
En lo que se refiere al adiestramiento de estos animales, Cechini tiene la última palabra
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BOUQUET, Santa Fe.- Aunque no lo reconozca, Armando Cechini es sindicado como el principal domador de la región centro-oeste santafecina por diversas razones. Tiene paciencia con los caballos, a los que sabe tratar, experiencia, destreza y conocimientos. No en vano cerca de 700 caballos están actualmente en actividad a raíz del adiestramiento que le ha efectuado en cada uno de ellos. Por un momento abandona su tarea en una explotación agropecuaria ubicada a cinco kilómetros de Bouquet, pueblo donde actualmente reside, para atender a La Nación . A Cechini no le falta compañía, su andar es acompañado por perros galgos, que lo suelen seguir a todas partes, incluso cuando sale a trabajar.
Instintivamente, y sin que nadie se lo pida, fue a buscar uno de sus caballos para hablar de la actividad, la que no cambia por ninguna. Soporta las bromas de sus compañeros de trabajo, y entre charla y charla Cechini relató que en los caballos esta su gran pasión, a la que ha destinado gran parte de su vida.
La vocación por domar apareció de niño, cuando observó a otros realizar ese trabajo, aunque aún siendo adolescente se empezó a animar y paulatinamente comenzó a amansar a los primeros equinos, con los consejos recibidos de los mayores.
La doma -aclara- equivale a enseñar a un caballo a ser dócil, equilibrado y obediente. El trabajo básico comprende restricción y extensión (alargar y acortar el tranco) en el paso, trote y galope y movimientos laterales como la doble pisada, en la que el caballo se mueve hacia adelante y hacia un lado en forma simultánea.
"El caballo te busca morder, patear, es una actividad muy peligrosa", reconoce Cechini, y recuerda fundamentalmente a dos caballos "bien bellacos", que domarlos le costó un esfuerzo superior al que realizó con cualquier otro animal.
Cechini vive con su esposa y dos hijas de 2 y 8 años. "En mi casa tengo 60 caballos y cerca de diez perros galgos", señala este hombre de 39 años, que lamenta ver poco trabajo en los campos debido al paulatino reemplazo del hombre por la tecnología.
Domar un caballo a Cechini le lleva alrededor de un año, aunque después de los primeros meses reconoce que la tarea puede complementarse con la realización de algunos trabajos en la explotación. En ese sentido explica que, aunque cueste mas trabajo y tiempo, prefiere realizar la doma en caballos de 5 o 6 años, debido a que se adaptan mejor para trabajar.
Cechini comenta que le gusta hacer todo tipo de actividad dentro del campo, pero la doma es la predilecta, y la que le ha llevado mas tiempo aprender. "El potro crudo debe atarse, se pallaquea, se acaricia durante cuatro días hasta que toma confianza y pierde las cosquillas, se le pone el bocado, después el freno. Esta actividad requiere de mucha paciencia", acota el domador.
"El precio que se paga para hacer este trabajo no es rentable (300 pesos por cada caballo domado), pero es un gusto ver responder al animal cuando uno le brinda las primeras enseñanzas", dijo.
En el pueblo es toda una personalidad y dicen que no hay caballo que se le resista. "Siempre les habla, y hasta parece que enseguida los convence", dijo un amigo de Armando, sorprendido por los avances que logra el domador en algunos animales. Armando se río porque sabe que ha encontrado un método infalible para amansar a los caballos: "Primero hay que hacerse amigo, porque dicen que así se conquista al enemigo".






