
Una empresa analizó 42 campañas agrícolas en 459 localidades de once provincias y determinó cómo varía la producción de soja y maíz durante los años con este fenómeno climático; también identificó regiones donde los rendimientos caen y otras con mayor presencia de agua durante la cosecha
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En medio de la atención que genera la posibilidad de que la campaña agrícola esté atravesada por el fenómeno de El Niño, una empresa realizó una simulación para estimar cómo impactan estas condiciones climáticas en los rendimientos de la soja y el maíz. El análisis, que abarcó 42 campañas agrícolas y 459 localidades de once provincias argentinas, permitió determinar cuánto varía la producción de ambos cultivos en los años con El Niño respecto de aquellos en los que no se presenta el fenómeno. Los resultados mostraron que, si bien en la mayor parte de las regiones los rendimientos mejoran, también hay zonas donde la soja produce menos y otras en las que el exceso de agua puede complicar la cosecha.
El análisis fue realizado por Yieldata, una firma especializada en simulaciones agronómicas, que tomó las campañas comprendidas entre 1984/85 y 2025/26. De ese total, 13 correspondieron a años con El Niño y las otras 29 a períodos sin ese fenómeno. Según la empresa, en los años con El Niño el rendimiento promedio de la soja aumenta un 11% y el del maíz un 10%. En términos de producción por hectárea, esto representa 324 kilos adicionales de soja y 722 kilos más de maíz.
Para llegar a estos resultados, la compañía utilizó un motor de simulación agronómica propio que procesa millones de combinaciones de variables climáticas, características de los suelos, cultivos y prácticas de manejo para cada localidad y campaña. Los cálculos se complementaron con información satelital sobre la presencia de agua en superficie agrícola. Los rindes utilizados corresponden a estimaciones y no a cosechas efectivamente registradas.

En casi nueve de cada diez localidades analizadas, los rendimientos fueron superiores durante los años con El Niño. En soja, 410 de las 459 localidades presentaron aumentos superiores al 2%, mientras que en maíz esa mejora se observó en 408 localidades. El rendimiento promedio de la oleaginosa pasó de 2846 a 3170 kilos por hectárea, mientras que el del cereal aumentó de 7134 a 7856 kilos. “El Niño es buena noticia para la soja y el maíz: los dos ganan cerca de 10% y casi nunca pierden”, señala el análisis.

Las diferencias fueron importantes según la ubicación geográfica. Entre Ríos fue la provincia con los mayores incrementos porcentuales, con una mejora del 28,5% en soja y del 19,5% en maíz. En Córdoba, los aumentos fueron del 15,4% y del 11,6%, respectivamente, mientras que en Santa Fe alcanzaron el 13,1% para la oleaginosa y el 15,2% para el cereal. Buenos Aires también presentó resultados favorables, con incrementos del 11,5% en soja y del 8,5% en maíz.
En algunas provincias del norte argentino, en cambio, las simulaciones mostraron menores rendimientos de soja durante los años con El Niño. En Tucumán, el promedio fue un 6,2% inferior al registrado en los años sin el fenómeno; en Salta, la caída alcanzó el 3,5% y en Catamarca, el 2,2%.
De las 459 localidades estudiadas, 29 registraron una disminución del rendimiento de soja superior al 2% durante los años con El Niño. De ese total, 27 se encuentran en Tucumán, Salta, Santiago del Estero y Catamarca. En maíz, las pérdidas fueron mucho menos frecuentes: solo dos localidades, ambas ubicadas en Santiago del Estero, presentaron caídas superiores al 2%. “La zona núcleo gana en los dos cultivos; Tucumán, Salta y Catamarca pierden en soja”, indicó la firma en su análisis.

La compañía también comparó qué ocurre en las campañas de mayores y menores rendimientos. Según las simulaciones, en los años con El Niño las campañas menos favorables presentan mejores resultados. En soja, la mejora alcanza el 21%, equivalente a unos 500 kilos adicionales por hectárea, mientras que en maíz llega al 24%, con 1465 kilos más. En cambio, en las campañas de buenos rendimientos, las diferencias son mucho menores. “El Niño corre todo el rango hacia arriba y lo achica: un mal año es menos malo”, destacó la empresa.

Aunque las mayores precipitaciones asociadas con El Niño pueden favorecer los rendimientos, el exceso de agua también puede generar complicaciones durante la cosecha. Según explicó la firma, “el agua ayuda a que el cultivo crezca, pero si sobra justo cuando hay que cosechar puede complicar el trabajo en el campo”. Para analizar esta situación, la compañía utilizó información satelital de Global Surface Water, con la que comparó la presencia de agua en superficie agrícola durante los años con El Niño y los restantes períodos.
Según los resultados, antes de la siembra, entre julio y agosto [de la serie], 50 de las 459 localidades analizadas presentaban más agua en superficie, lo que equivale al 11% del total. De ellas, 38 se encontraban en Buenos Aires. Sin embargo, la proporción aumentó hacia el final del ciclo agrícola. En mayo, período tomado como referencia para la cosecha, 102 localidades, equivalentes al 22% del total, registraron una mayor presencia de agua. Santa Fe concentró la mayor cantidad de casos, con 58 localidades, más de la mitad de las identificadas con esta condición. “El agua extra aumenta durante el ciclo: de 11% de las localidades en presiembra (julio-agosto) a 22% en la cosecha (mayo)”, precisó la firma.
La acumulación de agua en superficie durante la cosecha puede dificultar el ingreso de las máquinas y las tareas agrícolas. Al considerar tanto la etapa previa a la siembra como la cosecha, el análisis identificó 144 localidades con mayor presencia de agua en superficie durante los años con El Niño, cerca de un tercio de las analizadas.



