
Juan S. Pizzi / Asesor
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En los campos del sur de Santa Fe con influencia de napa freática, hace ya algunos años que emprendimos el camino de la intensificación, con una rotación trigo/soja de segunda-maíz.
Al principio nos focalizamos en ubicar los ambientes con mayor influencia de napa, para garantizar que el agua no sea limitante. Luego, ajustamos el manejo nutricional acorde a la expectativa de rendimiento que buscábamos.
Fue pasando el tiempo y los sistemas fueron entrando en un espiral virtuoso, a tal punto que la cobertura de rastrojo comenzó a ser un problema, llegando en algunos casos a repercutir negativamente en la performance del trigo. Allí nos dimos cuenta de que teníamos que mirar todo el sistema para lo cual evidenciamos la importancia de elegir los materiales de maíz que mayor índice de cosecha tenían, los que menor volumen de rastrojo produjeran y los de menor capacidad de permanecer verde para "acelerar la descomposición" del rastrojo antes de la siembra del cultivo invernal.
Otro avance importante fue la incorporación del nitrógeno al suelo, previo a la siembra del trigo. Así atenuamos la inmovilización del nutriente producida por el abundante rastrojo, a la vez que acompañábamos la descomposición del mismo.
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