
Rinde de 1000 a 2500 kilos por hectárea
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El paisaje agrícola del sudeste bonaerense ya no es el mismo que el de hace tres años. Es más, a los productores de esta zona, que siempre les gusta hablar de trigo, ahora también se los escucha comentar maravillas sobre un cultivo que los atrapa y los desvela: la soja.
Cualquiera que recorra esta región durante el verano podrá advertir fácilmente que, cada vez más, su geografía es "invadida" por la oleaginosa, que no deja de crecer en superficie y en ofrecer resultados que permiten esperar un mayor potencial de producción.
La conquista de la soja comenzó como cultivo de primera. Eso bastó para que los productores se entusiasmaran y la observaran como una oportunidad para apuntalar la rentabilidad de sus empresas.
Mientras la oleaginosa se comenzaba a expandir en los campos, en las últimas campañas los empresarios de la región le dieron "otra vuelta" y se lanzaron a apostar por una alternativa que les permite sembrar hasta tres cultivos en dos años: la soja de segunda.
La soja de segunda es hoy la vedette del Sudeste. Y es la responsable de que el paisaje de la zona esté experimentando un importante cambio, tal vez como no se veía en muchos años.
Se trata de una opción que entró fuerte en los planteos en directa y que permite aprovechar más superficie entre la campaña fina y la gruesa. Frente a ella sólo quedan relegados los verdeos de invierno.
Paso a paso
El cultivo de segunda es una experiencia relativamente nueva en esta región. Hasta 1998 se hacía en lotes aislados y sobre una superficie que oscilaba en las 300 hectáreas.
La zona de siembra es amplia. En líneas generales se puede mencionar que abarca los partidos de Balcarce, General Alvarado, General Pueyrredón, Lobería y Tandil.
No obstante, más allá de la diversidad de las regiones, el cultivo logró una mayor presencia en torno de las localidades de Azul, Balcarce, Tandil, y parte de González Chaves y Tres Arroyos.
Según expresó Horacio Sarlangue, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Balcarce, en la última campaña se habrían sembrado unas 170.000 hectáreas de soja de segunda en todo el Sudeste, con rindes que a cosecha fluctuaron entre los 1200 y los 1700 kilos por hectárea.
La vorágine que genera el crecimiento del cultivo es impresionante. En este sentido, Pablo Calviño, asesor del CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) Tandil, remarcó que la superficie se expande entre 3 y 5 veces cada año.
Para el asesor del CREA, hay tres factores que permiten explicar por qué los productores de esta región comenzaron a desarrollar una mayor siembra en las últimas campañas.
"El primero de ellos es que se pudo conocer cómo se define el rendimiento en ambientes tan restringidos por el corto período libre de heladas luego de la cosecha de trigo y por las bajas temperaturas en el llenado de granos", comentó.
Además, se encontró la tecnología que contribuye a mantener bastante estables a los rindes y los productores observaron que el cultivo permite mejorar la rentabilidad de las empresas.
"Los productores prolijos y que ya conocen la tecnología adecuada tuvieron (en los últimos años) rendimientos que variaron entre los 1000 y los 2500 kilos por hectárea", dijo Calviño.
Siembra y antecesores
En la zona, la fecha de siembra sigue al antecesor. Según explicó Rolando Kuhlmann, miembro del CREA Cascallares y presidente de la Regional Tres Arroyos de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la más temprana se puede hacer con la colza como antecesor, para poder sembrar entre el 1º y el 20 de diciembre.
Luego, entre el 14 y el 25 de diciembre, se puede realizar sobre la cebada como antecesor y, finalmente, entre el 22 de diciembre y el 10 de enero, es posible sembrar soja de segunda luego del trigo.
"Por lo general, después de trigo/soja de segunda va un cultivo de gruesa, como girasol, maíz o soja. Según la rotación puede ir cebada", señaló Kuhlmann, que recientemente comentó su experiencia durante una reunión que los grupos CREA de la región sudoeste organizaron en Benito Juárez.
Ahora bien, lo más habitual en la zona parece ser la siembra de la soja de segunda después del trigo, pese a que también están en marcha otras alternativas como las ya comentadas.
Por eso, Calviño indicó: "No creo que en la actualidad haya una rotación que sea la más común. Es muy interesante interpretar en qué situaciones se hacen determinadas rotaciones".
En tanto, con respecto a la fecha límite para la siembra, varios especialistas ponen como tope el 10 de enero, de modo de no correr riesgos con la primera helada de marzo-abril.
Por su parte, el asesor del CREA Tandil enfatizó que cada zona debe tener su propio límite según las temperaturas, el período libre de heladas, la profundidad de tosca y la variedad.
"No se puede hacer una receta, y mucho menos para las diversas subzonas de esta región", precisó Calviño, que agregó: "Cuanto más temprano se siembra, más rinde se obtiene y hay más estabilidad. Después del 1º de enero, por cada día de atraso se reduce en un 2% el rendimiento".
La soja de segunda tiene rasgos que la diferencian de la realizada en primera. Según Fernando Andrade, experto del INTA Balcarce, no sólo dura menos la etapa vegetativa, sino que pasa con lo mismo con la fase reproductiva y hay una inferior tasa de crecimiento.
"Estas características son las principales responsables del menor potencial de rendimiento. También es crítica la implantación, por la alta probabilidad de escasa humedad en el momento de la siembra y en las primeras etapas", destacó el especialista del INTA.
Aspectos clave
Más allá de la disparidad en los rindes, que según las zonas puede variar entre los 1000 y los 2500 kilos, lo cierto es que el cultivo de segunda no tiene gratis su conquista del Sudeste.
De ahí que la fecha de siembra sea un aspecto relevante y que es necesario lograr una buena implantación, en especial ante la siembra sobre trigos de unos 5000 kilos de rastrojo por hectárea.
"Luego, en algunas situaciones es importante reducir al máximo la distancia entre surcos, aumentar la densidad, el tipo de variedad (no sólo grupo de madurez, sino tipo de planta) y el control fotoperiódico final de las variedades. Este último punto, que los semilleros no evalúan, es clave para esta zona. Una gran parte de las variedades nuevas de GM II en siembras tardías presenta ciclos más largos que algunas de GM III", sintetizó el asesor del CREA Tandil.
Finalmente, Horacio Sarlangue dijo que la capacidad de siembra de cada empresario puede ser un factor limitante para la expansión del cultivo, aun cuando no enfrente mayores inconvenientes.
"Una limitante puede ser la capacidad de siembra. Es que hay que ir sembrando a la par de las cosechadoras y eso no lo pueden hacer todos", finalizó el técnico del INTA.
Ideas para llegar bien a la cosecha
Rolando Kuhlmann, miembro del CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) Cascallares (provincia de Buenos Aires) y presidente de la Regional Tres Arroyos de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), enumeró las recomendaciones para realizar el cultivo de soja segunda.
Entre ellas se pueden citar las siguientes:
- Organizar la logística para aprovechar cada día de siembra (por cada día de retraso se pierden entre 30 y 50 kilogramos).
- Seleccionar variedades según fechas de siembra de grupos tres y dos.
- Lograr una buena distribución de la paja en la cosecha y tener sembradoras con accesorios, como la cuchilla turbo y cuchillas nuevas del monodisco para alcanzar una buena implantación.
- Realizar un manejo adecuado de la fertilización y del balance de nutrientes del cultivo antecesor y en la soja de segunda.
- Hacer una buena inoculación, sobre todo en los lotes vírgenes.





