Uno de los motores que moviliza la producción de bulbos es la exportación a Holanda en contraestación
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Algunos diletantes dicen que en la floricultura como en la moda uno de los principios más exquisitamente sofisticados es la simplicidad.
El tulipán, mejor dicho su flor, encierra esa síntesis casi perfecta. En Holanda es lo que la Torre Eiffel para Francia, la pizza para Italia o la seda para China. Vincent Van Gogh los tuvo como modelos en varias de sus pinturas más importantes y, en la actualidad, su cultivo reditúa ingresos millonarios.
Aún más interesante es el hecho de que sus codiciados bulbos han transformado también el panorama no sólo estético, sino económico de la zona cordillerana de la Patagonia.
En realidad, el negocio que moviliza las explotaciones rurales de Trevelin, Corcovado, Esquel, Sarmiento, lago Puelo, El Hoyo, Epuyén y Bariloche se relaciona con la producción de bulbos -semilla de un calibre de entre 6 y 10 centímetros de perímetro- para exportar a Holanda en contraestación.
En 2000 por primera vez, desde que comenzó esta curiosa actividad en la Patagonia, se alcanzaron elevados precios en los remates de flores en Holanda, producidas a partir de bulbos del hemisferio sur, que incluye también lugares como Tasmania, Nueva Zelanda y Chile.
Rafael Turró, de la Corporación de Fomento del Gobierno de Chubut (Corfo) -una agencia del gobierno provincial dedicada a promover este programa-, no duda en señalar el comienzo de un boom. El mercado holandés paga hasta 12,5 centavos por bulbo de calibre 12 colocado en ese país y al productor argentino le quedan unos 10,5 centavos promedio. Aunque de menor desarrollo, el mercado local -centralizado en Buenos Aires- ofrece mejores valores de entre 15 y 25 centavos. Pero, tal cual aclara Turró, la cobranza a veces resulta algo problemática.
Sin embargo, en esta última temporada el negocio interno se posicionó por delante de la exportación, pues, al parecer, esta flor deliciosa ha comenzado a atrapar también a los argentinos. Basta tener en cuenta, como simple comparación, que a un fruticultor del Valle se le paga apenas 8 centavos por un kilo de manzanas o peras de primera calidad.
La Asociación Los Andes de Productores Agropecuarios (Alapa) que reúne a unos 153 productores del Valle 16 de Octubre en Trevelin ha iniciado una amplia producción de bulbos de tulipán. Sólo en esa zona ya existen sembradas unas 6 hectáreas de tulipanes con 5.000.000 de bulbos. Margarita Green, productora y presidenta de Alapa, comenta que el potencial de crecimiento es muy grande, aunque depende de las posibilidades financieras de cada productor. Implantar una hectárea requiere de una inversión inicial de 60.000 dólares.
"Hoy entusiasma mucho el cambio de paisaje del Valle, que se llena de color en los meses de octubre y noviembre", advierte Green, pero aclara que la motivación de los productores de bulbos de tulipán no posee, en realidad, una raíz estética sino económica. De todos modos, Alapa ha propuesto a la Municipalidad de Trevelin celebrar la fiesta de esta flor como atracción turística y una forma de "honrar" el trabajo de quienes se esfuerzan por "cambiar la triste realidad de las alicaídas economías regionales.
No lo intente en su casa
El cultivo de tulipanes no es una actividad para aventureros. La producción de flores es un negocio completamente diferente al de los bulbos. Si se piensa orientar las ventas a la exportación, en un mercado tan exigente como el de Holanda, con requisitos tan específicos en cuanto a las condiciones del producto, entonces hay que "afinar mucho la puntería en la elección del lugar y los métodos de producción", confiesa Turró.
En este sentido, vale aclarar que, por ejemplo, un 80 por ciento de los bulbos exportados provienen de un mismo productor. Cae de maduro, entonces, que el negocio requiere de una atención permanente y un elevado nivel de especialización, aunque las condiciones naturales de la región faciliten su cultivo. "A estas alturas la aptitud de la zona para la producción de bulbos de tulipán parece demostrada, sólo resta en este aspecto afinar técnicas,básicamente herbicidas, densidad de plantación, fecha de plantación y tratamientos de poscosecha", consideró Turró.
El principal comprador holandés de bulbos argentinos, relata Green, es la empresa VWS, aunque los viveristas del mercado interno ingresaron con buena demanda en el negocio. El propósito es parquizar o la producción de flores para su venta entre julio y octubre: "Especial para el Día de la Madre", dice Green.
Consultada por qué los holandeses compran bulbos en la Argentina, la productora responde: "Por la calidad que se logra aquí y por la contraestación", dijo. En la actualidad la variedad con mayor demanda es la Angelique (doble, de color rosa pálido y blanco). "El tulipán negro no es conocido por nosotros, aunque hemos visto el Queen of the night que posee una tonalidad oscura muy cercana", explica Green.
De todos modos no todo es color rosa en el negocio del tulipán. La aparición hace algunos años atrás de una infección de penicilium -un hongo cosmopolita- casi hace naufragar las partidas a Holanda. "De acuerdo con los compradores decidimos comenzar a hacer los embarques en mayo a una temperatura de 5 grados para evitar la infección, pero en los meses anteriores mantendremos los bulbos en cámaras frigoríficas", expresó la productora. Pasado el mal trago, el negocio continúa viento en popa y captura cada vez a más productores patagónicos, justo en momentos de crisis para la mayoría de las economías regionales.
Con la mira puesta en Holanda
- Durante esta temporada la producción de tulipanes fue creciendo respecto del año anterior. De todos modos, un sólo productor, Juan Carlos Ledesma, tuvo la oportunidad de exportar a Holanda con excelentes resultados. El mercado interno se llevó buena parte de la cosecha de los demás agricultores, pero en sintonía con la necesidad de ampliar el mercado externo, Alapa propició el viaje de negocios de un grupo de productores al país de los tulipanes. Precisamente, en vísperas de la boda real entre Guillermo Alejandro, y la argentina Máxima Zorreguieta.
Ubicación de privilegio
- El viento y la sequedad del ambiente actúan bajando la incidencia de fungosis (hongos). Esto reduce costos en comparación con países más húmedos como Chile.
- La temperatura de la región es adecuada para las diferentes etapas de evolución del tulipán. Suficientemente alta en primavera, pero no tanto como para provocar problemas de fusariosis.
- Los suelos de la región tienen aptitudes especialmente buenas para el cultivo, pues no tienen problemas de sanilidad o alcalinidad.
- El agua de riego que se emplea en la zona por lo general posee una bajísima conductividad y favorece el crecimiento de las plantas. La floración se produce en primavera y los bulbos se conservan.
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