Cierre de ejercicio: qué herramientas usar para bajar el impacto fiscal

Las administraciones de las empresas deberán evaluar qué prácticas legales existen al efecto de morigerar o diferir el impacto fiscal
Las administraciones de las empresas deberán evaluar qué prácticas legales existen al efecto de morigerar o diferir el impacto fiscal Fuente: LA NACION - Crédito: Archivo/Ricardo Pristupluk
Alejandro Larroudé
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26 de junio de 2019  • 02:00

Si bien todas las sociedades que confeccionan balances (estados contables auditados o certificados) pueden tener como fecha de cierre de ejercicio cualquier día del año, lo cierto es que hay dos fechas en las que se centran la mayoría de las empresas agropecuarias: el 31 de diciembre o el 30 de junio.

Para aquellas que cerraron ejercicio el 31 de diciembre, a la fecha se encuentran que ya han transcurrido seis meses de actividad y las que cierran el 30 de junio ya están prácticamente con el balance cerrado.

Entonces lo importante será que estas sociedades comiencen a evaluar sus estados financieros y lógicamente tener presente el impacto fiscal con el que se encontrarán en 2019 (para las que cierran 31 de diciembre 2019) o en 2020 (para las que cierran 30 de junio 2020).

Lógicamente las empresas que ya comenzaron a planificar el impacto impositivo tendrán ventaja sobre las que no lo hicieron aún cuando ya transcurrieron varios meses del ejercicio, ya que sobre el pasado no hay planificación.

Próximos a comenzar julio, las administraciones de estas empresas deberán evaluar qué prácticas legales existen al efecto de morigerar o diferir el impacto fiscal. Y, en el peor de los escenarios que no hubiera herramientas a aplicar, conocer con varios meses de anticipación al vencimiento el monto aproximado a abonar en los principales tributos.

El análisis de la planificación impositiva que debe realizar cada empresa es distinto en cada año o ejercicio fiscal. Esto se debe a que en muchas ocasiones las leyes cambian o, además, que una herramienta de planificación puede ser útil para un ejercicio pero para el siguiente no lo sea.

Es fundamental que la empresa y su asesor impositivo estén en permanente análisis de las distintas situaciones que se plantean a lo largo del ejercicio fiscal para ir evaluando las mejores o posibles herramientas de planificación a utilizar.

A modo de "ayuda memoria", las empresas deberían siempre analizar como mínimo la posibilidad de aplicar algunas de las siguientes herramientas:

  • Leasing
  • Devengado exigible
  • Lease back
  • Fusiones y escisiones
  • Venta y reemplazo
  • Venta de acciones
  • Valuación impositiva establecimientos de cría

El autor es socio de Barrero & Larroudé

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