
Lo advirtieron autoridades del semillero Don Mario, organizador del encuentro
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PERGAMINO.- Recambio varietal, rotación, los riesgos del monocultivo y la baja inversión en fertilización fueron mensajes bien claros que más de 1100 personas, entre técnicos y productores, recibieron el miércoles último en la VI Jornada de Actualización Técnica en Soja que organizó el semillero Don Mario (DM) y que se desarrolló en la sociedad rural de esta localidad bonaerense, a 220 kilómetros de la Capital Federal.
Don Mario es una empresa nacional radicada en Chacabuco, con 20 años en el mercado de la soja, a la que sumará en 2004 variedades de trigo, y es dueña de Golden Harvest Argentina, que desarrolla el negocio de maíz y girasol.
Preguntas
¿Por qué el recambio varietal? Porque hoy sólo el 15 por ciento de la semilla de soja que se siembra en la Argentina es fiscalizada y el resto es de uso propio y semilla ilegal. "El uso propio se ha desbordado y el agricultor debe entender que en la relación costo-beneficio, va a ser mayor este último si usa variedades nuevas y semilla legal", dijo Gerardo Bartolomé, presidente de Don Mario.
¿Por que la rotación? Por que si bien la producción de soja aumenta campaña tras campaña y genera más divisas para el país, y esto es muy bueno, "lo negativo es que estamos yendo hacia un monocultivo de soja, lo que agronómicamente es muy peligroso", agregó Bartolomé.
Las cifras son elocuentes: el cultivo que se complementa en rotación con la soja (que ocupa 13 millones de hectáreas) es el maíz (con sólo tres millones de hectáreas. "Hay mucho desbalanceo y en lugar de mirar el largo plazo, miramos el corto, con el peligro de que en tres o cuatro años los efectos del monocultivo empiecen a deteriorar los suelos de la pampa húmeda y por ende, a mermar los rindes", advirtió el empresario.
Parecería contradictorio con su negocio "instar a los productores a que no hagan tanta soja", consultó LA NACION. "Yo diría que no -respondió Bartolomé- porque todos los extremos me parece que son malos y en este momento la Argentina se está yendo hacia el extremo de ser sojadependiente y no es bueno ni para nosotros ni para el país. No veo el inconveniente en que crezca la soja. Pero sí lo veo en que no lo hagan los otros cultivos para poder rotar".
En sus palabras de cierre, el vicepresidente de la empresa, Roberto Brinnand, también abordó la cuestión. Tras reconocer "el éxito que hemos tenido los sojeros", advirtió que la gran superficie cultivada con soja es un desafío. "Creo que vamos por muy mal camino. Estamos en una gran encrucijada que si no la resolvemos vamos a tener problemas en un futuro muy cercano."
Dijo Brinnand cómo el monocultivo de soja "puede hacer desastres en el país", agotando la materia orgánica y amenazando con enfermedades, y por último aconsejó con énfasis al auditorio: "Diversifiquen, diversifiquen... variedades y genéticas. El país no puede depender de un solo cultivo".
La jornada
Los organizadores quedaron muy satisfechos por la jornada y por la capacidad de convocatoria que tuvieron. No sólo llegaron productores de la zona núcleo sojera (Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires), sino que también hubo gente de Tres Arroyos, Necochea, el Nordeste y el Noroeste argentinos, en donde la oleaginosa no tiene tanta presencia.
El hilo conductor de la jornada pasó por las técnicas en el manejo de cultivo de soja (de primera y segunda); por mostrar el desarrollo genético y los productos novedosos DM y por un panel con testimonios de productores de punta (ver recuadro).
En cuanto a técnicas de manejo, se puso énfasis en la fertilización, enfermedades, fechas de siembra, elección de variedades y distanciamiento entre hileras.
Fertilización y enfermedades
Fernando García, del Instituto de de Potasio y Fósforo (Inpofos), señaló que si bien las técnicas en el manejo de soja han mejorado en los últimos años, "el uso de fertilizantes en este cultivo ha sido muy escaso, limitándose a aplicaciones de arranque, en el mejor de los casos".
Por su parte, Marcelo Carmona, profesor de Fitopatología de la Universidad de Buenos Aires, señaló que "debido a los cambios climáticos, a la generalización del sistema de siembra directa sin rotación, con alta densidad de plantas y a la inexistencia de cultivares con resistencia, las enfermedades que atacan a esta leguminosa son innumerables".
Federico Rizzo, responsable del departamento de desarrollo de la firma organizadora y encargado en la jornada de describir los nuevos cultivares del semillero, explicó a LA NACION que "realmente los grupos cortos (II, III y IV) son los que teniendo las condiciones ambientales adecuadas muestran más potencial en rendimiento sin ningún tipo de duda".
Marcos Quiroga, investigador de la empresa, explicó el trabajo que hay detrás de cada producto "aumentando la diversidad genética de la fuente de germoplasma de alta calidad, que a través de un proceso intensísimo de selección de cuatro años logra las variedades que se ponen en el mercado".
Estrategias productivas
Arturo Boudou, Carlos Peretti y Guillermo Berra explicaron sus estrategias para la obtención de los máximos rendimientos. Todos aclararon que eran "situaciones particulares".
Boudou, de Fraga, una zona muy especial de la provincia de San Luis, porque es muy fría con muchas heladas. Explicó que las mayoría de los cultivos lo hacen bajo riego. La rotación es maíz-soja y algo de girasol para semillas y todo en siembra directa, con suelos muy frágiles.
"Arrancamos en la campaña 2001/2002 con grupos III y IV (50% cada uno) y obtuvimos un rendimiento promedio sobre 1500 hectáreas de 35 quintales. En el ciclo 2002/2003 pasa el grupo IV al 70% y el III al 30% y aumentamos a 37 qq sobre 5000 hectáreas, y la campaña que viene es casi toda grupo IV", concluyó.
Peretti, de Monte Buey, Córdoba, trabaja unas 3500 hectáreas de soja de primera y segunda en dos módulos: uno en Monte Buey y el otro en Idiazabal (zona con mayor restricción hídrica)", explicó. En soja de primera, la campaña 2001/2002 (con mala distribución de lluvias) Peretti logró en Monte Buey 40 qq de promedio con grupos III, 38 para los IV y 23 para los V. En Idiazabal, 30 qq para los III y 26 los IV. El ciclo 2002/2003, con mucha precipitación, en el primer módulo, 44,5 qq con los III y 43 con los IV y el otro módulo, 38 con los III y los IV. "Acortar los ciclos apunta a lograr más rendimientos", finalizó.
Berra, de la zona cercana a Rosario (Santa Fe) dijo que mantiene una estructura de rotación estable, con aumento en la fertilización.
Tiene la soja como cultivo principal. Incrementó el área de maíz y hace trigo sobre maíz. Como resultado, los rendimientos son excelentes, concluyó Berra.






