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PARANA.- Es sabido que Entre Ríos es una de las provincias argentinas que marchan a la vanguardia en el consumo de yerba mate. Cada habitante consume por año entre 7 y 8 kilogramos de yerba, costumbre que les ha valido a los nativos el apodo de "panza verde" -aunque hay otras versiones que lo atribuyen a las pecheras blancas de los soldados de Pancho Ramírez, que tomaban el color de los pastos, cuando aquellos se arrastraban.
Mas allá de las leyendas, lo cierto es que Paraná ha convertido a esta provincia mesopotámica en la "sede del mate", puesto que aquí se encuentra el único museo del mate del mundo. En el patio, la estrella del lugar es la primera en recibir a los visitantes: un mate gigante, de unos 20 metros de altura.
El fundador y director del museo es Francisco Scutellá, autor de "El Mate. Bebida tradicional argentina" e infatigable "estudiante de tradiciones", de acuerdo con la definición de su amigo Atahualpa Yupanqui.
Cuando se entra en el lugar y se levanta la mirada, se ve un cielorraso cubierto de mates de todo tipo. Además, hay unas dos mil piezas americanas y europeas vinculadas a la ancestral costumbre de matear: yerberas, pavas, termos, literatura, documentos, fotografías y la más heterogénea y ecléctica colección de mates que se pueda imaginar. Quienes recopilen bibliografía sobre el mate se encontrarán con que existen más de 300 publicaciones dedicadas al tema.
Mate y compañía
Paraná es sede de una de las fiestas del mate de mayor proyección nacional, que convoca año tras año a renombrados artistas y a un público numeroso.
Gualeguaychú, ciudad en la que se celebra el campeonato de cebadores -acontecimiento que ha tomado gran trascendencia en los últimos años-, tampoco se queda atrás, si de mateadas se trata. Además, cuenta con el Patio del Mate, establecido en una vieja caballeriza.
Los entrerrianos tienen una identificación plena con el mate. Es difícil que en algún hogar, por más humilde que sea, no haya un mate, una bombilla, un termo y un paquete de yerba. Hasta en las oficinas públicas está presente y es común ver al ordenanza que le alcanza a su jefe los elementos para que se cebe "unos verdes".
Por último, una anécdota relacionada con el mate gigante que está en el patio del museo. Un día llegó un turista con su hijo de pocos años. El pequeño se quedó asombrado apenas vio el monumento y, señalando hacia arriba, preguntó: "Papá, ¿en este toma mate Dios?
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