
Junto a sus hijos dirige los destinos del establecimiento Don Jorge, de Río Tercero
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RIO TERCERO.- Todo el mundo la conoce como "Maruca", la jefa de la familia Baravalle de Río Tercero, donde hace unos días se realizó una jornada de la que participaron 500 productores.
El lugar fue el establecimiento de los Baravalle, un "campo líder", título que se confiere a los establecimientos de la red de ensayos de cultivos que organiza una de las principales compañías semilleras del país.
En ese campo, al que se exhibe como un ejemplo por emular por el trabajo que allí se realiza -fue el primero en la zona donde se practicó la siembra directa, hace 14 años, uno de los factores esenciales es la familia propietaria. Y Maruca, que amasa la amalgama del grupo.
"Siempre ha vivido en el campo: de soltera crucé el alambrado y me quedé a vivir acá. Y no me pienso ir a la ciudad", contó a LA NACION María del Carmen Rodini de Baravalle, Maruca, una riotercerense de 56 años.
Todos a la mesa
Los hijos de Maruca, que han contraído matrimonio, llegan por la mañana al campo y se ocupan de las distintas tareas. Pero hay una cita inalterable: al mediodía todos se juntan a almorzar. "Yo cocino y a veces somos ocho, nueve o diez a la mesa, junto con la gente que colabora", apuntó Maruca.
Cuando llueve, las tareas rurales encuentran un paréntesis. Esos días, el almuerzo se prolonga a una ronda familiar "con mate y tortas fritas". Los fines de semana "vienen mis nueras y las cuatro nietas, tenemos entonces a toda la familia unida". Maruca vive en la casona principal.
El establecimiento Don Jorge, de Antonio y Pedro Baravalle, se sitúa a una decena de kilómetros de Río Tercero. Antonio es el marido de Maruca. Pedro está casado con Martha. El primer matrimonio tiene cuatro hijos: Néstor de 34 años, Daniel de 31, Fernando de 24 y Mariano de 21. Todos trabajan en la finca y en otros predios. Pedro y Martha tienen un chico de 17 años y una hija de 15, que cuando hace falta colaboran.
Las cosas en familia
"Para salir adelante hay que hacer las cosas en familia", opinó Maruca. Con esa fórmula, confía que todos los hijos tendrán asegurado su futuro.
Los tres más grandes no pasaron de los estudios secundarios, Pero al menor, "lo convencieron los hermanos que para el campo hacía falta un ingeniero agrónomo y lo incentivamos para que lo hiciera: aceptó, le gusta la carrera y ya está en tercer año".
Los avances son vertiginosos y hay que estar preparados. "Antes, las cosas eran muy distintas, pero la siembra directa cambió todo", dijo. Hace tres o cuatro décadas en la zona se sembraba maní, maíz, trigo, algún año lino. Ahora, casi todo es soja y maíz.
Maruca considera que en el pasado "el trabajo en el campo era muy sacrificado, había que arar la tierra, se trabajaba hasta santas horas de la noche, ahora las máquinas hacen todo más llevadero".
Los medios de comunicación también han transformado la vida rural. No llegan eficientemente, pero se han verificado importantes adelantos. "Antes se iba a Río Tercero una vez a la semana, ahora voy tres veces al día, es todo muy distinto, contamos con teléfono, Internet, vehículos", indicó.
En muchos aspectos se ha progresado. En otras cuestiones, parecería que las cosas para el campo no se han modificado. "Siempre tuvimos que lidiar con los precios y los gobiernos, aunque también hay que admitir que tuvimos unos pocos años buenos, que han permitido mejorar la situación: ¡qué sería el campo en la Argentina si no se lo castigara tanto!", dijo Maruca.
En los últimos tiempos, Maruca ha sabido dar tiempo para darse un gusto: pintar. "Expongo en Río Tercero, vendo algunos cuadros. Empecé hace cuatro años. ¿Por qué recién ahora? Después que terminaron los chicos la escuela secundaria, me dije: ahora me voy a dedicar algo para mí. Y pensé en la pintura, que siempre me había gustado".
Un campo líder
La preparación de la jornada en el establecimiento Don Jorge fue dirigida por su asesor técnico, Guillermo Monteverde. Se presentaron lotes con una treintena de híbridos de maíz y una veintena de variedades de soja.
Entre los maíces figuraron ensayos de flamantes materiales resistentes a glifosato y nuevos híbridos con "sangre tropical" de Nidera, de los que se espera que afiancen la adaptación de los cultivares en la zona.
En Don Jorge se realiza un concienzudo trabajo de rotaciones para conservar y mejorar las condiciones del suelo. "Mucha agricultura se hace a expensas de la materia orgánica, nosotros aquí hemos desarrollado un trabajo que ofrece otra demostración respecto a que la explotación puede ser sustentable y rentable", informó Monteverde.
Por su lado, Néstor Baravalle, a cargo de dirección operativa del campo, comentó que siempre trata "de estar a la vanguardia de la tecnología".
¿Cómo están cerrando los números? "Veremos cómo quedan las cosas con la cosecha. Recién entonces, con rindes y precios, costos, y retenciones muy altas, habrá que hacer balance y comprobar cómo cierran los números."





