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MENDOZA (De nuestro corresponsal).- La estación Luján de Cuyo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) incorporó un moderno laboratorio de aromas y sustancias naturales y amplió su bodega experimental, avances que permitirán profundizar las investigaciones sobre la elaboración de vinos de calidad y prevenir defectos y enfermedades.
El laboratorio es considerado único en su tipo en el país y cuenta con instrumental de última generación para estudiar los principales compuestos químicos que influyen en la calidad de la vid y el vino, en su seguridad alimentaria y que pueden causar defectos.
Estos estudios aportarán datos cuantitativos acerca de los vinos que se integrarán a los resultados sensoriales surgidos del Centro de Estudios Enológicos de la estación.
Escala industrial
Hasta ahora el INTA tenía una bodega experimental que alcanzaba para realizar microvinificaciones y con la ampliación ahora podrá optimizarse el análisis de los principales procesos enológicos. La capacidad de elaboración se amplió de 100 a 2000 litros y ahora los resultados de investigación podrán considerarse a escala industrial.
Durante la inauguración de las nuevas instalaciones el director de la estación Mendoza del INTA, José Gudiño, destacó que "tanto la bodega, que ahora alcanza una escala más industrial, como el laboratorio, nos van a posibilitar dar un salto cualitativo en investigación".
En tanto, el director del Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA, Carlos Parera, señaló que "la bodega experimental y el laboratorio son herramientas para la generación de tecnología, orientada a aumentar la calidad de los vinos argentinos y a lograr mayor competitividad en los mercados internacionales".
Pequeños y grandes bodegas de Mendoza recurren a los servicios del INTA que surgen de estudios e investigaciones sobre nuevos clones de vid para mejorar la calidad y productividad como también técnicas de elaboración de vinos de alta calidad.






