
Aunque es una región que hoy representa entre el 2 y el 3% del rodeo nacional, la zona tiene potencial para producir más carne ; hay inversiones y planes para apuntalar el crecimiento
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VIEDMA, Río Negro.- Lejana, con suelos difíciles, vientos duros y campos enormes, tanto que parecen infinitos, desde aquí, a través de una de sus puertas de entrada, la Patagonia sorprende por su heterogeneidad. Es la tierra de las frutas, las ovejas, el petróleo y el turismo, que se recuesta, entre otras de sus vastas zonas, sobre la cordillera de los Andes. ¿Es también un lugar para las vacas?
Históricamente una zona marginal para la ganadería de carne, al menos por el 2/3% de vacas que siempre ha mantenido en relación con el stock total del país, en la Patagonia hoy parecen vivirse tiempos de cambio. Ha crecido la cantidad de cabezas vacunas, algunas asociaciones de criadores han desarrollado programas especiales para incrementar la presencia de sus razas en la región, varios gobiernos provinciales se embarcaron en planes para tener una mayor oferta de carne en su territorio y no faltaron productores que migraron con proyectos desde la pampa húmeda para poner un pie en la zona.
De contar en 2002 con un stock de 899.800 cabezas, según el último censo agropecuario, entre las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, hoy la hacienda bovina en la Patagonia ronda 1,25 millones de cabezas, según distintas fuentes. No es una cifra definitiva, ya que escasean las estadísticas oficiales.
En orden de importancia, Río Negro es la región de la Patagonia con mayor stock vacuno; suma 820.000 cabezas, cifra que representa un crecimiento en torno del 80 por ciento desde 1994. Más chica en su geografía, en el otro extremo aparece la provincia de Tierra del Fuego, con algo más de 35.000 animales.
"[La Patagonia] es una de las zonas que van a aportar stocks a nivel nacional", dijo Oscar Blanchard, presidente de la Asociación Argentina Criadores de Hereford, raza que, según estimaciones, hoy estaría presente en alrededor del 90% del stock bovino de la región.
En rigor, nadie se imagina, al menos según surge de consultas a técnicos, productores y especialistas, a la Patagonia como una región con mayor crecimiento que otras zonas como el NEA y el NOA, que hoy ya tienen alrededor del 25% de la invernada del país y hacia donde se han corrido proyectos de inversión. De todos modos, aparece como una zona que va a sumar al stock global, y que posee, además, atractivos propios, aparte de emprendimientos interesantes.
"Tiene un potencial enorme para aprovechar, por la cualidad de libre de aftosa sin vacunación (al sur del paralelo 42 está reconocida internacionalmente) y porque tiene una genética de alta calidad", comentó el consultor Víctor Tonelli. Desde allí, la Patagonia podría beneficiarse, tal vez, de los mismos mercados no aftósicos que tiene Chile. No obstante ello, la falta de volumen suficiente de hacienda ha sido una traba para la inversión de frigoríficos con destino a la exportación, previa faena en este territorio. Para destacar, al sur del paralelo 42 hay cortes vacunos que en carnicerías están casi un 50% por encima de los valores en la pampa húmeda, según comentan los productores. Además, no es extraño encontrar precios de la hacienda en pie un 10 o 15 por ciento arriba de los valores del Mercado de Liniers.
Crecimiento
Sin dudas, lo más importante que sucedió en los últimos en esta región fue el incremento del stock. Productores que antes sólo hacían ovejas comenzaron a incursionar en la producción de vacas, como ha ocurrido en las provincias de Tierra del Fuego, Santa Cruz o Chubut; otros llegaron para invertir desde otras regiones y otro tanto pasó a partir de planes de los gobiernos locales e iniciativas de asociaciones de criadores de razas como Hereford y Angus.
Por supuesto que, al considerarse la Patagonia en su conjunto, la ganadería ovina sigue teniendo una importancia central y, en realidad, en algunas zonas es la ganadería vacuna la que acompaña a las ovejas. "Después de una ostensible merma en los años 90, por problemas climáticos y depresión de los precios internacionales, hoy hay un proceso de recuperación de stocks ovinos. Seguramente, la ley ovina nacional (sancionada en 2001) y la recomposición de los precios para la carne han ayudado", señaló Raúl Castañón, presidente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz. Hoy en la Patagonia el stock ovino ronda entre 12 y 15 millones de cabezas. "Estamos en el 60 por ciento del nivel histórico", apuntó Castañón.
Tanto interés ha despertado la ganadería vacuna en los últimos años en la región que los gobiernos provinciales definieron planes de apoyo a la actividad, con el objetivo de que crezca en números de cabezas en unos casos, y para lograr un mayor abastecimiento interno de carne en otros.
En Neuquén, por ejemplo, hay un plan que, entre otras cuestiones, premia el engorde en la provincia de los terneros. "Estamos otorgando hasta 65 centavos por kilo para el ternero que se engorda y termina en nuestra provincia", señaló Marcelo Fernández Dötzel, ministro de la Producción y Turismo neuquino. Esta provincia ha logrado un hecho importante: en 2000 se producía y faenaba aquí el 6% de la carne que se consumía; hoy Neuquén ya cubre el 35 por ciento del consumo.
En realidad, en la Patagonia, que en zonas como Neuquén y Río Negro busca revertir la imagen de "zafrera" de terneros para otras regiones, falta producir más carne. En Santa Cruz, por ejemplo, donde también hay un plan para el sector, el stock atiende el 10 por ciento del consumo, aproximadamente. Río Negro ya ha lanzado un programa para aumentar la eficiencia de los terneros al destete (en promedio rondan el 56%, si bien son más altos en determinadas zonas de su territorio), entre otros aspectos, como también el mejoramiento de instalaciones. En el marco de este plan, que tiene destinados 2,4 millones de pesos, está en estudio una segunda etapa para promover el engorde en la misma provincia. Se busca que no se vayan unos 75.000 terneros por año. En Chubut, donde hay compra de toros para pequeños productores, y en Tierra del Fuego también se está trabajando para apuntar a una mayor eficiencia productiva. "Estamos tratando de apoyar fuertemente los planes ganaderos provinciales. Es útil todo lo que se haga porque allí hay posibilidades (de crecimiento)", destacó Miguel Tezanos Pinto, coordinador del programa ganadero nacional Más Carne, impulsado por la Secretaría de Agricultura de la Nación.
Una pata fuerte del desarrollo ganadero en la Patagonia la están aportando hoy las asociaciones de criadores, con asesoramiento, transferencia de conocimientos y hasta provisión de semen. Hereford, por ejemplo, firmó convenios con los gobiernos de Río Negro, Chubut y Neuquén. "Cabañas de Hereford nos han provisto de semen y nosotros aportamos todo para la inseminación artificial; el año pasado inseminamos 900 vacas y vaquillonas", relató Horacio Pessolani, director de ganadería de Neuquén.
A todo esto, Angus tiene acuerdos con Chubut y Río Negro y hay tratativas con Neuquén para avanzar fuerte con la promoción del transplante de embriones. Además, la asociación que reúne a los criadores armó el programa Madre Angus Patagónica para que los productores puedan llegar más rápido al puro controlado. "Buscamos ampliar nuestra raza en la zona", subrayó Agustín Arroyo, director ejecutivo de Angus.
Por otra parte, un dato que no pasa inadvertido es que hay productores de otras regiones que están poniendo sus fichas en la Patagonia. Ronny Kuhlmann, que tiene su base de operaciones en la zona de la localidad bonaerense de Tres Arroyos, es un caso: engordó 300 animales en la zona de Aluminé (Neuquén) el año pasado y ahora apunta a los 700. Aprovecha los granos que cultiva en Tres Arroyos. Hay más: con su mujer le puso marca a la carne (Las Araucarias) que por un acuerdo distribuye el supermercado La Anónima.
Pero no todas han sido rosas, ya que, según dijo, adquirió un campo que hoy está ocupado por comunidades mapuches. Allí iba a hacer la cría, pero a causa de esto compra los terneros y alquila tierras.
Fortalezas y limitantes a la actividad
VIEDMA (De un enviado especial).- Aunque el paisaje patagónico es variado, muy heterogéneo según la zona de la cual se trate, hay oportunidades y problemas que, en líneas generales, se pueden considerar comunes a las distintas regiones del sur argentino.
Si bien se refiere a las provincias de Río Negro y Neuquén, el Centro Regional Patagonia Norte elaboró un informe donde, entre otras cosas, puntualiza las fortalezas y oportunidades y los problemas de la ganadería vacuna en la zona. En ese trabajo se citan las siguientes oportunidades:
- Posibilidad de incrementar la producción individual de los vientres.
- Elevado potencial para la producción de carne (engorde) en los valles regados.
- Capacidad instalada para faena y procesamiento.
En tanto, entre los problemas más significativos de la actividad se destacan:
- Deficiente manejo nutricional de los rodeos que afecta la productividad con un bajo índice de preñez.
- Presencia de determinadas enfermedades reproductivas.
- Falta de infraestructura en los establecimientos (por ejemplo, grandes extensiones sin apotreramientos).
- Impacto de las variaciones climáticas sobre la producción.
- Baja apropiación de tecnología de manejo que hoy se encuentra disponible para los productores.
En línea con este último punto, se considera que allí la ganadería tiene potencial para crecer con la capacitación a los productores.
"En toda la precordillera, por ejemplo, que es buena para la ganadería, hay posibilidades de la mano de la capacitación", opinó Miguel Tezanos Pinto, coordinador del programa nacional ganadero Más Carne.
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