivas comerciales. En la Argentina no abundan las plantaciones organizadas -gran parte se recolecta de cultivos espontáneos- y más de una vez la demanda debe cubrirse con materia prima extranjera.
Bienvenido en el abanico de las posibilidades nacionales, el cedrón se puede producir en una generosa zona del país. De Río Negro al Norte hay terrenos disponibles y aptos para expandir estos arbustos que dan hojas ideales para hacer tisanas, condimentos y derivados tales como aceites esenciales y concentrados de amplio empleo en la industria de las bebidas sin alcohol, de los medicamentos y de la cosmética.
Popular como su pariente, el clásico "burrito" (Aloysia polystachya), el antiguo cedrón puede ingresar por la puerta grande en el circuito de las alternativas alineadas en la categoría de promesas. En el país no hay datos concretos acerca de la superficie cultivada ni de la producción anual, pero se sabe que se importa una parte del consumo interno. "En 1994 ingresaron en la Argentina 35.996 kilos de hojas secas: 19.346 provenían de Chile y 16.650 de Italia", comenta el ingeniero agrónomo Miguel Angel López.
Variedad originaria de las provincias de Catamarca, Salta y La Rioja, se cultiva en escala en numerosas partes de América (incluidos los Estados Unidos), en el sur de Europa y tanto en el norte como en el sur de Africa. Una vez más "nadie es profeta en su tierra", y eso que la "hierba Luisa", también llamada "de la princesa", tiene múltiples virtudes: contiene sustancias que se emplean para elaborar tónicos destinados a tratar problemas nerviosos, cardíacos, palpitaciones y hasta sustos.
El clima para los cedrones
Planta de la familia de las Verbenaceae, los ejemplares pueden medir entre 1,50 y 2, 50 metros de altura, pero comercialmente conviene manejarlos a 1,50 metro mediante conducción. De hojas simples, un tanto rugosas, que emanan un suave perfume a limón, de acuerdo con López, los cedrones prefieren los climas cálidos y templados.
"El frío riguroso les hace perder hojas y el viento excesivo incrementa el coeficiente de evaporación de aceites y baja la rentabilidad por unidad de superficie. Por supuesto, la luz mejora la concentración de aceites", aclara el entrevistado.
Los ejemplares producen durante diez años y una hectárea da, en dos cosechas por año, de 7000 a 10.000 kilos de materia prima verde y entre 1500 y 2500 de seca. En cultivos comerciales, el cedrón se multiplica por estacas o trozos de ramas de entre 10 y 15 centímetros de largo, con dos o tres nudos. Según López, es posible enraizarlas en vivero o llevarlas a campo. En el primer caso deben ser plantadas a unos 10 centímetros de distancia en tierra fértil, suelta y abonada.
Necesidades de agua
Este trabajo puede hacerse en otoño, protegiendo las estacas con coberturas de paja u otro material que se irá eliminando a medida que progrese el arraigo. "Las estacas se trasplantan en primavera. La plantación se hace en líneas, separadas entre sí por una distancia de 1 a 1,50 metro y de 0,50 a 0,80 centímetros entre plantas", cuenta el especialista. En síntesis, van 16.000 plantas por hectárea.
A pesar de ser una especie poco sedienta, especialmente en el centro del país, no se descarta la aplicación de riego artificial para mejorar los rendimientos y es imprescindible mantener el suelo libre de malezas para prevenir plagas y reducir sensiblemente el uso de agroquímicos. "Si se aplican productos de síntesis, la última aplicación debería efectuarse 25 días antes del corte para que se degraden y evitar así la acumulación de residuos en las hojas que serán utilizadas para preparar infusiones."
El ingeniero consultado aclara que la cosecha se recoge cuando comienza la floración. "Las ramas se cortan -dice- y pueden pelarse en el momento para aprovechar las estacas."
"También es factible dejarlas secar a la sombra, protegidas del polvo y la humedad." Aroma inolvidable de cedrón en los campos argentinos, las hojas se secan sobre bastidores de alambre o mallas de polipropileno, removiéndolas de tanto en tanto para que la humedad no dañe el producto. Otra aromática que viene con certificado de triunfo, vale la pena probar.





