
Lentamente se difunde la cría de esta ave autóctona
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Cuando la crisis golpea, son muchos los que se lanzan a la búsqueda de una nueva alternativa agropecuaria. Para ello, nada mejor que aprestarse a contemplar la pampa inmensa, siempre pródiga en realidades dignas de aprovechar y potenciar.
No pasará mucho tiempo sin que los ojos adviertan en algún punto la singular y desgarbada silueta de un trotador infatigable. Se trata del ñandú, un ave de tamaño considerable a la que el escritor Hudson describía como "el menos pájaro de los pájaros" y que, tras deambular desde tiempo inmemorial por nuestras planicies, supo erigirse en elemento de tanta proyección folklórica como el mate, el jagüel, el rancho o el caballo. Una víctima constante de las boleadoras de indios y gauchos depredadores.
Esta autóctona ave corredora, de patas larguísimas y alas inútiles para el vuelo se ha convertido -por su carne, su cuero, sus plumas, sus huevos y su aceite- en una opción a la que muchos ya apuntan.
En la Argentina la producción aún es insuficiente como para llegar a los volúmenes necesarios para poder exportar, pero los todavía pocos emprendedores de este rubro confían en una pronta expansión.
Hace tres años, en su granja El Suri, de Estación Caroya, provincia de Córdoba, el veterinario Alejandro Ibars comenzó a poner en marcha su idea de criar ñandúes.
"Me sentí atraído -refirió- por las posibilidades que brindaba la creciente demanda internacional de subproductos de parientes cercanos del ñandú, como el avestruz africano o el emu australiano."
Explicó, asimismo, que en Europa, a partir de la aparición del "mal de la vaca loca" y de la fiebre aftosa "se han volcado a consumir carnes alternativas como ésta".
Señaló que la carne del ñandú tiene características que la hacen privilegiada en mercados como Europa, los Estados Unidos y Asia:"No sólo por su sabor, sino también por su bajo tenor graso y su casi nulo contenido de colesterol y buen nivel proteico."
En la Argentina, opinó, la cría de ñandú es una actividad promisoria y agregó que su objetivo es lograr que se genere un grupo importante de productores para acceder a los mercados internacionales.
A quienes se interesan por el ñandú, Ibars les recomienda realizar esta actividad en forma paralela con otra:"No conviene hacer grandes inversiones hasta tanto no se avance en el conocimiento del manejo de este emprendimiento".
Sostuvo que se debe contar con tres factores que, por separados, no funcionarían:
- Capital: tanto para la compra de animales criados en cautiverio como para las instalaciones adecuadas en razón de la cantidad de animales que estén en cría.
- Conocimiento: punto fundamental, para el que no basta con leer información de otros criaderos, sino que es importante la experiencia que se adquiere a medida que se van presentando los problemas.
- Mercado: dado que la demanda interna es problemática por el escaso consumo de carnes exóticas, lo fundamental es apuntar a la exportación.
Costos de producción
Los que quieran iniciarse en la producción de ñandú deberán contar con la autorización de la Dirección de Fauna. Con ella se obtiene un permiso de recolección de huevos y la posibilidad de comenzar la incubación y la crianza artificial. Deben tener en cuenta que se trata de una inversión a un plazo de tres años y medio. En lo que a costos se refiere, Carlos Outumuro, veterinario especialista en fauna que dicta cursos sobre la cría de este animal en el Centro de Estudios para el Progreso Agroindustrial y la Defensa del Medio Ambiente, refirió que depende de la cantidad de animales con que uno se inicie:"Por cada hembra se calcula unos $ 700 de inversión a través de esos tres años y medio". Este desembolso implica el porcentual de la incubadora, el personal, el mantenimiento y las instalaciones. Ello se encarece o se abarata según el número de animales.
Por su parte, el productor Miguel Campanella, de la Cabaña El Milenio, de Coronel Brandsen, poseedor de 50 reproductores, señaló que para esta actividad no basta el esfuerzo individual, pues se necesita volumen y complementación entre productores: "Si logramos formar la mayor cantidad de organizaciones posible que generen un movimiento de trabajo y capital que se pueda mostrar, es posible tener la fuerza para aumentar el volumen de producción, que de otra forma es bajo".
Añadió que con volumen suficiente "podemos desarrollar la industria del cuero de ñandú, tenemos la técnica del curtido, tenemos contacto con artesanos capaces de hacer productos de calidad y tenemos acceso a quienes nos pueden comprar esos productos de calidad terminados".
Según indicó Néstor Maceira, especialista del INTA Villa Mercedes San Luis, existe ya en el país una infraestructura de pequeñas granjas montadas y una cantidad de gente interesada en apostar al ñandú.
"Disponemos -dijo- de una base técnica basada en la tarea de grupos de investigación como el de INTA Bariloche y el del INTA San Luis, que desde hace años vienen desarrollando investigación y tecnología de manejo de la especie. Esto hace que hoy no haya impedimentos biológicos ni tecnológicos para la cría comercial del ñandú."






