Las "cuadreras" o carreras de campo, un entretenimiento criollo
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En la cancha se ven los pingos", "Salió como de parado", "Carreras son carreras". Son algunos de los innumerables dichos que al hacer referencia a las carreras de caballos delatan la importancia que éstas tuvieron y tienen para el hombre de campo. Las carreras cuadreras (que así se llaman porque el tiro a correr se medía en cuadras y no en metros) son uno de los más antiguos entretenimientos camperos.
Y en sus dos modalidades, comunes (dos participantes) o pollas (tres o más), siempre despertaron el interés de nuestros paisanos. Las carreras de campo han sufrido ciertos cambios con el tiempo, aun sin modificar su esencia.
Hasta 1870, fecha en que se promulgó el decreto reglamentario de las carreras cuadreras, siendo gobernador de la provincia de Buernos Aires don Emilio Castro, se corrían "costilla a costilla". Esta modalidad implica que los contrincantes largaban con los flancos de sus montados pegados. Esto solía suceder después de varias partidas. Y si en el transcurso de la carrera alguno desalojaba a su adversario de la cancha, se lo consideraba ganador. Con el nuevo reglamento se comenzó a correr por andariveles.
Empezó a primar la velocidad del montado sobre la habilidad del jinete. Aunque ésta es de suma importancia. Normalmente la carrera comienza, o se larga, "de parado", que quiere decir que los caballos deben estar lo más quietos posible. De no lograr esto se lo hacía corriendo. Se trazaba una raya y venían corriendo a la par hasta ella, en donde se daba por largada la competencia.
El largador y el rayero
Protagonistas de la carrera son el "largador", que participa en el acuerdo sobre las condiciones de la partida, que suele ser por convite; el "rayero", máxima autoridad que da el fallo sobre el ganador sin testigos alrededor que puedan influir en su decisión, y los "montadores", por lo general muchachos que andan en los 50 kilos.
También se estipulan "ventajas" en el peso, cargando plomo; largar "cara atrás" o "cara vuelta", es decir, el caballo que da ventaja debe volverse sobre las patas para encarar la carrera; "cortar a luz", tiene que haber determinada distancia entre uno y otro al llegar el primero a la raya; el "coimero", que es el que recoge una parte de las apuestas.
Ricardo Güiraldes, en el capítulo XX de "Don Segundo Sombra", describe una tarde cuadrera. El relato de la reunión es un acierto de personajes, diálogo y movimientos. Una carrera entre un colorado y un ruano es la cuadrera central. Se tejen comentarios, se elogian condiciones, se habla un lenguaje ajustado y propio de la época no tan lejana. Allí, Fabio pierde en apuestas todo su dinero y parte de su tropilla. Es uno de los capítulos más coloridos del libro.




