
Marcelo Carmona / Fitopatólogo
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La mancha ojo de rana (MOR) se convirtió, sin duda, en la principal limitante de los rendimientos de soja. En esta campaña se observaron pérdidas considerables por falta de vainas, granos, peso de granos y disminución de la calidad. Los productores se amargaron porque esperaban lotes de 4000 a 5000 kilos y sólo están cosechando de 2500 a 2700 kilos. Incluso, algunos lotes están totalmente perdidos en localidades como María Susana, Piamonte (Santa Fe).
En este contexto, la mancha ojo de rana nos permitió conocer que es más severa y policíclica (numerosas generaciones de esporas en el cultivo) de lo que se creía, incluso con registros de epifitia en estados vegetativos, y que esta enfermedad, al igual que la roya asiática, permite visualizar claramente que los cultivos acortan su período reproductivo (se entregan más rápido, entre 15 y 25 días). Los productores y los asesores han visto como nunca los beneficios del uso de fungicidas en soja, porque existe la posibilidad real y visual de registrar los efectos del control químico, ya que MOR aparece temprano en los cultivos y crece demográficamente en forma explosiva en variedades susceptibles. Se ha observado en esta campaña que tanto aplicaciones tempranas como tardías sin fundamentos epidemiológicos no han sido suficientes para frenar el ataque de MOR y de enfermedades de fin de ciclo, por más eficientes que sean químicamente estas moléculas. Por lo tanto, es más importante implementar un programa de manejo de químico sustentado en el monitoreo, la variedad y la decisión epidemiológica del uso de fungicidas que aplicar un fungicida sin fundamentos. De esta forma, los fungicidas no son, en realidad, la pieza más importante de su manejo químico. Saber actuar y saber cuándo y cómo son, en verdad, la base de la decisión.
La persistencia promedio de los fungicidas mezcla estrobilurina más triazol a las dosis comerciales es de aproximadamente 25-28 días. Hecho sustentado en la observación de la reaparición de MOR sobre el cultivo luego de la aplicación de las mezclas. Para el año próximo deberemos contar con un programa químico sustentable para acompañar las variedades susceptibles. Una mayor superficie con variedades resistentes y un personal técnico movilizado y alerta para ejecutar las decisiones "sustentables" que eviten mayores pérdidas.





