Coninagro advirtió sobre un deterioro del poder de compra de los granos en relación con la compra de insumos tras la suba de fertilizantes y el gasoil
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CÓRDOBA.- Tal como se planteó desde un inicio la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán impactó en los mercados internacionales por la suba del petróleo y del gas que terminaron trasladándose a los fertilizantes. En el caso de la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado en trigo y en maíz, para la que el gas explica cerca del 80% del costo de elaboración, pasó de US$564 la tonelada en febrero a US$848 en marzo.
Por su lado, el barril de petróleo volvió a superar los US$100 y el gasoil acumula una suba del 10% en marzo, con un valor promedio que ya ronda los $2100 por litro. Esto no solo encarece las labores, sino también el transporte.
Coninagro, en su informe, analizó el poder de compra de soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba para adquirir insumos y bienes de producción.
Del Monitor de Relaciones Insumo-Producto de marzo de Coninagro se desprende que la ganadería está en “uno de sus mejores momentos”, con precios en niveles récord que impulsan una mejora del poder de compra cercana al 35%, tanto en la comparación interanual como frente al promedio de los últimos cinco años. Este salto se traduce en relaciones ampliamente favorables para inversiones y costos operativos.

La relación ternero-alambre cae un 34% interanual y un 53% respecto del promedio de cinco años, lo que implica que hoy se necesita mucho menos producto para adquirir ese insumo. En maquinaria, la mejora también es contundente, comprar un tractor requiere un 33% menos de ternero que hace un año y un 34% menos que el promedio histórico. En tierras, el ajuste es aún más marcado, una hectárea demanda un 29% menos de ternero que en 2025 y un 52% menos que el promedio de cinco años.
En cambio, la relación novillito-ternero muestra un deterioro del 9% respecto del promedio de cinco años, lo que confirma que la reposición se encareció en términos relativos y podría limitar el ciclo expansivo si esta tendencia persiste.
Panorama complejo
En el caso de los granos, el panorama es claramente más complejo. El informe advierte un deterioro generalizado de las relaciones insumo-producto, impulsado por subas recientes de costos.
En maíz, la relación con fertilizantes muestra un deterioro del 73% interanual y del 38% frente al promedio de cinco años. En trigo, la situación es aún más crítica: el costo del fertilizante sube un 84% interanual y un 58% respecto del promedio histórico.

El impacto también se observa en otros rubros. El costo del flete medido en maíz sube un 7% interanual y un 3% frente al promedio de cinco años, mientras que en trigo el aumento es del 9% interanual y un muy significativo 48% respecto del promedio histórico. En semillas de maíz, el deterioro alcanza el 23% interanual y el 21% frente al promedio de cinco años, confirmando que los insumos clave siguen encareciéndose.
El gasoil también presiona fuerte. En trigo, la relación muestra un aumento del 27% interanual y del 66% frente al promedio de cinco años, consolidando a la energía como uno de los principales factores de costo.
En este contexto, la soja presenta una dinámica mixta. Por un lado, hay mejoras en algunos frentes. Por ejemplo, la relación con maquinaria mejora un 20% interanual, mientras que frente al promedio de cinco años se mantiene prácticamente estable (+4%). También hay mejoras en la compra de camionetas, con una reducción del 12% interanual y del 4% frente al promedio histórico.
Sin embargo, pierde con claridad frente a la ganadería. La relación con el ternero muestra un deterioro del 36% interanual y del 70% respecto del promedio de cinco años, reflejando el fuerte encarecimiento relativo de la hacienda. Frente a la tierra hay una mejora del 13% respecto del promedio histórico, aunque sin cambios significativos en la comparación interanual.
La lechería presenta un escenario intermedio, con señales mixtas. Si bien no muestra mejoras en la comparación interanual, sí evidencia cierta recuperación frente al promedio de los últimos cinco años.
Los datos muestran esta dualidad. La relación leche-maíz se deteriora un 10% interanual, aunque mejora un 5% frente al promedio histórico. En el caso de la reposición, comprar una ternera es un 3% más barato que el año pasado y un 13% más accesible que el promedio de cinco años.
No obstante, los costos laborales siguen siendo un factor de presión, pagar un salario rural implica un aumento del 22% interanual y del 32% frente al promedio histórico, lo que limita la recuperación del sector.

El de la yerba mate es el sector más comprometido. El reporte registra que acumula una pérdida del poder de compra cercana al 35% respecto del promedio de los últimos cinco años, sin señales de recuperación en el corto plazo.
Los costos explican gran parte de esta situación. La relación con el gasoil muestra un deterioro del 42% interanual y del 74% frente al promedio histórico, mientras que el costo salarial sube un 33% interanual y un 48% respecto del promedio de cinco años.
En este escenario, la evolución de los costos —en especial energía y fertilizantes— seguirá siendo el factor clave para definir la dinámica productiva en los próximos meses.
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