La marca es considerada un activo muy valioso para desarrollar el negocio de la firma hoy en quiebra, según reconocen cerca del empresario Gustavo Scaglione, que busca competir en el proceso de venta donde también se anotarían otras empresas
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SANTA FE.- En el proceso de quiebra que actualmente se encuentra la industria láctea SanCor, con sede en Sunchales, al oeste de esta provincia, los interesados no buscan quedarse con todas o algunas de las plantas de producción, hoy diezmadas como tales, sino que la puja es por la marca.
En los últimos días, la atención se dirige directamente a los fríos números de la resolución del juez Marcelo Gelcich, de los Tribunales de Rafaela, que busca resolver el caso, cuando determinó que la base total de la empresa, para quien decida ofertar por el conjunto, es de US$52.100.000. Pero lo que todos subrayan es aquel renglón donde se señala que “marcas y bienes intangibles” tienen un valor de US$24.700.000.
Es decir que, por su valor comercial, financiero y social intangible, el nombre de SanCor vale un 47% del resto que integra la firma y que componen la oferta; con todo lo que hay en las seis plantas que aún posee la empresa cooperativa (en las provincias de Santa Fe y Córdoba).
Todo lo demás –lo dicen los asesores de los grupos económicos que están en tema- importa menos. “Lo que sí tiene valor en este proceso es la marca SanCor”, coinciden en admitir desde fuentes cercanas a los grupos interesados en este proceso de venta o liquidación.
Porque, como referenciaron a este medio, “los fierros no interesan tanto; lo que tiene valor es la marca. Si compro es porque al tener un producto lácteo en góndolas le agrego el nombre (SanCor) y seguramente voy a tener una mayor presencia en el mercado y mejores posibilidades de venta”, apuntó un vocero de uno de los grupos, el que encabeza el empresario Gustavo Scaglione, que viene mostrando interés por esta oferta.
En ese sector, existe el convencimiento de que “el proceso actual no parece ser ni una venta ni una liquidación. Creo que todos sabemos que la industria láctea está mal. Y en el caso de SanCor, lo que se propone no es ni venta ni liquidación porque hay que decirlo claramente: lo que todos esperan es llevarse la marca, porque es lo que sirve, es lo que vale”, remarcó ante la consulta.
Más allá de todo esto, profesionales que representan a trabajadores y extrabajadores de la láctea ya iniciaron las evaluaciones sobre la legalidad de todo el proceso que terminó con la quiebra. En uno de los casos, se cuestiona el rol del órgano de control en el concurso (Sindicatura) al advertir sobre decisiones que podrían perjudicar también a productores y proveedores. En la presentación se señala, entre otros ítems que las deudas posconcursales no están verificadas correctamente.
En paralelo, desde el bufete de abogados que encabezan Aldo Rigali y Juan Manuel Bergallo, y que representa a un grupo de extrabajadores de SanCor, se impulsa una alternativa para evitar la liquidación de la empresa. La propuesta incluye el desplazamiento de la conducción actual, el fortalecimiento del rol de la coadministradora judicial y la implementación de un fideicomiso que garantice el pago a productores y permita recuperar el flujo de materia prima. “El problema más grave es que nadie le quiere vender a SanCor porque no cobra. Con un fideicomiso, eso podría revertirse”, explicó Rigali.
Mientras tanto, el proceso judicial entra en una etapa decisiva. Con más de 1500 acreedores y un pasivo millonario en torno de los US$120 millones, el futuro de la cooperativa se debate entre la liquidación de sus activos y la forma en que se sostendrá su estructura productiva.
Además de conocerse el interés de Scaglione, recientemente en una reunión convocada para el juez para presentar los números de la láctea asistió Adecoagro, la agroindustrial controlada hoy por el gigante cripto Tether, que ya había comprado hace unos años dos plantas y marcas como Las Tres Niñas a SanCor.

Otra firma que concurrió es la francesa Savencia, uno de los mayores grupos lácteos del mundo, dueño de marcas de quesos y productos premium en distintos mercados. El grupo en la Argentina maneja marcas como Milkaut, Adler, Santa Rosa e Ilolay. Para la multinacional, la operación representaría una oportunidad para ampliar escala en Argentina.
En la lista también está Elcor, grupo cordobés que viene creciendo en producción de manteca, quesos y derivados. La nómina se completa con Punta del Agua, especializada en quesos; La Tarantela y el mencionado consorcio liderado por el empresario Gustavo Scaglione, propietario de medios de comunicación en Santa Fe y en Telefe [asociado aquí a José Luis Manzano] y negocios agroindustriales, que cuenta con respaldo de inversores internacionales.
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