
Frank Mickan recorrió varios establecimientos CREA y aportó sus conocimientos para el mejor aprovechamiento del almacenaje y conservación de los granos.
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La entrada de aire durante las etapas de confección y conservación de silos es un enemigo de la calidad del material reservado. Recomendaciones para atenuar su efecto.
El doctor Frank Mickan, extensionista especializado en reservas forrajeras para ganado lechero y de carne del Dairy Research Institute, de Victoria, Australia, visitó la Argentina y recorrió establecimientos CREA, dejando una serie de observaciones, que se resumen a continuación.
Confecciones del silo
El técnico recordó que forraje ensilado respira y con ello origina calor. Ese proceso determina que el aire caliente se eleve y permita el ingreso de aire más frío por los costados del silo.
Si se tapa rápidamente el material, se reduce ese movimiento de aire y se genera menos calor y pérdida de energía del material cortado. La compactación del forraje también juega un papel primordial en la reducción del aire y en la disminución de su velocidad de pasaje por medio de la masa vegetal.
Momento del corte
Mickan aconsejó utilizar material de buena calidad para incorporar al silo. Si se decide conservar pasturas, hay que cortar las plantas en estado vegetativo. En Australia utilizan el primer corte de primavera para silo.
De ese modo conservan las praderas libres de malezas, aprovechan material que no resultaría palatable en pie para el ganado, ahorran dinero al no pasar herbicidas y evitan la diseminación de las semillas de las malezas, porque se rompen durante el picado o se incorporan inmaduras al silo.
En el caso de maíz, el máximo rendimiento y calidad se dan cuando el grano alcanza 33%-35% de materia seca. También se guían por la línea de leche, una separación entre dos sectores del grano que indica su madurez.
El sorgo granífero se ensila en el estado de grano lechoso a pastoso blando, con 28-33% de materia seca. Su calidad es equivalente al 80% de un silo de maíz. El sorgo forrajero se ensila en prefloración, con 30% o algo más de materia seca.
Humedad del material
Mickan -que visitó nuestro país invitado por el convenio Aacrea- Fundación Margarita Pérez Companc -Pecom Agropecuaria SA.- hizo mucho hincapié sobre este tema, en cualquier tipo de silo y principalmente en los de pasturas. Para conservar eficazmente el forraje proveniente de distintos cultivos, aconsejó cortar al alcanzar los siguientes porcentajes de materia seca:
Maíz planta: 30-35%.
Pastura: 28-35%, para picado grueso y 28-50% para picado fino y 44-55% para silopack. La alfalfa puede ubicarse en los rangos más altos.
No hay equipos que permitan conocer la humedad de los materiales por ensilar, excepto por secado a peso constante en hornos de microondas. Los australianos emplean mucho la "prueba del puño": pican forraje a un tamaño entre 1 y 2 centímetros y lo aprietan en la mano durante 30 segundos aproximadamente. Luego observan:
- Menos de 25% de materia seca: sale agua al apretarlo.
- 25-30% de materia seca: no sale agua y al abrir la mano queda húmeda, pegándose el material.
- 30-40% de materia seca: el material se expande lentamente y la mano queda seca.
- 40-50% de materia seca: el material se expande rápidamente.
Etapa del silaje
Desde la confección hasta el momento de consumo, sobrevienen los siguientes procesos en la masa ensilada:
Fase aeróbica: Comprende las primeras 24 horas. En esta etapa es imperioso reducir la oxigenación; si la fase se alarga continúa la combustión.
Fase de fermentación o anaeróbica: se desarrolla con falta de oxígeno y con bacterias diferentes de las de la fase anterior.
Fase estable: Se llega a ella una vez que se alcanzó el nivel de fermentación y conservación del forraje. Fase consumo: vuelve la oxigenación al abrirse el silo, y las bacterias aeróbicas que estaban latentes comienzan a actuar nuevamente.
Tapado del silo
Si esta etapa no se hace correctamente, las pérdidas suelen ser mayores de las que se aprecian a simple vista. Si se observa el material y se estima una pérdida de 10 centímetros de profundidad, el deterioro real puede llegar hasta el doble de esa profundidad.
Existen diferentes maneras de tapar el silo:
- Con una manta de plástico, con peso encima. Lo más conveniente son cubiertas usadas que se toquen entre sí. Pueden cumplir esta misma función bidones de agroquímicos u otros elementos llenos de arena o agua.
- Con una capa bastante espesa de tierra colocada encima del plástico.
- Con plástico, tierra y semillas de avena para que germinen y se puedan quitar posteriormente como una alfombra sin romper la manta. Evita que los roedores u otros animales deterioren la parte superior del silo.
- Con rollos desenvueltos encima del plástico, aunque es probable que éste se pinche al desarmar el rollo.
- Con pasto encima del plástico, sistema que no es muy recomendable por las voladuras por vientos.
- Con pasto verde pisado, de manera que se macere y quede un tramado que funcione como aislante y sellador.
- Con la manta plástica del año anterior para mayor seguridad de sellado y para mantener la nueva lo más intacta posible. También puede realizarse con una manta de menos micrones de espesor debajo y la de 100-200 micrones en la parte externa. A veces se utiliza plástico de color blanco de una cara y negro de la otra, para reflejar los rayos solares y evitar el exceso de temperatura interna.
Las paredes pueden hacerse con una hilera de rollos a cada lado. Esta disposición tiene el inconveniente de la acumulación de humedad y el desarrollo de hongos en la zona de contacto entre ambos.
Puede solucionarse en parte colocando una manta plástica por debajo del rollo, que luego se volcará sobre el silo a modo de cobertura. Si existen pinchaduras o roturas, por mínimas que sean, deben emparcharse para evitar que ingrese el agua de lluvia, aire o animales silvestres.
Apertura de los silos
El experto australiano también puso énfasis en este punto, por ser una de las causas que provoca pérdidas de energía.
La combustión por oxigenación no se inicia en forma importante hasta después de las 12 horas de abierto el silo; por ello no es indispensable taparlo todos los días después de cada suministro, si se vuelve en pocos días.
Lo que ineludiblemente hay que cuidar, o al menos reducir al mínimo, es la ausencia de aire en el interior del silo entre la manta plástica y el material.
Al haber brisa o viento en el ambiente, y si el plástico no está firmemente ajustado y sellado, ese aire produce el mismo efecto que el que ocurre con el ala de un avión, dando lugar a un vacío en la parte inferior y elevando la manta. Eso produce corrientes de aire por debajo del plástico haciendo que flamee, hecho perjudicial para la buena conservación y calidad del forraje ensilado.
Hay diferencias entre los equipos extractores respecto de las pérdidas que provocan: algunos airean mucho y otros casi no lo hacen.
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