
Como todos los años desde 1965, el Festival de Doma y Folklore convoca a los mejores jinetes del país
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El 10 de diciembre pasado, en pleno centro de la ciudad de Córdoba, se vivió una situación extraña: en la sede histórica del Banco de la Provincia, escenario manierista y patrimonio arquitectónico único de la ciudad, salamines, quesos y buenos vinos de Colonia Caroya eran degustados y ofrecidos por gauchos de bombacha, botas y pañuelo al cuello. Por una mañana tonadas diferentes, del interior, invadieron la capital provincial para anunciar la fiesta que desde hace cuarenta años es el orgullo del norte cordobés. El Festival de Doma, como popularmente se lo conoce, es sumamente preciado no sólo por su calidad artística, su aceitada organización, la destreza y bravura de quienes todas las noches montan esos potros indomables, y las hermosas payadas que llenan sus silencios, sino porque todo esto tiene un fin benéfico. Veinte cooperadoras de escuelas de Colonia Caroya y Jesús María son parte de un motor que trabaja durante todo el año (y lo han hecho durante estos cuarenta años) para lograr las mejores diez noches de "color y coraje".
Durante las veladas del festival, unas 300 personas comprometen su fuerza de trabajo sin cobrar un solo centavo. Todo lo recaudado por la comisión organizadora sirve para mejorar la calidad educativa de las escuelas de la zona.
Ricardo Dallacosta, secretario de Prensa de la comisión, resalta que con lo obtenido, desde 1986, "no sólo se ayuda a las cooperadoras escolares, sino que, además, se ha creado un gabinete psicopedagógico y un consultorio odontológico. En el gabinete, se lleva a cabo el seguimiento de unos 120 chicos, a los que por diferentes razones, desde psicológicas hasta motrices, les cuesta integrarse a la vida escolar".
Ser parte de la comisión del Festival es todo un honor y un desafío para los vecinos. "Se los elige por votación, y los candidatos son postulados por las cooperadoras escolares", señaló Dallacosta.
La cultura, como cultivo de la tierra y de los valores gauchescos más altos, es la guía que sostiene por tantos años el esfuerzo de estas personas. Un hondo sentido de la tradición campera le imprime a cada noche de doma un sabor especial.
Como si esto fuera poco, el Festival tiene música y sonidos propios: desde hace años el "Jesús María cantará", interpretado por el Trío San Javier, es una especie de campana de aviso, que noche a noche convoca a los espectadores para ver estas muestras de destreza, inteligencia y coraje.
El bufar y relinchar de los caballos, el golpeteo de sus patas y muchas veces la caída de los lomos contra el piso se mezclan con la voz de los relatores y hacen de la Doma una sinfonía única para los oídos.
El 40° aniversario del Festival es una ocasión para festejar a lo grande para los jesusmarienses. Según dijo a LA NACION el presidente de la comisión organizadora, Pedro Canalda, "debido a este importante aniversario, no sólo participarán en la competencia de jineteada todas las provincias argentinas, los campeones de la anterior edición, los representantes de Jesús María, y una delegación de Capital Federal, además de la uruguaya, la chilena y la de Rio Grande do Sul (Brasil). Además, se realizarán actos conmemorativos".
El 8 de enero, día puntual en el que se cumplen los cuarenta años del Festival, cuarenta ponis entrarán al campo de la doma, con cuarenta ex campeones, acompañados por la música de 40 bombos, 40 violines y guitarras que interpretarán el "Jesús María cantará", para que el público, con cuarenta ex integrantes de la comisión directiva, y 40 niños beneficiarios de las cooperadoras escolares canten a coro esta canción.
Por la noche, en el campo de la jineteada, se realizarán unas 84 montas, que corresponden a las categorías "Crina Limpia", "Gurupa Sureña" y "Bastos con encimera Lisa".
El premio de este año, según lo relatado por el presidente de la comisión, es "una rastra de cuero de carpincho, con aplicaciones de plata terminadas en oro, un tradicional jamón de la Colonia, un poncho argentino que lleva el escudo del Festival, y una suma de dinero en efectivo que oscila los 7000 pesos".
Esta fiesta familiar convoca en su campo a unas 300.000 personas en cada una de sus ediciones. Como es tradicional, en televisión se la podrá ver por Canal 7, Canal 10 de Córdoba, y, como desde hace algunas temporadas, por América TV.
Pedro Canalda comentó que ya se iniciaron tratativas para que el Festival de Doma y Folklore "sea también transmitido por Canal 6 de Porto Alegre, aunque todavía no se concretó el acuerdo".
Solidaridad, música y coraje se conjugarán los primeros días de enero en este precioso regalo con el que las comunidades de Colonia Caroya y Jesús María agasajarán a la Argentina entera, recordándole los valores fundamentales con los que se pobló su territorio, en los que, todavía hoy, el país puede encontrar sus raíces profundas.
Actividades variadas
Presentado por la totalidad de las fuerzas vivas de las localidades de Jesús María y Colonia Caroya, la nueva edición del Festival Nacional de Doma y Folklore, "el único, real y cierto campeonato nacional de jineteada" (como lo publicitan sus organizadores), se desarrollará del viernes 7 al domingo 16 de enero en su tradicional predio, el anfiteatro José Hernández, ubicado en la ciudad de Jesús María.
Para esta edición del Festival, ya están programados números artísticos populares y masivamente convocantes. Entre otros, el primer viernes cantarán Los Tekis y el Trío San Javier.
Para el sábado 8, están programadas las actuaciones de Los Alonsitos y Los Carabajal. El domingo 9 subirán al escenario Argentino Luna, Cuty y Roberto Carabajal y Facundo Toro.
La noche del lunes estará sazonada por el humor del cruzdelejeño Cacho Buenaventura. Para el martes: Chaqueño Palavecino y Facundo Saravia. El plato fuerte del miércoles será la actuación de Jairo.
El jueves 13 en Jesús María se revolearán ponchos acompañando a Soledad, seguida por Abel Pintos, quien seguramente calmará los ánimos con su voz.
El viernes 14, los asistentes serán testigos de una extraña combinación: actuará Cacho Castaña, y cuando abandone el escenario Martín Fierro, lo reemplazarán Los Tucu Tucu.
El sábado 15 Víctor Heredia llenará de poesía la noche, preparando el ambiente para un romántico cierre de la edición 2005 del Festival, que estará a cargo de Los Nocheros. Para los asistentes más incansables, el lunes 17, en Jesús María se prepara una bailanta.
Noches de fiesta
Viernes 7: Los Tekis, Vera Cruz, y el Trío San Javier.
Sábado 8: Los Kjarkas, Los Alonsitos, Néstor Garnica.
Domingo 9: Argentino Luna, Facundo Toro, Cuti y Roberto Carabajal, Amboé.
Lunes 10: Cacho Buenaventura, Los Patricios.
Martes 11: El Chaqueño Palavecino, Los Guaraníes, Facundo Saravia.
Miércoles 12: Jairo, Los Amigos, Horacio Banegas.
Jueves 13: Soledad, Abel Pintos, Los ex Fronterizos.
Viernes 14: Cacho Castaña, Carolina San Juan, Mario Alvarez, Los Tucu Tucu.
Sábado 15: Víctor Heredia, Los Cantores del Alba, Los de Alberdi, Pastor Luna.
Domingo 16: Los Nocheros, Los Manseros Santiagueños, Vale Cuatro.
Reglas del concurso de emprendado
Las condiciones a tener en cuenta para participar
Las autoridades de la comisión organizadora del Festival de Doma y Folclore de Jesús María dieron a conocer el reglamento del concurso de caballos emprendados, una de las actividades clave del Festival.
En primer lugar, el concurso será fiscalizado por un jurado convocado a tal fin por la comisión.
"Los participantes que obtengan el título de Campeón, podrán participar en la misma categoría el año siguiente, y quienes hayan obtenido el título de Campeón dos veces en forma consecutiva en la misma categoría, se encontrarán inhibidos de participar en ella en la edición del siguiente año", informó el comunicado emitido por la comisión.
Asimismo, las categorías que se juzgarán en el concurso serán: Recados de Lomillos de Soga, Recados de Bastos de Sogas, Recados de Juegos Picazos, Aperos Regionales, Recados de Lomillos Chapeados, Recados de Bastos Chapeados y Recados de Bastos Pasadores. Todos los participantes de estas categorías deberán ser de sexo masculino exclusivamente.
También se juzgarán las categorías de Amazonas con Ensillado de Plata y Amazonas con Ensillado de Sogas. En cuanto a estas dos categorías, "podrán ser desdobladas, para mejor juzgamiento, cuando superen la cantidad de diez participantes, conforme al orden en que se dio a la admisión de los participantes", dijo el comunicado.
Asismismo, "todas las categorías disputarán el campeonato correspondiente surgiendo de manera automática el primer premio. En caso que sea necesario subdividirlas por números, confrontarán los primeros premios respectivamente", dijeron los organizadores. En caso de producirse un empate por sumatoria de puntos, se determinará el ganador por el puntaje obtenido parcialmente según el siguiente orden:1º Armonía de Conjunto, 2º Apero, 3» Caballo.
Para la final concurrirán los participantes admitidos en cada una de las jornadas previas para cada categoría.
Los criterios de juzgamiento, para las primeras categorías enunciadas se basan en puntajes asignados al apero (considerando soguería y/o platería, telería, talabartería), caballo (morfología, estado, presentación, movimientos) y armonía del conjunto (considerado vestimenta y correspondencia de la vestimenta con el recado y su época, arreglos tradicionales del caballo, elegancia, asiento, y apostura del jinete).
Nacido con impronta solidaria
En mayo de 1965, la cooperativa de la Escuela Morandini plantó la semilla que dio origen al tradicional festival
El Festival de Doma y Folklore de Jesús María tuvo su génesis el 16 de mayo de 1965, cuando por iniciativa de los integrantes de la cooperadora escolar de la Escuela Primer Teniente Morandini se convocó a las fuerzas vivas de la comunidad jesusmariense para realizar el primer festival.
Luego de ese histórico día, la propuesta fue creciendo, madurando, delineándose definitivamente. Así, dicen los responsables de la organización, "nació el fenómeno socio-cultural que transformó un pueblo", que fue alumbrado "con voces de guitarra, con caracoleos de potros nerviosos, y sudores de hombres tensos y bravos".
El fruto de aquella propuesta fue un festival, con un sello distintivo profundo. Primero porque tiene que ver con la solidaridad. Segundo, porque se relaciona con el sentido etimológico de la palabra cultura, que en sus orígenes significaba "cultivo de la tierra", y con la ligazón germinal de la tierra con lo colectivo.
Y en ese preciso instante la historia de Jesús María y Colonia Caroya se alteró.
Luego de eso, los hombres de la escuela Morandini convocaron a las cooperadoras de los otros establecimientos educacionales de la zona a fines de motorizar la idea entre todos, para apuntar a una empresa cuya magnitud ninguno tenía noción.
El 10 de junio de 1965 se conformó la sede que llevaría a cabo el primer festival. El 28 de diciembre de ese año el propio presidente de la Nación, doctor Arturo Illia, recibió a los organizadores en audiencia.
En cuanto al lugar físico de la Doma, se decidió, luego de evaluar varias propuestas, por el Parque Municipal Pedro de Oñate. Los casi 40.000 metros cuadrados de terreno se limpiaron de malezas, se niveló su suelo y se lo encerró con un alambre.
El 8 de enero de 1966 fue la fecha para la largada del luego tradicional festival, que sólo pudo hacerse cuando se contó con la infraestructura necesaria. Por ello se alquilaron sillas, se iluminó la pista de corcovos con grandes bombillas eléctricas, se arregló el hospedaje de los jinetes, se contó con la colaboración de la Gendarmería Nacional y se garantizaron los servicios médicos gratuitos de los profesionales del hospital Agüero.
"Ya todo preparado, expectantes los corazones, palpitando de ansiedad, se abrió a la Argentina y a América la tranquera del canto y del coraje", dijeron los organizadores. Así, nacía el Festival Nacional de Doma y Folklore, que lleva a cabo el único Campeonato Nacional de Jineteada competitivo.
Los años transcurren y el festival sigue contagiando el sentimiento de solidaridad, volviéndose un ejemplo de compromiso, responsabilidad y constancia.
Según la gente de la comisión organizadora, con este festival "enero se transforma en el mes donde el canto celebra a la naturaleza, donde el hombre sienta su primacía como hacedor de cultura y se llena de momentos mágicos".






