
Los especialistas aconsejaron un paquete que incluye desde la rotación con gramíneas y fechas de siembra, hasta análisis de mercado; asistieron 1500 personas
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CORDOBA.- Descontado otro aumento de la producción de soja, que en el ciclo 2005/2006 subiría a 40 millones de toneladas con un millón de hectáreas más, por la caída del área del trigo y la probable disminución en el maíz, los productores parecen afrontar más que nunca el desafío de hacer de la oleaginosa un cultivo sustentable más allá de su margen bruto.
Este desafío, central para los especialistas que advierten sobre los riesgos del monocultivo, fue uno de los puntos clave de la jornada "Soja 2005 con sustentabilidad", realizada en el hotel Sheraton de esta ciudad y organizada por Agroverdad, programa televisivo que se emite por Canal Doce de esta provincia, y auspiciada por LA NACION, entre otras empresas. En el encuentro participaron más de 1500 personas, según informaron los organizadores.
En líneas generales, en soja la sustentabilidad tiene muchos ribetes. En este concepto hoy habría que incluir desde la rotación con gramíneas, las fechas de siembras, su nutrición, control de enfermedades y hasta el análisis del mercado y de los informes climáticos.
Ernesto Viglizzo, coordinador del Programa Nacional de Gestión Ambiental del INTA, no sólo vinculó la sustentabilidad con determinados planteo de producción sino que la relacionó con el clima. "El sobrecultivo en interacción negativa con el clima pueden conducir a catástrofes ecológicas", alertó el especialista.
Minutos antes había recordado dos casos que golpearon a la producción, como el denominado "dust-bowl" o colapso pampeano, marcado por sequías y voladura de suelos entre las décadas del 30 y el 50, cuando hubo un uso abusivo del suelo y se aplicaron tecnologías poco apropiadas, y las inundaciones sobre la cuenca baja del Río Quinto donde, además de las mayores lluvias por un ciclo húmedo y la geografía de la zona, influyó la agriculturización.
Para Abelardo Portugal, productor y presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos de la Zona Norte de la provincia de Buenos Aires (Aianba), el maíz tiene muchas cosas por aportar a la sustentabilidad, no sólo porque la soja rinde un 10% más si se siembra detrás del maíz y no de otra soja, sino porque la rotación con esta gramínea y el trigo deja un margen bruto trienal que no varía mucho del que aporta el monocultivo de soja.
Márgenes
En este sentido, mientras el monocultivo de soja durante tres años puede ofrecer un margen bruto de 988 dólares por hectárea en el norte bonaerense, el de la rotación trigo/soja-maíz-soja alcanza 976. Además, el aporte de carbono ronda las 3,7 toneladas, cifra que se acerca al mínimo de 4 necesarias para mantener el stock total en esos suelos y supera claramente a las 2,1 del monocultivo. "Deberíamos pasar de una visión de corto a largo plazo (respecto del maíz)", señaló.
Marcelo Carmona, profesor asociado de la Cátedra de Fitopatología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), también se sumó al concepto de una producción sustentable, aunque desde la necesidad de evitar que varios años continuos con soja ocasionen problemas de enfermedades. "El monocultivo favorece las enfermedades de fin de ciclo (EFC) y aumenta los costos por el uso de fungicidas", dijo.
Respecto de la roya, que podría afrontar la próxima campaña con una buena fuente de inóculos en el sur de Brasil, Paraguay y el nordeste argentino, el especialista aconsejó monitorear el cultivo. A diferencia de las EFC, la roya asiática puede producir pérdidas de hasta un 60/70 por cineto.
Por su parte, el asesor Héctor Baigorri señaló que para la próxima campaña habrá más de 40 nuevas variedades, desde el grupo 2,2 a IX. La oferta tiene, según dijo, ocho cultivares del grupo V indeterminado que superan al testigo A 5409; también se incorporan dos cultivares semideterminados.
Martín Díaz-Zorita, responsable de investigación de Nitragin Argentina, se centró sobre el rol de la inoculación (en respuesta a esta práctica suele haber aumentos de hasta 1000 kilos/ha en suelos sin historia sojera y cercanos a los 300, en promedio, en tierras con antecedentes del cultivo) y de la fertilización con fósforo y azufre. "Su adecuada disponibilidad (por el fósforo) resulta crítica para el logro de un crecimiento rápido y el desarrollo del cultivo tanto de su parte aérea como de las raíces y otros procesos fisiológicos", dijo.
En cuanto a las perspectivas futuras para la soja, el productor Gustavo Grobocopatel se mostró optimista para por lo menos los próximos 10/20 años. "Más allá del precio, tenemos algo que se compra. Hoy no existe otro producto que pueda reemplazar a la soja como harina proteica", indicó.
Según Juan Martín Rebolini, presidente de Agropuerto SA y economista, el precio a cosecha para la oleaginosa se movería en un rango de entre 155 y 170 dólares.
Por último, Eduardo Sierra, profesor de la Facultad de Agronomía de la UBA y asesor de la Fundación Climagro, expresó que las perspectivas climáticas para la primavera (cuando arranca la siembra de soja) anticipan precipitaciones tardías que recién se normalizarían hacia noviembre.
Además, no habría que descartar riesgos de heladas tardías, de tormentas severas con granizo y viento en algunos casos y hasta de ataques tempranos de roya, concluyó.






