
Por Martín Sánchez Acosta Para LA NACION
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La situación forestal actual, con una menor disponibilidad de bosques y la disminución de su productividad, derivará en que se tenga que recurrir a los bosques cultivados como sustitutos o complementos de éstos. En este marco, merece nuestra atención un ejemplar típico de la región: los eucaliptos colorados, tal vez más conocidos como Eucaliptus rostrata.
Para encarar cualquier acción de forestación de esta especie hay que tener en cuenta el material genético, que es el punto de partida en cualquier forestación, porque los errores se pagan a los 12-15 años. Así, con el fin de abastecer de material genético, el INTA e institutos privados como el Centro de Investigaciones y Experiencias Forestales (CIEF), universidades y empresas han trabajado seleccionando material de Australia y probándolo en distintas situaciones.
Es de destacar que el Eucaliptus camaldulensis es el de mayor distribución en ese país, ya que va de situaciones de desiertos (125 mm) hasta regiones subtropicales con más de 1200 mm, y desde el nivel del mar hasta 700 m de altitud. Esta distribución brinda una amplia gama de material por probar, pero también una cantidad enorme de combinaciones sitio-procedencia de semilla.
Los estudios realizados concluyeron que debido a la gran gama de situaciones que soporta, el camaldulensis es el más plástico de los eucaliptos, ya que soporta heladas, altas temperaturas, sequía y salinidad, etc. A pesar de esto, muchos productores no lo tienen como madera de calidad, lo que se debe a un material genético de baja calidad.
Los eucaliptos duros pesados y colorados tienen una buena perspectiva en usos de gran valor agregado. Una prueba de ello es el empleo que se les da a eucaliptos de este tipo en Australia, donde los productos del Jarrah pueden superar los 1000 US$/m3.
La propuesta planteada apunta a comenzar de cero con madera de buena calidad y buen diámetro, con manejos adecuados y pensando en productos aserrados y/o laminados-chapas. Para el caso del material más fino y de descartes, se cuenta con industrias ya existentes, como las citadas de tableros, celulosa y destinos energéticos y usos industriales.
Como paso intermedio se podrían ir utilizando sólo los árboles de mayor diámetro de las plantaciones existentes e ir generando mercados energéticos. Australia puede estar indicando el camino por seguir, pues allí el eucalipto colorado tiene un interesante mercado, a ellos cada vez les es más difícil conseguir este tipo de madera, pues el camaldulensis no adquiere buen porte forestal, y en otros se está restringiendo la fuente de materia prima.
Por todas las razones enumeradas, concluimos que "en la ruleta de la producción se puede poner una ficha al colorado".
El autor es ingeniero forestal y pertenece al INTA Concordia





