
En la cuenca Mar y Sierras, en el sudeste bonaerense, los productores viven momentos de tensa incertidumbre debido al recorte de los precios.
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La caída de los valores de los commodities del campo es un problema general que se vive más dramáticamente en el sur bonaerense. Es que la sequía ha venido a sumar su cuota de dificultad. La pinza de bajos precios y baja producción aprieta severamente la economía de las empresas, la cual se agrava más aún ante los incrementos impositivos y las situaciones de arrastre de deudas.
Ahora es el sector lechero el que vive situaciones de tensa incertidumbre, debido al anunciado recorte de precios. En la cuenca Mar y Sierras, los productores están como leche hervida . La cuenca lechera Mar y Sierras, con unos 590 tambos, reúne sólo el 9 por ciento de los tambos de la provincia de Buenos Aires, pero es la que en promedio posee más superficie y más vacas por productor.
Así se deduce de un trabajo elaborado por Pedro E. Pastor, gerente de Relaciones Institucionales de la Unión de Productores de Leche de la Cuenca Mar y Sierras. El promedio provincial es de 100 vacas en ordeñe, mientras que los tambos de Tandil, Azul, Lobería, Necochea, Balcarce, General Madariaga o General Alvarado, por citar sólo algunos de los partidos de esta cuenca, poseen en promedio 136.
La región también se destaca por su productividad y es la que más tambos mecánicos tiene en la provincia de Buenos Aires -un 95 por ciento-, y donde se aplica un nivel tecnológico superior. Entre otros aspectos, el 95 por ciento de los tambos está a menos de 10 kilómetros de una ruta asfaltada.
"Todavía los productores no comprendemos mucho el porqué de la baja de precios", señaló el ingeniero agrónomo. Enrique Delpech, asesor lechero y productor de Tandil.
"Además, los productores no pueden salir a ofrecer su leche a otras usinas porque hay mucha producción. Hay gran cantidad de leche en este momento debido a las elevadas producciones de Santa Fe, Córdoba y norte de Buenos Aires. La única zona muy afectada por la seca es la nuestra. Esto agrava todo ya que se vive la peor combinación posible: los precios de un año de alta producción pero con problemas para producir", agregó.
Si bien se teme cierta caída en el consumo interno de lácteos, donde se destina el 90 por ciento de la producción y que por lo tanto determina realmente el precio al productor, ésta hasta el momento no se ha concretado. "El país exporta un 10 por ciento de la producción, pero hay diferencias entre empresas. Tal vez La Serenísima sea más brasildependiente que otras usinas".
Delpech confía en que la situación pueda revertirse en el mediano plazo, ya que "con estos precios hay tambos que directamente no pueden funcionar. Los tambos de nuestro grupo CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), por ejemplo, tienen un costo de producción de entre 20 y 23 centavos por litro, incluyendo la estructura y los intereses". El promedio productivo del grupo es de 220 kilogramos de grasa butirosa por hectárea.
Seguir bajando costos
¿Cuál es la estrategia posible para los tamberos de ahora en más? Suspender inversiones y bajar todos los gastos posibles. "No es fácil, pero no hay otra -expresó-. Se tratan de bajar sobre todo los gastos que no repercuten tanto en el corto plazo, como el costo del semen, por ejemplo, y se buscan los suplementos más baratos. Pero convengamos en que es una situación muy difícil, porque el productor en general mantuvo su producción a lo largo de todo este período de sequía, para lo que debió gastar más. Cuando esperaba mejores precios -como tradicionalmente ocurría al acercarse al otoño- se produce esta baja. El productor va a necesitar que le refinancien para poder salir de esta coyuntura. Pienso que frente a esto los bancos oficiales tendrán que tomar alguna medida. Hoy al productor o se le da una mano o se asfixia".
Estrategias diferenciales
Los costos de estructura suelen pesar bastante en los tambos, además de los retiros. En momentos críticos, como el actual, ajustar estos aspectos se torna esencial. "Los márgenes brutos muchas veces eran buenos, pero el gran problema viene después, con la estructura y los retiros. Esto implica mucha diferencia entre empresas aún con un modelo productivo similar. Los gastos de estructura de cada caso pueden cambiar mucho la cosa, y los retiros más todavía", dijo Delpech.
Otro aspecto importante para manejar es el financiero: "Vamos a tener que agudizar mucho el ingenio. Pedir precios, plazos, cuotas, etcétera. Supongo que algunas casas proveedoras van a acompañar más al productor que otras, pero en todo caso va a haber que sentarse a negociar mucho más. Si le va mal al productor les va mal a todos. Tendremos que juntarnos entre todos a fin de buscar los mecanismos más idóneos para continuar. Ya antes la situación no estaba del todo bien para el productor lechero. Ahora, con este nuevo nivel de precios, la cosa se terminó de complicar".
Según Delpech, la situación financiera de los tambos es muy diferente en cada semestre del año. En el primero se invierte y se gasta para recuperar y ganar en el segundo. "Pero en el último año, dado que la primavera fue muy seca, produjimos casi al mismo costo que en invierno. Entonces, el productor no pudo respirar. Hoy afronta el arrastre de cuentas anteriores, las nuevas que se van generando y el menor precio de la leche. El problema es que la industria siempre se apoya en el precio al productor como la única variable de ajuste".
Delpech propuso que la industria aplique estrategias diferentes según la situación de cada zona: "No sé hasta qué punto es justo tomar medidas generalizadas. Hay zonas que están en mejores condiciones para afrontar una caída de precios que otras. Tengo la esperanza de que algunas usinas tomen medidas específicas, respetando las condiciones de cada cuenca lechera".






