
Por medio de la capacitación y el intercambio de conocimientos, Luis Spinetti y Mariano Muniagurria logran zanjar, día tras día, las diferencias que los separan
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VENADO TUERTO.- Los diferencia la edad, la formación y la experiencia; no obstante, un objetivo los une: hacer de las empresas agropecuarias a su cargo establecimientos modelo donde los buenos resultados caminen de la mano con el respeto y la participación de cada uno de los trabajadores.
Luis Spinetti y Mariano Muniagurria -de ellos se trata- ejercen la importante tarea de ser los encargados de los establecimientos Santa María y La Alegría, respectivamente.
Para don Luis, pasado, presente y futuro encuentran un único denominador: el campo. Con 2º grado aprobado comenzó a desarrollar trabajos rurales a los 10 años. Al ser nombrado encargado, en 1976, sintió una gran satisfacción por llegar al lugar que siempre había añorado. Sus 63 años transcurrieron en el campo y, por lo tanto, su formación fue netamente práctica.
Ataviado con su impecable rastra -diseñada a su gusto- y una bombacha de campo, don Luis recorre cada hectárea con la seguridad que los años de vida rural le confieren.
Ajeno a la generación informática acepta su intromisión en el campo e, incluso, pondera el orden que la computación ha traído a los establecimientos, pero confía a uno de los jóvenes a su cargo la tarea de lidiar con los bytes .
Su trabajo en el campo Santa María, de 2800 hectáreas, combina la agricultura (trigo, maíz y soja, mayormente en siembra directa) y el tambo (840 cabezas en total). A su cargo trabajan 12 personas.
En el campo lindero, Mariano Muniagurria ajusta los números con la sapiencia que su licenciatura en economía agropecuaria le confiere. A la vez procura dejar asentados todos los movimientos en la PC.
Su relación con el campo, que se inició en 1993 al egresar de la facultad, lo encuentra hoy como encargado del establecimiento La Alegría donde, al bagaje intelectual procura incorporar la experiencia práctica que le confiere el día tras día. La Alegría es un campo de 1700 hectáreas al cual este año se le han incorporado 500 más, alquiladas. Allí se realizan tareas agrícolas (trigo, maíz y soja, en directa) y se atiende un tambo con 380 vacas en ordeño, de un total de 850 animales. A los 30 años, Mariano debe coordinar el trabajo de 11 personas.
Como queda de manifiesto, la experiencia práctica es el fuerte de don Luis y la experiencia teórica, en cambio, es el punto más alto de Mariano.
Avanzar sobre debilidades es la consigna que ambos se han impuesto, y en ello mucho tiene que ver el contacto permanente que mantienen. Uno es fuente de consulta obligada del otro y viceversa. Entre ellos no hay espacio para secretos productivos, comparten cada experiencia como el punto de partida para el crecimiento mutuo y para el eficaz desempeño de sus funciones.
Para conocer el desempeño laboral de ambos, La Nación decidió reunirlos. Así fue como -mate de por medio- surgieron, una a una, las tareas que configuran las claves para desarrollar un trabajo exitoso.
- En el momento particular que vive el campo, ¿hacia dónde se orienta el trabajo del encargado?
Luis Spinetti: -Como se está viviendo hoy, el orden financiero es uno de los temas que deben priorizarse; de lo contrario, llega fin de año y nos encontramos con muchas sorpresas desagradables, justamente por no haber analizado el funcionamiento de la empresa.
En este campo, el administrador se encarga de la gestión empresarial, aunque siempre intercambiamos opiniones. Yo me dedico a que la producción sea acorde con las expectativas generadas en cada ejercicio.
Mariano Muniagurria: -Coincido con don Luis; hoy, la administración es muy importante, es uno de los cambios que se dieron en el campo.
El crecimiento tecnológico fue muy grande y los márgenes cada vez son más chicos, entonces hoy se impone la eficiencia; un error en una aplicación puede afectar el resultado del ejercicio. Como encargados debemos ser eficientes en lo que respecta a los números, a las compras y a la producción.
Ya no es como antes que, por ejemplo, si salía mál el disco hacíamos otro más. Hoy hacer un disco más, o en nuestro caso que hacemos siembra directa, una aplicación más de herbicida puede cambiar el resultado del ejercicio.
En mi caso, me encargo de los presupuestos, las compras y el seguimiento en el campo, obviamente con el aval del administrador.
-¿Cómo trabajan con el personal a su cargo?
Spinetti: -Hay que hablar mucho con la gente, explicarle cuál es el objetivo de la empresa, cómo lograrlo y cómo se benefician desde el dueño hasta el peón cuando las tareas se realizan bien. De igual forma, de producirse inconvenientes, hay que hacerle entender cómo repercute lo que se hizo mal. Yo sostengo que al trabajador rural hay que tratar de incentivarlo y ayudarlo en las cosas que necesite.
Es nuestra tarea estudiar a cada persona para decirle las cosas de tal forma que no sean mal interpretadas. En caso de una reprimenda hay que pensar muy bien la manera de decirla para que el destinatario no se sienta ofendido.
En síntesis, la relación con el personal es uno de los trabajos más importantes. No vale mucho tener conocimientos, pero sí saber coordinar a los trabajadores.
Muniagurria: -Para comunicarme con el personal, primero busco tener muy claro el objetivo de la empresa y, con sentido común, tratar de transmitírselo a la gente.
Muchas de las personas que trabajan conmigo tienen más experiencia práctica que yo, entonces las consulto mucho. De esa forma busco enriquecer la relación y, a la vez, incorporar experiencia.
A partir de dicha colaboración intento que cada trabajador se sienta partícipe de las decisiones que tomamos.
-¿Qué lugar ocupa la capacitación propia y la del personal?
Muniagurria: -Con don Luis participamos en las reuniones de un grupo CREA en las que se juntan los productores lecheros más importantes de la zona. De esa forma nos resulta más sencillo contratar profesionales y obtener capacitación.
-¿Qué valor le dan a los contactos con los demás componentes del sector?
Spinetti: -Estar conectado con semilleros, proveedores, maquinistas y camioneros es muy útil. Para mí, como encargado, estar al tanto de lo que ocurre en los distintos sectores del quehacer agropecuario me facilita la toma de decisiones.
Muniagurria: -Hoy, el campo también debe ser tranqueras afuera. El hecho de formar parte de un grupo CREA no sólo me facilita la capacitación, sino también la generación de nuevos contactos.
La camiseta puesta
En rueda de productores es habitual oír hablar sobre la necesidad de que el personal de un establecimiento se identifique con los objetivos de la empresa.
Utilizando un término más cercano al deporte que a la producción agropecuaria dicen que es muy importante que el trabajador "se ponga la camiseta del campo".
Al respecto Mariano Muniagurria señaló: "Desde que inicié la actividad tuve la suerte de que me hicieran sentir partícipe de la empresa. Entonces, por convicción, me puse la camiseta. De igual forma intento que cada trabajador sienta lo mismo".
Su colega, Luis Spinetti, apuntó: "En mi caso ya llevo más de 40 años con la camiseta puesta. Si no me hubiera identificado con esta empresa ya no estaría aquí. Cuando comencé a trabajar en el campo veía la figura del encargado y añoraba, algún día, convertirme en uno de ellos.
"El día de mi nombramiento sentí una gran satisfacción sólo comparable con el momento en que dos de mis hijos llegaron, también, a ser encargados."
La emoción en los ojos de don Luis evidenció la pasión que siente por su trabajo y por la familia, dos estandartes que él prioriza en su vida.
"Hay que seguir trabajando y capacitándose. Todos los días hay algo nuevo por aprender. A los jóvenes encargados les digo que deben escuchar, ver, corregir errores e impulsar la unión entre todos los trabajadores.
"Debemos lograr que el campo no sólo sea el lugar donde se trabaja, sino que debemos conformar una familia, donde el trabajador se sienta a gusto", concluyó don Luis, a modo de mensaje para quienes como él desarrollan esta actividad.






