
La muerte del intendente Francisco Bagna no truncó el avance del proyecto productivo del primer municipio libre de transgénicos del país
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SAN MARCOS SIERRAS.- La preservación del valle orgánico de San Marcos Sierras está fuera de cualquier cuestión política.
Es un hecho que este valle de 10.000 hectáreas, declarado primer municipio libre de transgénicos hace más de un año, se está convirtiendo poco a poco en un pequeño polo productivo de enorme potencial, a tal punto que hoy ya resulta de interés para diferentes organismos multilaterales de crédito que apoyan la producción agrícola sustentable.
La ratificación del camino andado por esta rica zona cordobesa quedó de manifiesto debido a la muerte del intendente, el justicialista Francisco Bagna.
Superado el shock se hizo cargo de la intendencia el presidente del Concejo Deliberante, Alejandro Alarcón, cuya primera acción de gobierno fue ratificar la política de orientación ecológica de la intendencia. Por cierto, mientras ocurría la tragedia, dieciséis de las veinticinco producciones agropecuarias de pequeña escala recibían la certificación orgánica, lo cual produce un cambio cualitativo en el área.
Esta certificación, de acuerdo con normas equivalentes a las usadas por la Unión Europea (UE), abrió una puerta interesante para las exportaciones de productos orgánicos y la necesidad de financiamiento en pos de incrementar las siembras y los volúmenes de la producción.
En efecto, el amparo que produce este tipo de certificados generó, según el presidente de la Asociación de Productores Orgánicos del Valle Ecológico (Apove), Marcelo Pais, un creciente interés de toda la comunidad por incorporarse al sistema.
"El valle no corre peligro", afirmó Pais, y Apove, que no da puntada sin nudo, comenzó, tras la certificación orgánica, las gestiones con Jesús Leguisa (director de Proyecto del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura) para desarrollar proyectos viables y plausibles de recibir financiamiento internacional.
Pais define a las producciones de San Marcos Sierras como de subsistencia, aunque en un grado de potencialidad comercial inminente.
"Las producciones cuentan con ventajas competitivas en sus costos, por sus tierras ricas y por contar con una pureza que se cotiza en el exterior. Es allí donde nos apoyamos para desarrollar un trabajo paulatino que tiene mucho futuro", expresó este frontal dirigente en su casa, rodeada de cedrón y en un marco casi agreste que comparte con dos perros de sospechosa alcurnia.
Mientras sigue con su relato sobre los logros en materia de erradicación de transgénicos en la zona, este cronista recorrió una de las explotaciones con certificación. La primera visita fue a Cristina Lencina, que dirige la finca Renacer con mano cálida pero férrea.
Hace dos meses que una persistente sequía les quita la sonrisa, aunque no las ganas, a Cristina y a todos los productores de San Marcos.
En su finca, Cristina tiene dos terrenos amplios con ajos aromáticos, acelgas, espinacas, rabanitos, rúcula, radicheta y árboles frutales, de donde sale la materia prima de una variedad de dulces de rica elaboración artesanal.
Para Lencina la zona cuenta con un grupo de productores consustanciados con la defensa de territorio exento de transgénicos. "Nos une una forma natural de producción", sintetiza esta mujer venida de Buenos Aires recientemente, pero que parece haber crecido en el pago.
Mientras el valle muestra un ecosistema interesante por su aislamiento y escasa explotación de las tierras, que favorecen la producción con bajos índices de contaminación por agroquímicos o metales pesados, el criterio ambientalista cobra un fuerte impulso en las zonas cercanas, como La Cumbre y Unquillo, que desde una mirada ambientalista trabajan en el cuidado de la región. Se ha creado así un polo de conciencia en el cuidado del medio ambiente que comenzó a desarrollar políticas de protección y saneamiento ecológico.
Recambio político
Aun cuando todo parece conducir hacia la elección de quien actualmente reemplaza a Bagna en la intendencia, los conocedores del paño político anuncian que habrá lucha en San Marcos Sierras.
Bagna atravesaba su cuarta gestión como intendente cuando su deceso dejó en claro la falta de delfines para su cargo.
El dirigente, nacido en esta localidad y ex sindicalista del gremio de los porteros (Suterh), estaba complacido por la decisión de liberar de transgénicos la zona.
Con esta medida, había conseguido un inesparado rédito político como defensor de la ecología. "El gauchito ecológico" fue una de las menciones que había recibido recientemente.
De ahí que su sillón sea objetivo de varios, como por ejemplo, de Zulma Ruiz, su viuda, o la secretaria de Gobierno, Susana Ochoa, todos adherentes al justicialismo.
Además, están interesados en suceder a Bagna "Pepe" Arias, de la Unión Vecinal y el locutor Quique Pesoa, que se propone como jefe comunal para dentro de unos años.
En el camino, está la diputada provincial Graciela Ruiz que, proveniente del riñón del gobernador José Manuel de la Sota, no parece interesada en el potencial que tiene el valle ecológico, pero tiene llegada a las cercanías del poder provincial.
Una consulta a vecinos de Los Sauces, en la entrada de San Marcos, mostró que las fichas se las pondrán a Alejandro Alarcón, un dirigente "que puede mantener la comuna ordenada como la tenía el muerto", según señaló María Edit Aliendro.
El meollo de la cuestión no pasa tanto por las elecciones como por la necesidad de confirmar un camino que tiene evidentes ventajas, tanto para los productores como para el medio ambiente y que, hasta el momento, ha sido ratificada por las autoridades.
Un caso que podría extenderse
El ejemplo de San Marcos Sierras como primer municipio libre de transgénicos sería seguido por La Cumbre, que recientemente comenzó a trabajar de manera activa en la ordenanza para declarar también a esta localidad como libre de transgénicos.
La encargada de Medio Ambiente de La Cumbre, Andrea Patiño Correa, señaló a LA NACION que la decisión ya está tomada y que cuenta con el apoyo necesario para que la propuesta salga adelante.
Si bien La Cumbre es una zona de pequeñas explotaciones, quizá lo central de esta decisión es ir sumando localidades de la zona a la prohibición de sembrar semillas transgénicas.
Una política nada incoherente si se toma en cuenta que América latina es actualmente uno de los mayores productores de orgánicos, con un 21% del total mundial (unas cinco millones de hectáreas).
A su vez, en toda la región, la Argentina encabeza el ranking de hectáreas para la producción de orgánicos, con casi 3.200.000 hectáreas. Esta cifra representa más del doble de las 1,5 millones de hectáreas orgánicas que cuenta en su haber toda América del Norte, según las estadísticas de la Revista Mundo Orgánico.






