El ocaso de la gran barrera sanitaria

Se pasó de un mercado mundial de carnes dividido en dos, con un alto diferencial de precios, a un escenario con sistemas sanitarios más avanzados y países compradores dispuestos a aceptar nuevas reglas para importar
Alberto de las Carreras
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13 de julio de 2013  

En la década del 60 pasada, tuvo inicio un hecho de carácter sanitario de gran trascendencia que determinó la división del mercado mundial de carnes vacunas en dos segmentos de cantidades y precios muy diferentes. La raíz de tal dicotomía tuvo lugar en 1927 cuando los Estados Unidos cerró su mercado a los países con fiebre aftosa, medida que no tuvo efecto negativo por cuanto por entonces este país era importador de mínimas cantidades de éstas carnes.

En un principio se atribuyó la diferencia de precios entre la Argentina y Australia a maniobras oligopólicas de la gran industria extranjera y también como pretexto para no comprarnos carnes, hechos que por entonces no tenían arte ni parte en ésta cuestión. El hecho determinante fue aquella decisión norteamericana de 1927, que a partir de los años 60 se transformó en gran importador como consecuencia de su auge económico posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial.

¿ A dónde podría comprar carnes el país del Norte si no en Australia, que no había registrado aftosa desde 1872; en Nueva Zelanda que nunca la tuvo y en América central, cuyos pasos le permitían un mejor conocimiento de la sanidad.

El resto del mundo tenía aftosa con algunas excepciones como Gran Bretaña, que si bien no la tenía, es una isla y mantenía un sistema sanitario que le permitía una cobertura sanitaria suficiente, aunque con algunos sobresaltos.

Así entonces, se configuraron dos circuitos sanitarios, el llamado aftósico de precios mucho más bajos que los libres de aftosa sin vacunación, condición exigida por los Estados Unidos para importar. La diferencia de precios de uno y otro circuito fue abismal. Yo mismo me asombro al leer hoy mis escritos de la década del 80 y el 90 en los que la diferencia de precios entre Australia y la Argentina resultaba del 50 por ciento.

Fue la Argentina el país que a partir de 1997 pudo convencer a los estados Unidos y Canadá que le compraran sus carnes bajo la condición de libre con vacunación, lo cual abrió una corriente comercial que duró poco ante la insensata decisión argentina de suspender la vacunación, abriendo las puertas de par en par al penetrante virus, para luego cometer el aún más insensato ocultamiento de la reaparición de la aftosa en buena parte del país.

Desde la trascendente decisión norteamericana de abrir su mercado a importaciones procedentes de un país libre de aftosa con vacunación, sumada a la mayor inmunidad de las vacunas, que debemos a nuestro compatriota veterinario académico doctor Rivenson, el escenario mundial ha cambiado notablemente.

Uruguay, con una política sanitaria sólida y confiable, libre con vacunación , ha logrado vender a los estados Unidos, Canadá, México y recientemente a Corea del Sur. Chile, libre de aftosa se suma a Uruguay mientras Japón acaba de abrir la importación a la carne porcina de Brasil, lo cual permite augurar su próxima apertura para las carnes vacunas.

Una sumatoria de países libres con o sin vacunación y sistemas sanitarios más avanzados por un lado y por otro, países dispuestos a aceptar esas nuevas y mejores reglas para importar, están terminando por crear un nuevo escenario que significa el ocaso de una gran barrera sanitaria que nos tuvo a maltraer, desvalorizando un producto líder de nuestra exportación.

Cabe recordar lo que fue transitar este largo período con la citada disminución del precio, sumada a las retenciones de porcentajes variables, pero siempre elevados, del valor de exportación. Se procuró sustituir carnes refrigeradas por productos termoprocesados cocidos congelados y enlatados pero de rendimiento económico menor.

La batalla sin embargo no ha terminado. Cuando Uruguay tenga operable el importante mercado japonés tendrá virtualmente resuelto su acceso al mundo.

Para la Argentina la situación es diferente, aunque como queda expresado más arriba, ha mejorado notablemente por la suma de decisiones de otras naciones, que transforman un mundo partido en dos en un sistema de vasos comunicantes. Léase como ejemplo los casos de la apertura de China y Rusia. Lo expresado me lleva a sugerir que se estudie la evolución de los hechos comentados del cual seguramente surgirán recomendaciones acerca de decisiones y negociaciones que pudieran terminar con residuos de tan perjudicial sistema sanitario.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, financiado con recursos privados, cuyos fines están siendo limitados por las increíblemente reducidas exportaciones de carnes, podría aportar este interesante estudio.

La sintética descripción realizada muestra parte de lo ocurrido para contraer nuestra exportación de carnes vacunas del primer lugar en el ranking mundial al décimo lugar actual. Del resto se encargó la política oficial de los últimos años.

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