
Por la presencia de sal y arsénico, la localidad busca nuevas zonas desde donde proveerse de este recurso para consumo
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PEHUAJO.- En Pehuajó, la deficiencia del agua para el consumo humano es uno de los reclamos más frecuentes de sus 30.000 habitantes. Por ello, desde los últimos meses, uno de los propósitos del gobierno municipal ha sido la búsqueda de reservas de agua potable dentro de su propio territorio, para lo que se requirió la asistencia técnica del Instituto Nacional del Agua (INA) y del Centro Regional Litoral (CRL), con sede en la ciudad de Santa Fe.
Para proveer de agua a sus habitantes, Pehuajó depende del suministro de agua corriente del partido de Nueve de Julio, ya que las vertientes de su zona poseen un alto grado de salinidad.
Además, el director de Planeamiento, Ernesto Benencia, comentó que, en forma paulatina, se pudo verificar que el agua de red no reúne todas las condiciones de calidad, detectándose una concentración de arsénico que da señales de alerta para la salud de la población. Es por eso que, según el funcionario, desde el municipio se impulsa un programa de trabajo para encontrar lo antes posible fuentes de agua subterráneas óptimas e iniciar en ellas las obras que correspondan.
Por otro lado, para Dora Sosa, del CRL, los estudios indican que el área con reservas de agua que mayores garantías ofrece es la comprendida en los cuarteles de Mones Cazón, Asturias y Girondo, situados al sur de Pehuajó, a pocos kilómetros del límite con Hipólito Yrigoyen.
"Con perforaciones que sobrepasan los 60 metros y sobre la base de los resultados de distintos muestreos, las investigaciones actuales están definiendo el lugar exacto para obtener la mejor calidad del recurso", explicó Oscar Coriale, director de Servicios Hidráulicos del INA.
Reclamos históricos
Para los vecinos el reclamo no se centra sólo en la calidad, sino también en el abastecimiento. "En los últimos veranos, cuando más se requiere del suministro, sufrimos varios cortes, haciendo que nos preguntemos hasta cuándo va a seguir esto, ya que no es un problema de ayer, sino de décadas, como también las altas tarifas en otros servicios", se quejó la vecina María Esther Santos.
Por su parte, Néstor Tosti, otro vecino, afirmó: "Resulta llamativo que, después de tanto tiempo, el problema siga creciendo y recién ahora se inician los primeros estudios, cuando antes se estuvo afectando dinero a otras obras de menor relevancia en lo que respecta a calidad de vida".
Por su parte, el intendente de este partido, Juan Carlos Mascheroni, propuso trabajar para que Pehuajó "no quede al margen de la optimización de un servicio tan vital como el agua potable, así como se luchó por la vuelta del tren hasta 2004".
Además de Pehuajó, otras localidades del distrito, como Guanaco, Chiclana y Magdala, enfrentan diversos problemas en cuanto a la calidad del agua. En este último pueblo, docentes y alumnos de un centro educativo para la producción total fueron los que, partiendo de indicios como las epidemias, detectaron -a través de análisis- en más de veinte muestras que el agua no era apta para el consumo humano.





