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La formación y desarrollo de la ganadería argentina debemos dividirla en dos etapas: la primera corresponde al siglo XIV, con la llegada de los conquistadores y la colonización española, y la segunda fase la de la mestización, con la introducción de la primer reproductor de pedrigee, de la raza Shorthorn que se llamó "Tarquino" importado por el señor John Miller a mediados del siglo XIX. Durante este período se funda la Sociedad Rural Argentina que realizó la primer exposición nacional en 1875.
Juan Ciutat, presidente de la Asociación Argentina Criadores de Shorthorn, hoy la cita es Palermo al igual que en aquellos tiempos, pero con el actual prototipo de la raza, un animal mediano, frame 6 - 7 con buena musculatura en lomo y cuartos traseros, aplomos que favorecen largas caminatas, carácter viril, a pesar de su mansedumbre, y mirada alerta en los toros.
Además, aspecto femenino y buena ubre en las hembras que permiten una muy buena alimentación a los terneros, característica esta última que supera en la crianza a todas las razas de aptitud carnicera. Por estas condiciones sumadas a la fertilidad, precocidad, facilidad de parto, mansedumbre y calidad de su carne reconocida mundialmente, es Shorthorn la raza recomendada en rodeos puros o para cruzamientos.
Dentro de las variedades en la raza surgieron el Shorthorn lechero, con un tamaño menor al Holando Argentino, pero con sus características; el Lincoln Red Shorthorn, animales más grandes y mochos, y luego incorporaciones de origen americano que aportaron su rusticidad.
Cruza ideal
Es ideal la cruza con razas británicas y la triple cruza, avalado por los trabajos realizados a nivel de la Universidad de Lomas de Zamora y el INTA.
A la Exposición de Palermo sólo concurre una pequeña selección de la raza que es la muestra de los grandes rodeos que existen diseminados en todo el país, continuando con la cría de la "raza madre" que supo ser líder en la Argentina. El objetivo también es que en estos tiempos se logre un animal comercial, y consideramos que las condiciones del mercado favorecen ampliamente la difusión de la raza, ya que tanto las perspectivas de consumo interno y la exportación ante la declaración del país como libre de aftosa con vacunación y la presencia del "mal de la vaca loca" en la Unión Europea amplían nuestros mercados cárnicos.
El consumo interno requiere cada vez mas animales jóvenes para faena, lo que se obtiene con la raza Shorthorn, una inmejorable terminación a nivel del ternero bolita, del novillo de 18/24 meses con pesos de 380 a 420kg. y vaquillonas de 280 a 340kg., tanto en engorde pastoriles como en engordes suplementados en praderas perennes que nos permiten un flujo económico constante durante todos los meses del año.
Una máquina de producir
En opinión de Rosendo Urrutia, presidente de la Asociación de Jurados de la Asociación Criadores Holando Argentino (ACHA), la vaca Holando o Holstein, como se la denomina en todo el mundo, se convirtió en una formidable máquina de producir leche debido al mejoramiento genético que se vino realizando a través del tiempo.
De hecho, más de 90% de la producción de leche del país es producida por vacas Holando Argentino. El productor de leche, como tal, necesita que sus vacas sean capaces de lograr altas producciones y que a su vez permanezcan como animales útiles la mayor cantidad de tiempo posible en la explotación, dado que en nuestro país el costo de la producción es muy alto si lo comparamos con el precio de venta de una vaca de descarte.
Tratando de conciliar estos dos aspectos -capacidad de producción y longevidad- se llegó a definir cuáles son las características más destacables de una vaca Holando Argentino.
Como punto de partida debe señalarse que la vaca Holando debe ser equilibrada y proporcionada en sus partes, con adecuada fortaleza en su tren anterior y costillas posteriores largas, bien arqueadas y profundas para permitir una gran capacidad de ingestión de alimentos voluminosos, tal como ocurre en nuestro país.
Calidad
Las características lecheras nos dan una idea aproximada de la calidad del animal. Por lo tanto, una vaca descarnada, refinada pero sin debilidad, con cuello largo y fino, huesos planos, piel suave y plegable y cruz angulosa, muestra las características lecheras deseables para la raza.
La grupa debe ser ancha, con sus isquiones más bajos para las puntas de casera y el sacro e inserción de cola por encima de los mismos, para tener un canal de parto más amplio y que permitirá así una mayor facilidad en el nacimiento del ternero, y una rápida eliminación de los líquidos después del parto.
Las patas deben poseer huesos chatos y fuertes, estar aplomadas y las pezuñas deben ser cortas, redondeadas, con adecuada profundidad de talón. Estas características permitirán que la vaca pueda desplazarse con comodidad y sin dificultades.
La ubre, pilar fundamental que define en buena medida la longevidad de una vaca lechera, debe estar firmemente adherida al cuerpo, mostrando buena capacidad, tanto en la parte anterior como en la posterior, que debe ser alta y, fundamentalmente, ancha, el ligamento medio fuerte y la textura suave y plegable, con un piso de ubre que no descienda por debajo de los garrones para evitar contaminaciones con el barro y evitar los golpes al caminar, causales éstos de infecciones en la misma.
Los pezones deben ser cilíndricos, de tamaño medio, y deben estar colocados bien debajo de los cuartos, para facilitar la tarea del ordeño.
Alta inversión en genética
En doce años de crecimiento ininterrumpido, la raza Braford se ha posicionado en las regiones litoral y norte del país satisfaciendo una demanda cada vez más exigente y orientada a cubrir sus requerimientos en áreas marginales y ambientes realmente difíciles para la ganadería.
Eduardo A. Llorente, presidente de la Asociación Braford Argentina, sostuvo que su rusticidad, precocidad, fertilidad y mansedumbre dan fe los criadores de raza que ya la han adoptado.
La raza Braford responde a necesidades y requerimientos que no pueden aportar las razas tradicionales. Es la única que está en condiciones de ofrecer la más amplia adaptabilidad al medio. Esto significa, en última instancia, que es el consumidor quien decide la elección del producto que más se adapte a su realidad de manejo, mercado y situación geográfica.
Así se logra un biotipo que se caracteriza por su alta producción, aún en condiciones ambientales adversas. Esto se traduce en una mayor eficiencia de conversión de pasto en carne, mayor resistencia a enfermedades, menor selectividad para levantar alimentos, reconocida fertilidad y habilidad materna. Estas características hacen del Braford una herramienta importante para la producción de novillos de calidad de exportación en zonas marginales del Norte, en la pampa húmeda o en la precordillera.
Ventaja diferencial
Tanto los terneros como los novillos logran una ventaja diferencial en relación con otras razas y son muy valorados por los compradores. Se reconocen por su sanidad y por su fortaleza y por su resistencia a condiciones adversas.
Respecto de la producción del animal para faena, se logra un novillo de rápido engorde a pasto, de alta precocidad, con una terminación a campo dentro de los 22-24 meses de edad y de 440 a 460 kg. Los cortes son de gran volumen, sobre todo en el cuarto trasero. Por estas razones, los novillos Braford se encuadran en todas las categorías de comercialización: consumo, consumo exportación y exportación pesada. En cuanto a la vaca, su eficiencia en altos porcentajes de preñez y parición, su facilidad de parto, su habilidad materna con buena ubre y su volumen de leche la identifican como un vientre ideal aun en condiciones desfavorables.
Sólo una raza en activo crecimiento puede sustentar en el año remates de hasta 300 toros con una oferta total anual de 1500 y una asistencia a exposiciones de 600 toros, como ocurrió durante el año último.






