Ubicado en Gobernador Virasoro, Corrientes, el establecimiento promueve desde principio de siglo la economía regional .
1 minuto de lectura'
Ubicado en Gobernador Virasoro, Corrientes, el establecimiento promueve desde principio de siglo la economía regional .
Producir, con continuidad integrando al país en la demanda, puede constituirse en un privilegio. Pero, la recolección de largas décadas de proyectos generales y dedicación individual, se da a través de generaciones. Sobre todo cuando abuelos, hijos y nietos se han encolumnado tras una obra que conlleva beneficios sociales a quienes participan de la misma. En la extensa trayectoria de los Navajas, Corrientes ha sido su patria Chica y su pueblo organizado como tal:Las Marías.
Fue en 1924 cuando Víctor Navajas Centeno volvió a su heredad al concluir sus estudio. Su hijo, Adolfo Navajas Artaza lo relata así: "Era la época de la fiebre yerbatera en el nordeste argentino. Don Víctor obtuvo el primer pequeño yerbal en Las Marías. "Hasta que mi padre se instaló en Las Marías, el establecimiento estaba al mando de mi abuela Concepción, pues quedó viuda de muy joven. Desde siempre la mujer tuvo una labor meritoria en nuestra familia".
Paradojas
A principios de siglo, la yerba que se industrializaba y consumía en la Argentina se importaba desde Brasil y Paraguay. Los pioneros de la Argentina fueron a Misiones en los años veinte, la consigna: implantar yerbatales. Pero el objetivo no era sólo su siembra y su cosecha sino también imponerla en un mercado que ya poseía una estructura con materia prima extra fronteras.
Navajas Artaza destaca que el mercado de la yerba tuvo tiempos difíciles. Entre otros, menciona la crisis de 1936. "En ese año hubo un exceso de yerba, situación provocada por la disposición de seguir comprando yerba a Brasil y a Paraguay y muy poco a nuestro país".
Esta realidad obligó al Estado a dictar la ley 12.236 ,que prácticamente prohibió plantar yerba en la Argentina. Pero no fue ello una excepción. Don Adolfo tiene muy presente que en 1966 se prohibió cosechar. "Fue entonces cuando algunos yerbateros nos alzamos contra esta medida y pedimos un recurso de amparo, la Suprema Corte nos lo otorgó y pudimos cosechar".
Producir lejos de todos
Las Marías está ubicada en Gobernador Virasoro, una región que por su ubicación geográfica, en el Nordeste de Corrientes, complica la comercialización e industrialización. Quizá sea ésta una de las razones por la cual, cuando se arriba a Las Marías el visitante se encuentra con un pueblo. Un pueblo sombreado de verde sobre tierra casi colorada. Hay calles, hay gente en las calles, hay escuela, hospital, correo, un club, vehículos con la traza del trabajo: hay derrotero.
Don Adolfo, con algo de nostalgia en la justeza de su definición, dice: "Las Marías es una gran familia. Ya desde la época de mi padre para tener un trabajador tenía que vivir con nosotros. Es una empresa pionera en servicios médicos para atender no solamente al trabajador sino también a sus mujeres e hijos. Este servicio está abierto todos los días, durante las 24 horas.
"Y como los chicos tenían que estudiar Las Marías fundó la Escuela Victoria en la que se instruyen en la actualidad unos 700 alumnos".
Las 200 familias que habitan el establecimiento tienen además de escuela para sus hijos la posibilidad de hacer deportes. Hay canotaje, fútbol, rugby, hockey. Todas las construcciones están perfectamente mantenidas. La armonía del modus vivendi luego se proyectará en la labor cotidiana. En la población de Las Marías, habitaron desde un principio Don Víctor, su mujer, luego sus hijos Adolfo, Pablo y Víctor y más adelante los nietos.
Sus casas, amplias, hechas al verano correntino, con jardines umbrosos, están diseminadas por toda la propiedad. Las unen caminos de tierra rojiza, los que luego desembocarán en la ruta que une a Las Marías con Virasoro. Esta ciudad a sólo 10 kilómetros del establecimiento debe gran parte de su desarrollo al movimiento económico que agrupa la yerba y el té.
El transporte gratuito para los trabajadores que allí habitan, mantiene la interdependencia. Es que hay 1500 personas trabajando en Las Marías. Don Adolfo destaca que "gracias a ellos el ciento por ciento de la yerba y el té se muele y se envasa en el campo. Lo que se produce en nuestro establecimiento nos alcanza para abastecer el 50 por ciento de la producción total.
"El otro 50 es yerba que le compramos a yerbateros asociados y lo que obtenemos de una subsidiaria que tenemos en Misiones que se llama Yerbatera del Nordeste. Estamos en primer término entre los más importantes secaderos de yerba de esa provincia."
Origen
Cuando los españoles llegaron al sur de Sudamérica, observaron que sus habitantes absorbían líquido a través de pajitas. Los Jesuitas le dieron mayor viabilidad a la fuerza que transmitía la yerba, convirtiéndose en sus adeptos.
Hubo un tiempo en que fue prohibida por los mismos españoles porque era más agradable, a los seguidores del mate, detenerse a beberlo que trabajar. Sin embargo, al presunto ocio indígena, se opuso el alcoholismo, enontrándose poco después, que la yerba lo reemplazaba con bondad, curando el vicio. Los Jesuitas, tan prácticos como sabios, produjeron grandes superficies de yerba mate y la utilizaron como moneda de cambio.
La actualidad
Don Adolfo denomina como una gran paradoja el hecho de que hoy la Argentina le esté vendiendo yerba a Brasil. Recordemos que era uno de nuestros abastecedores a principios de siglo. Los principales importadores de yerba son Brasil, Medio Oriente y Chile, repectivamente.
Las Marías abastece a una parte del mercado Sirio y lidera la exportación a Chile "aunque el país carioca importa a su vez desde la Argentina".
Navajas Artaza es un entusiasta de la producción yerbatera. Conoce el tema en profundidad y defiende su industrialización y su comercio desde una lúcida estrategia de crecimiento. Por ello explica con orgullo que están haciendo los primeros intentos de venderle a los rusos, a los chinos y a los japoneses. Pero ocurre que hay un exceso de producción y por ello baja el precio. "Además de la sobreproducción está habiendo una fuerte evasión impositiva. Hay un estado de impunidad total."
El de la impunidad, en la evasión impositiva es un tema recurrente entre los grandes productores argentinos. La competencia para quienes cumplen con las exigencias legales, se dificulta por la presencia de quienes reducen costos al no pagar gabelas al Estado. Es por ello que, pese a que las ventas están en franco ascenso, se debe competir cada día más duramente con la yerba marginal.
Navajas Artaza informa que "se está ofreciendo materia prima a mitad de precio de lo que nos cuesta producirla. Se estima que hasta el 25 por ciento de la yerba que se consume es en negro. Si el mate fue una herencia indígena o jesuítica, es menos importante que su franca incorporación a la idiosincracia argentina. Forma parte del ocio y del trabajo. Despierta y alivia. Se antepone a las comidas, cuando las hay, y ayuda a acallar el hambre. Para Don Adolfo la yerba es "tan buena como el té, mejor que el café y no tiene ningún tipo de contraindicación".
Su gran fe en lo que produce lo hace afirmar: "El mundo nos está esperando".






