El 9 y el 10 de mayo el Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes será escenario de una de las prácticas más emblemáticas de la tradición gaucha, con tropillas entabladas y destrezas criollas
6 minutos de lectura'

En conmemoración por los 100 años de Don Segundo Sombra, el clásico de Ricardo Güiraldes que retrató como pocos la vida y los códigos del mundo rural, en San Antonio de Areco se llevará a cabo el 9 y el 10 de mayo próximo un entrevero de tropillas, una de las expresiones más representativas de la tradición gaucha. El encuentro tendrá lugar en el Parque Criollo y Museo Gauchesco “Ricardo Güiraldes”, un espacio emblemático dedicado a preservar y difundir las costumbres de la vida en el campo, donde esta práctica encuentra un escenario acorde a su origen.
Hasta allí está previsto que lleguen tropillas entabladas —conjuntos de entre ocho y doce caballos guiados por una yegua madrina— que serán soltadas de manera simultánea para luego ser reunidas por sus tropilleros a partir del sonido del cencerro, en una demostración de destreza, entrenamiento y un vínculo construido a lo largo del tiempo. El evento es organizado por la Asociación de Amigos del Parque Criollo y Museo Gauchesco “Ricardo Güiraldes”, representada por su presidente, Santiago Mareco, quien recordó que esta es la edición N°24. Según adelantó, se esperan alrededor de 50 tropillas y durante la tarde del sábado 9 se realizará un desfile por el pueblo, así como una serie de eventos a lo largo de las dos jornadas.
“La Fiesta de las tropillas, entabladas y jineteada”, conmemora el centenario de la publicación de Don Segundo Sombra, la obra de Güiraldes que inmortalizó la vida rural y sus códigos. Publicada en 1926, la novela no solo alcanzó reconocimiento nacional e internacional, sino que quedó como testimonio sensible de un mundo en transformación, “el último grito de libertad del gaucho” frente al avance de nuevas formas productivas.

El entrevero de tropillas es un ritual cargado de memoria, destreza y pertenencia. Según señalaron desde la organización, no es solo una demostración ecuestre; es la persistencia de una cultura que aprendió a leer el viento, a confiar en los animales y a construir identidad en la inmensidad abierta.
Esta práctica, arraigada en la tradición gauchesca, tiene un origen funcional antes que festivo. En tiempos en que la pampa no conocía alambrados y el trabajo se hacía a cielo abierto, la tropilla era una herramienta esencial. Era un conjunto de caballos —no menos de siete, generalmente entre ocho y doce— guiados por una yegua madrina, reconocible por el sonido de su cencerro. Esa música metálica, repetida en la distancia, era la clave de orden en medio del desorden, el punto de referencia que permitía reunir a los animales sin corrales ni encierros.
De ese saber práctico nace el entrevero, que consiste en que varias tropillas entabladas se sueltan simultáneamente en el campo y se mezclan entre sí. Durante unos minutos, el paisaje se convierte en un torbellino de pelajes, relinchos y polvo. Luego, en los extremos del terreno, los tropilleros hacen sonar los cencerros de sus madrinas. Es entonces cuando cada caballo reconoce ese llamado único y regresa, con precisión asombrosa, a su grupo. No hay gritos ni apuros; hay vínculo, entrenamiento y una forma de comunicación que atraviesa generaciones.

Este gesto —simple en apariencia— condensa el conocimiento del gaucho, su relación con el animal y su capacidad para imponer orden sin violencia. La mansedumbre de la yegua madrina, el oído atento del caballo, la paciencia del tropillero: todo converge en una escena que es, al mismo tiempo, espectáculo y herencia.
Desde el Museo recordaron que con ese mismo espíritu de preservación nació, el 16 de octubre de 1938, el Parque Criollo y Museo Gauchesco ‘Ricardo Güiraldes’, impulsado con apoyo de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Manuel Fresco y con la participación del ministro Alejandro Bustillo. Desde entonces, el predio no solo conserva objetos y relatos, sino que recrea el paisaje pampeano y mantiene vivas prácticas como el entrevero de tropillas, integrándolas a una experiencia cultural que convoca cada año a visitantes de todo el país y del exterior.
La propuesta que se desarrollará en mayo se suma a ese calendario de actividades que la institución y la comunidad sostienen a lo largo del año, con el objetivo de transmitir usos, costumbres y saberes del mundo rural. En ese marco, el entrevero aparece no solo como una exhibición, sino como una escena viva del pasado. Se trata de un instante en el que la historia deja de ser relato y vuelve a ser movimiento, sonido y tierra.

“En noviembre se hace la fiesta de la tradición, organizada por la Asociación de Amigos, y en mayo se realiza la fiesta de la Tropilla”, dijeron. Calculan que lleguen alrededor de 8000 personas.
A tener en cuenta
El cronograma contempla dos jornadas con actividades centrales vinculadas a las destrezas criollas. El sábado 9 habrá pialada de terneros por equipos, presentación y jura de tropillas, jineteada con grupa surera y carrera de potros.
Mientras que el domingo se realizará la presentación de las tropillas ganadoras y entrevero, el encierre y suelta de la totalidad de las tropillas (soltando las yeguas sin bozal), un gran contrapunto con bastos y encimeras de jinetes con más de 40 jinetes invitados, y la entrega de premios.
El evento contempla una estructura de premios dividida por categorías, con montos diferenciados según el tipo de competencia: Tropillas entabladas, Mansos: 1° $3.000.000 (Premio Carlos Chanilarde), para el 2° $2.000.000, para el 3° $1.000.000. En tanto que para Redomones: 1° $2.000.000, 2° $1.000.000 y 3° $500.000. Mientras que para Potros: 1° $500.000, Rueda grupa surera 1° $500.000 y 2° $300.000.

Por otro lado, Contrapunto con bastos y encimera (la categoría con mayor premio) tendrá el 1° $12.000.000 (Premio Tito Tahilade), 2° $8.000.000, 3° $4.000.000, 4° $2.000.000, 5° $1.000.000, 6° $1.000.000, 7° $1.000.000, 8° $1.000.000.
Las entradas tendrán un valor diferenciado entre anticipadas y en puerta. Anticipadas tienen un costo de $35.000 los dos días. Mientras que en puerta tendrán un costo de $45.000 los dos días.
Además, el evento contará con animadores y la participación de un payador, en línea con la tradición del espectáculo.
1“Extrema gravedad”: hay casi un millón de hectáreas bajo el agua por un diluvio en Santa Fe y temen fuertes pérdidas
2“Ninguno se ha solucionado”: denuncian que no se cumplen fallos judiciales de desalojo por usurpaciones de campos
3Campaña de trigo: cómo optimizar cada hectárea ante márgenes que lucen estrechos
4“Lo compró hace 60 años”: heredó el tambo de su abuelo, lo mejoró y ahora tiene una pyme que crece por sus quesos





