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Las ranas, posible fuente de recursos

La crianza intensiva de este batracio, en su especie denominada Toro, podría dar buenos resultados
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26 de agosto de 2000  

"Producir carne de rana y subproductos puede convertirse en un buen negocio", afirmó José María López , experto con más de diez años de experiencia en la cría intensiva de ese batracio.

Opinó que en un país como el nuestro, donde la demanda interna y externa supera ampliamente a la oferta debido a la escasa cantidad de productores, "las posibilidades de una buena rentabilidad no son desdeñables".

La crianza intensiva que propone López tiene que ver con una especie muy prolífica, que es la rana toro, denominada también como mugidora o catesbeiana.

Oriunda del norte de los Estados Unidos y de Canadá y de muy rápido crecimiento, es muy requerida en el mercado internacional por su tamaño, por su volumen y por lo sabroso de su carne.

Intentos e inventos

La cría de ranas es una actividad que muchos intentaron, pero hasta ahora ha sido difícil concretarla comercialmente en el país.

En 1992 había en el país más de 100 criaderos de rana, pero según opinó López, "no había en ese momento referentes que supieran criar la rana aquí en la Argentina y prácticamente de todos esos criaderos quedan hoy en este país no más de 4 o 5".

Recordó López que en esa ocasión había que agruparse entre varios para comprar los contenedores. "A veces no llegaban éstos, los animales no se acostumbraban a un nuevo alimento, se creía que era muy sencillo criar la rana, se dejaban al cuidado de los encargados del campo y las instalaciones no eran las adecuadas para nuestro país."

Agregó que entonces se hicieron todos ciclos completos, es decir, desde la reproducción hasta la obtención de rana de faena y ocurre que en la actualidad lo que se está utilizando en el mundo es dividir el proceso como se hace en avicultura.

Buena crianza

"La rana toro es sencilla de criar", subrayó López. Agregó que para llegar a producciones industriales se necesita de tres pilares básicos:"una correcta planificación, estructuras adecuadas y el planeamiento sanitario, que es fundamental para toda crianza intensiva de cualquier orden".

Estimo que es menester padronizar la genética y el estándar de animal para venta, o sea, "igualar en cuanto a estructuras, a manejo, a alimentación y a lo que pide el mercado.

"Mientras las actividades tradicionales son muy costosas y de poco retorno económico, la ranicultura puede llegar a ser rentable", afirmó López.

Ingresar en un sistema de engorde daría un costo de 8 o 10.000 pesos la estructura. Añadió López que hay que pensar que la persona que hace esa inversión tiene la posibilidad de tener alrededor su polo de producción, "lo que quiere decir engordadores que él mismo va generando con las ranas que proporciona a su criadero".

Destacó que no puede ser un hobby, si lo que se quiere es una producción industrial:"requiere dedicación completa".

Las instalaciones son de muy bajo costo, aproximadamente un criadero que contiene 50.000 ranascuesta 50.000 pesos y en dos años retorna la inversión.

Algo muy diferente de lo que sucedía con las instalaciones que existían hace ocho años, que costaban de 4 a 5 veces más para la misma cantidad de ranas.

Según opinó el ingeniero y productor Jorge Schiaffino, es dable hoy concebir un proyecto que consista en tratar de abastecer el mercado nacional, que sería de 100 toneladas al año. En este momento -indica Schiaffino- no se está produciendo más de 10 o 15 toneladas en el país. El mercado internacional es también promisorio, sobre todo de los dos mayores consumidores que son Francia y los Estados Unidos. En 1992 el país del Norte se proveía de la India y Bangladesh, que les suministraban 4000 toneladas al año de carne de rana, que era de crianza extensiva en los arrozales.

En esa época, recuerda Schiaffino, el producto empezó a ingresar contaminado con agroquímicos y se producen dos circunstancias simultáneas:por un lado, la depredación delas ranas en los ambientes silvestres, "porque era tan buen negocio que se cazó en demasía y ya no hubo reproducción".

Por otro, la entrada en Estados Unidos de productos contaminados. El resultado es que ese país cierra el ingreso de ranas que no sean criadas en cautiverio.

"A partir de entonces -señaló Schiaffino- queda un bache sin cubrir de 2500 toneladas al año, que es el mercado al que todos ahora apuntamos".

El mercado, agregó el especialista, es muy amplio, de modo que no existe la competencia, sino lo contrario:"Nosotros -explica- trabajamos en un proyecto junto con el mayor productor de ranas de Brasil". Los brasileños se encuentran más avanzados que los argentinos: poseen laboratorios de genética, de alimentos y han desarrollado una vacuna.

A la unión con este brasileño -continúa Schiaffino- se añade un nexo con el Instituto Nacional de Pesca del Uruguay (Inape) para "lograr entre todos un producto estandarizado e intercambiar tecnología". La idea de esta colaboración mutua es que cada uno aporte sus conocimientos a los efectos de aumentar las producciones.

Destacó, asimismo, que la mencionada empresa brasileña envía 5000 kilos de rana viva a los Estados Unidos por semana y opina "que cuando el mercado argentino se sature ya tenemos -al trabajar con la misma tecnología que los brasileños- la entrada a los Estados Unidos a través de nuestros socios del Mercosur.

El producto, además del exquisito sabor, presenta, según indicó el ranicultor José María López considerables virtudes:"presenta bajo tenor de grasa y de sodio, tiene 0,3 % de colesterol, posee todos los aminoácidos que nesecita el cuerpo humano y la misma cantidad de proteínas que el pescado".

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