
La Argentina es el cuarto país productor del mundo, pero no logra satisfacer toda la demanda
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Podría decirse que la producción de piel de chinchilla del próximo lustro, como sucedió con la del año último, está prácticamente colocada.
Las 20.000 pieles anuales producidas por nuestro país son insuficientes, se necesitan aproximadamente 100.000 por año para equilibrar la demanda actual. El ritmo de crecimiento en esta industria es tan particular que se calcula que esa cantidad sólo podrá alcanzarse dentro de diez o más años. Sucede que mientras que la demanda actual de pieles es tan fuerte y de precios tan rentables, los productores deciden ampliar sus planteles en producción y por lo tanto se vuelcan menos pieles al mercado.
Un número interesante de nuevos criadores ha ingresado en la industria en los últimos años, sin embargo estamos todavía muy lejos de alcanzar el número deseado.
Hong Kong y Japón desplazaron durante los últimos años el mercado de estas pieles a Europa y EE.UU. Pero el derrumbe de varias de las economías orientales otorgó una nueva oportunidad al Viejo Continente para recuperar sus espacios perdidos. Tanto es así, que la última producción argentina vendida durante 1997 tuvo como único destino a Europa, que para recuperar el mercado ofreció mejores precios y mejores condiciones.
Lo importante para el interesado en ingresar en esta industria es tener una clara visión -antes de invertir- de cuál es la calidad requerida por el mercado. Más allá de eso, mantenerse informado de las novedades que continuamente recibe de la Asociación Argentina de Criadores de Chinchillas para un mejor management de la actividad.
El famoso cuello de botella (la comercialización) que siempre existió en las actividades no tradicionales ha desaparecido en la industria de la chinchilla. Los comercializadores (nacionales o extranjeros) necesitan de nuestras pieles.
La calidad de la producción argentina está muy bien considerada mundialmente, somos el cuarto país productor en cuanto a cantidad y calidad.
Esta industria casera tiene un sinnúmero de ventajas que la tornan altamente atractiva, pero también tiene sus inconvenientes.
Ventajas y desventajas
Dentro de sus ventajas podemos decir que se trata de un animal limpio, que carece de pestes y epidemias, que no se vacuna ni necesita de asistencia veterinaria. Que su alimentación es de apenas 25 gr. de balanceo diario, alfalfa y agua. Que se puede criar en una habitación (de 5 mts., hasta 350 animales), un garaje o un galpón. Se trata de un producto para exportación con una demanda asegurada por años. Que una persona puede atender hasta 700 animales con 7 horas de trabajo. Que a los seis meses, tanto el macho como la hembra puede entrar en producción, y a los 11 meses, los machos están listos para su comercialización.
Se trata de la piel más fina del mundo, la más liviana, y la más exótica. Una prenda puede alcanzar los US$ 60.000 cuando es vendida por las firmas de alta costura más prestigiosas de Europa, los Estados Unidos u Oriente.
Sin embargo, lo que hasta aquí hemos leído que tan encantador aparenta, tiene también su talón de Aquiles. Esto es, la calidad de los reproductores con los que se trabaje, ya que será determinante para la rentabilidad del emprendimiento. El valor de las pieles (cuyo costo de producción anual es aproximadamente US$ 10) se vende de acuerdo con su calidad y en forma individual. Sus precios van desde US$ 15 hasta US$ 100 cada una. En todos los casos el tiempo invertido, el capital y los costos fue el mismo. Una piel de calidad es aquella que tiene un tono oscuro, azulado de buen tamaño y con una panza bien blanca.
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