Para Emilio Satorre, titular de la cátedra de Cereales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, los equipos interdisciplinarios pueden generar alto valor agronómico y social
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Cree enfáticamente en el valor que pueden generar los equipos interdisciplinarios para el desarrollo de los sistemas de producción. Sostiene que, a través de ellos, se puede obtener un aumento de un 40% en la productividad de la Argentina, así como muchos menores costos por tonelada producida; también es posible activar la responsabilidad empresarial sobre el medio ambiente y la sociedad en general. Nada menos.
Se llama Emilio Satorre, tiene 47 años, es profesor titular por concurso de la Cátedra de Cereales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, dirige el departamento académico de Agricultura y el Area de Tecnología de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea); además, es investigador independiente del Consejo Nacional de Instigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
En la década del 80 completó su doctorado en la Reading University, de Inglaterra en "Ecología de malezas y cultivos". Es un profesional de consulta académica frecuente en cuestiones agrícolas y su frondoso currículum permite observar su participación en "Mundo Soja", congresos de Aacrea y Asagir, entre otros encuentros. En el exterior participó como disertante en numerosos seminarios, uno de ellos en la Universidad de Harvard, Estados Unidos. Además asesora diferentes grupos agrícolas entre los que se encuentra el Agrícola de Entre Ríos. "Soy de la escuela de Alberto Soriano" (eminente fisiólogo vegetal ya fallecido), comenta con orgullo. "Cuando regresé de mis posgrado en 1989 no había nada en la cátedra de Cereales de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires. Comenzamos entonces a formar equipos de trabajo. Hoy contamos con cuatro profesores doctorados en distintas especialidades, entre ellas, trigo, maíz, ecofisología y estructura de cultivos. Completan el grupo cinco docentes asistentes, ayudantes, honorarios, profesores invitados y 22 estudiantes de posgrado. Eso no es todo, trabajamos estrechamente con Aacrea que, a su vez, tiene vinculaciones con las Universidades de Miami, Pennsilvania y Colorado State, entre otras".
- ¿Cuál es el desafío más importante que se le presenta a la agronomía de los próximos años?
- Sin dudas, la resolución de problemas complejos. Entre ellos la productividad, la sustentabilidad de la producción, la conservación de los recursos, la investigación básica y la economía. Los ingenieros agrónomos no los vamos a poder resolver solos. Ya estamos incursionando en la construcción de la "filosofía interdisciplinaria", esto es la participación de profesionales de distinto origen en la resolución de conflictos agronómicos, económicos, sociológicos, entre otros muchos. Interactuamos con físicos, economistas, sociólogos, sicólogos, expertos en comunicaciones, climatógrafos, oceanógrafos, entre otros especialistas.
- ¿Cuál es la meta de esos equipos de trabajo que tienen formaciones profesionales, perspectivas y modos de observación de los problemas muy diferentes entre sí?
- En la Argentina podemos aumentar la productividad de los cultivos en 30-40 %; en algunas regiones podemos llegar al 60% y en otras algo menos. En el caso específico del trigo en el sudeste de Buenos Aires, sólo con la ayuda de la fertilización, la utilización de genética de avanzada y el control de enfermedades, se puede pasar de 4500 kilos a 7000 kilos . Ahora bien, el verdadero desafío interdisciplinario es aportar herramientas y conocimientos para diferenciar sitios, ambientes, lotes, paisajes en un mismo lote, etcétera. En suma, trabajar, con un alto grado de detalle. Para ello necesitamos reglas que emanen de la investigación y de la extensión. Claro está, eso no es todo, la calidad de los productos y los efectos sobre la sociedad y el ambiente resultan también metas específicas.
-¿Cuentan ya con trabajos concretos que apuntan en esa dirección?
-En el área de producción hemos avanzado en los estudios de simulación. Varios de ellos combinan el impacto de las distintas variedades y el manejo, tanto en la producción como con el medio ambiente. El modelo "triguero" es un programa que ayuda a la toma de decisiones agronómicas y económicas con la fertilización nitrogenada en el cultivo de trigo, lo hemos desarrollado a través de Aacrea y la empresa Profértil. El modelo "granero", analiza el comportamiento del maíz de segunda en distintos regiones del país. Esos son sólo algunos ejemplos.
-¿Observa usted que con los trabajos interdisciplinarios se puede ir aún más lejos que el aumento de los rindes, la sustentabilidad de los sistemas productivos y la responsabilidad empresaria?
-Si. Mi sueño es crear un polo de desarrollo agropecuario que cambie la vida de las personas. Algo parecido a lo que sucede con el Massachussets Institute of Terchnology (MIT) para la industria en los Estados Unidos. Estamos avanzando en esa dirección. En la Facultad de Agronomía comenzamos trabajar en un convenio que comprende a empresas privadas como El Tejar, Los Grobo, La Viznaga y Bellamar para desarrollar trabajo de investigación que sean realmente muy útiles a la producción y la sociedad que rodea a las zonas de trabajo".
Emilio Satorre considera que la crisis de 2001 le desarmó casi la mitad de su equipo de trabajo. Algunos profesionales se fueron a la actividad privada y otros a trabajar a España, Canadá y Australia, entre otros países. "En la actualidad estamos reconstruyendo ese equipo, queremos que todos nuestros profesionales tengan un posgrado en el exterior. A mi, personalmente, no se me pasa por la cabeza trabajar en otro ámbito que el actual".
Por los logros obtenidos, se observa claramente que Satorre es un integrador de grupo de personas altamente calificadas en el ámbito profesional. De hecho su personalidad actúa como disparador de los que se esfuerzan en la investigación. Aún con todo el bagaje profesional que lleva sobre sus hombros, se le observó una sonrisa cuando se le preguntó: ¿Cuál es el valor que le otorga a las comunicaciones en su ámbito de trabajo? "Enorme, ese punto me apasiona. Me gustaría aprender mucho más más sobre ella".
El perfil
Trayectoria
Se graduó de Ingeniero Agrónomo en Producción Agropecuaria en 1979. Realizó un doctorado en Inglaterra en 1988. Jugó al rugby en la primera división del Club San Martín. Realizó un curso de chef de cocina y su especialidad es el lomo al champignon. Tiene 4 hijos.
Referente
Es un profesional de consulta académica frecuente en agricultura. Cuando regresó de su posgrado en 1989 "no había nada en la cátedra de Cereales".





