
El productor Jorge Martínez cultiva en la cordillera neuquina esta conífera, protegida en el nivel mundial
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Hace veintisiete años que Jorge Martínez -Gaucho para los amigos- decidió irse a vivir a Neuquén capital. Oriundo de Bolívar, se dedicó a distintas actividades del rubro comercial, hasta que se empezó a interesar por una especie autóctona de la Patagonia, el pehuén, símbolo de la cultura mapuche y protegida en el nivel mundial.
El pehuén (araucaria araucana), es una conífera que alcanza los 35 metros de altura y más, cuyo hábitat natural es la Patagonia. Tiene un área de distribución limitada a la zona de la cordillera neuquina y al área aledaña de Chile. Aparece de manera puntual a la altura del paso de Copahue, para lograr su mayor densidad en la zona del lago Lolog del Parque Nacional Lanín.
Para preservar la especie el Vivero Provincial de Neuquén siembra y obtiene plantines para reforestar. Desde hace unos años existe un acuerdo con Martínez, por el cual, le venden plantines a más alto costo -entre 2 y 7 pesos por unidad- que lo que corresponde con fines de forestación, para que las comercialice en pequeñas macetas en lo que se encuadra en una etapa temprana de la planta, como "souvenir".
En estos momentos Martínez produce sus plantines en el vivero Gaucho y Compañía, de dos hectáreas, ubicado en el lago Aluminé. Las tierras son propiedad de un mapuche, quien también se ocupa del manejo específico y cuidado de la plantación, basado en un conocimiento milenario de su cultura.
Primeras etapas del ciclo
Entre los requerimientos de la reproducción de pehuenes hay uno que es básico y fundamental y que condiciona la localización de los viveros en los primeros dos o tres primeros años de la planta y que se refiere a la necesidad de contar con las condiciones de su hábitat natural en determinado momento del ciclo.
"El pehuén germina fácil, pero debe tener determinado ambiente natural para que prospere, de lo contrario, germina y muere. Le doy un ejemplo: vivo en Neuquén capital y el vivero que estoy haciendo en forma privada está en el lago Aluminé, porque allí es su hábitat natural. El índice de mortalidad en la capital sería altísimo; en cambio, en Aluminé, de 10.000 plantines nacen 11.000, porque hasta salen mellizas -comenta Martínez-. Sólo a los dos o tres años se adaptan perfectamente bien y sin problemas a otros ambientes. La experiencia lo indica así."
Este emprendimiento de producción de pehuenes aporta también una forma de evitar el mayor problema para los renovales naturales: la depredación por el turismo. "En Caviahue, Aluminé, Pino Hachado arrancan los plantines de raíz y mueren inexorablemente, debido a que está en pleno crecimiento en los meses de verano, que es cuando va la mayoría del turismo", señaló Martínez.
Vivero provincial
El Vivero Provincial de Neuquén está ubicado en el circuito Pehuén, entre los lagos Aluminé y Moquehue, en Villa La Angostura. Cuenta con 17 hectáreas donde se cultivan especies autóctonas y exóticas. En este establecimiento provincial están empleados treinta mapuches debido al conocimiento y experiencia que poseen sobre esta zona de la Patagonia.
Con respecto a las semillas de pehuén que se utilizan para hacer los plantines se recolectan aquí y se las hace germinar en el predio.
Existen limitantes para la extracción de las plantas del vivero, en cuanto a cantidad, época del año y edad de los pehuenes. "Estoy limitado con respecto al número de pehuenes que puedo sacar del vivero. Pero a mí me harían falta muchas más plantas para tener una buena rentabilidad", apuntó Martínez.
Tampoco se pueden retirar plantas de más de seis años porque ya el pehuén enraizó, y, si se dejan las raíces expuestas en el traslado, lo más probable es que los arbolitos mueran.
En lo que hay que pensar para continuar todo el año con el negocio es en el período de veda que va de septiembre a marzo. Martínez acopia plantines en julio y agosto para seguir con la venta en el verano, lo cual implica contar con un predio donde ubicarlas y con capital para adquirirlas.
Rentabilidad y manejo
La venta de pehuenes le significa a Martínez una ganancia del 20 al 30 por ciento. En los costos de producción, el mayor porcentaje se lo lleva el "packaging", envasado y embalaje: macetas lustradas y grabadas, bolsas de cuatro colores de muy buena presentación, y además el transporte.
Desde hace seis años comercializa en el aeropuerto de Neuquén y se está extendiendo por otros sitios del país.
En el vivero, el mayor cuidado se debe a evitar la acción de predadores como loros, conejos y liebres que pueden terminar con toda una plantación en unas horas.
En el nivel doméstico, los árboles se adaptan bien a diferentes regiones de nuestro país, como lo ha comprobado Martínez, que vende su producción en distintas provincias. Prosperan bien en jardines y en parques de Buenos Aires, e, incluso sin problemas en balcones, lo que muestra su buena adaptabilidad después de pasado el período de crecimiento.





