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La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) puso de manifiesto el hecho, cada vez más frecuente, del éxodo que vive el campo.
"La palabra éxodo ha sido empleada a lo largo de la historia de la humanidad. Pueblos enteros emigraron en busca de un asentamiento permanente que les brindará seguridad, trabajo y una determinada calidad de vida, la unión familiar, la crianza de sus hijos en un marco de trabajo y paz", señaló la entidad.
En un paneo por la historia de esta tierra la Coninagro reflexionó: "A principios de este siglo las grandes corrientes migratorias venidas de la vieja Europa ayudaron a poblar los campos argentinos. América era la luz de esperanza de sufrientes masas que veían en ella un futuro promisorio. Entre otras transformaciones, desde el seno de estas corrientes migratorias nace el cooperativismo agrario y se expande a lo largo y a lo ancho del país.
"Las chacras familiares son miles de mojones, lugares de trabajo y producción, incluso ante muchas adversidades. Los pueblos se nutren de esa producción y comercialización.
"Pero el siglo trae en sus últimas décadas transformaciones profundas, la comunicación y tecnología acercan a los países del mundo. Y en lo económico, se globaliza, se concentra y aparecen los términos reconversión, escala y como un aluvión hay que realizarlo o desaparecer."
La entidad cooperativista expresa que "a estos grandes desafíos del mundo moderno la política económica argentina le ha añadido una inmensa distorsión de los precios relativos, que ha elevado arbitrariamente el costo de vida, en general, de la gente y del hombre de campo en especial, cuyos ingresos siempre han dependido de los precios internacionales, sin subsidios ni proteccionismo de ninguna clase".
De acuerdo con las investigaciones realizadas por Coninagro entre 1981/90 y 1991/97, el período de la convertibilidad, el costo de vida de la familia rural se triplicó, pasó de 427 dólares a 1337 dólares por mes. "Ello hizo que la extensión de campo necesaria para que pudieran continuar las explotaciones familiares, también aumentará proporcionalmente. Chacras prósperas habitadas por su gente se transformaron, por estas distorsiones, en minifundios inviables.
"Muchos productores, que superaron los desafíos tecnológicos y empresarios, no pudieron solucionar el grave problema de atender un costo de vida triplicado. Así comenzó el éxodo rural. No para buscar una nueva América sino para dejar la que habían encontrado", relata la Confederación.
Al remitir a una investigación realizada por la Consultora Mora y Araujo Asociados, recuerda Coninagro que en 1992, en la región pampeana, los aproximadamente 4 millones de hectáreas estaban distribuidas en 170.000 explotaciones; cinco años más tarde se han reducido a 117.000, algunas vendidas, otras rematadas, pero también arrendadas para los conocidos pools de siembra.
Para la entidad, fue la modernización agropecuaria la que amplió la brecha entre los pequeños y los grandes productores. "La magnitud y velocidad de este fenómeno debería llamar a la reflexión. Si bien es cierto que la caída del número de explotaciones se registra en países desarrollados, se verifica a lo largo de décadas, no en cinco años."
Algunos de los motivos que, según Coninagro, incidieron en el éxodo rural, son "la distorsión de los precios relativos que han deteriorado el poder de compra en el consumo que tenía el pequeño y mediano productor; las dificultades para acceder al crédito con tasas similares a las conseguidas, por ejemplo, por los pools de siembra; la desaparición de casi toda la banca provincial quedando prácticamente como financiamiento el Banco de la Nación Argentina y el Banco de la Provincia de Buenos Aires y algunos otros; la carga previsional para autónomos y, por último, los impuestos a los bienes personales que no pagan las sociedades.
"En la región pampeana en cinco años, ha desaparecido un tercio de las explotaciones. En las economías regionales la situación es igual o peor. La trama social se ha desgarrado y los mercados no la van a reconstituir."
A modo de petición la entidad remarca: "No dejemos que los hijos y los nietos de los que vinieron a esta tierra de paz vuelvan a partir. La América que aquellos pioneros soñaron al venir a trabajar a estas tierras, sigue estando aquí, en nuestros campos".
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