
A la expansión agrícola contribuye la sencillez de manejo
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En los últimos años ha crecido la siembra de soja en la provincia de Córdoba. Se obtuvieron mayores rendimientos mediante el adelanto de las fechas de siembra, la incorporación de variedades de ciclo más corto y la utilización de nuevos espaciamientos entre surcos.
La región Centro de Aacrea, que ocupa la provincia de Córdoba, también fue seducida por la soja. Es más: la zona ingresó, hace varias campañas, en un proceso caracterizado por una importante difusión de esta oleaginosa y un gran crecimiento de toda la agricultura.
El crecimiento no ocurrió por azar. Estuvo motorizado por la sencillez de manejo, por la aparición de nuevas variedades y grupos de madurez, por su capacidad para adaptarse como antecesor de las pasturas y por su bajo costo de implantación, entre otras razones.
En este despegue también influyó la necesidad de sumarles otro resultado económico a las empresas, que antes eran predominantemente ganaderas.
Los números mandan
Los números son los grandes jueces de este proceso: la soja tiene un costo de implantación menor que los cultivos alternativos, como maíz o maní, y ofrece un margen bruto mayor que la ganadería.
Además, esta oleaginosa tiene la mejor relación margen bruto: costo directo respecto del girasol y del maní, y es un cultivo de alta renta si se toma en cuenta el resultado sobre el capital invertido.
Los rindes de la soja muestran una tendencia creciente en la zona centro. En los últimos años lograron subir varios escalones, aunque cada CREA tuvo una experiencia particular.
"En muchos campos el nivel de los rendimientos se mantuvo, pese a que se incorporaron a la agricultura tierras de menor aptitud. El desafío futuro es lograr rindes próximos a los potenciales en situaciones diversas", asevera Marcelo Ljubich, asesor del CREA Washington-Mackenna. Pero además de aumentos en los rindes, en las últimas campañas hubo otros cambios: se adelantó la fecha de siembra del cultivo, se incorporaron variedades de ciclo más corto y se empezó a utilizar otro distanciamiento entre surcos.
En 1995/1996 sólo había un caso de siembra en la primera quincena de octubre y no había ninguno en la segunda. La mayoría de los productores implantaba el cultivo en los últimos 15 días de noviembre. A partir de ahí comenzaban a hacerlo en menor medida durante todo diciembre y en parte de enero.
Esa particular concentración de la fecha de siembra obedecía a una razón obvia: los esquemas de producción no estaban organizados para la soja.
Es decir, los productores sembraban primero el maíz, después girasol y, por último, con la máquina de grano fino, le dedicaban algunos lotes a la soja.
Ahora la situación es muy distinta, ya que las fechas de siembra se adelantaron y se concentran entre la primera quincena de octubre y todo noviembre. Ya hay pocos productores que eligen los primeros 15 días de diciembre.






