Un relevamiento de la Universidad Austral detectó un salto del 14% en ese indicador, además de que la confianza del sector está en niveles récord
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El humor del productor agropecuario sigue en la cima, por eso la inversión del campo argentino alcanzó su nivel más alto. Así lo reflejó la edición enero-febrero de 2026 del Ag Barometer Austral, elaborado por la Universidad Austral, que mostró que el índice de intención de inversión llegó a 127 puntos, el valor más alto desde octubre de 2018 cuando comenzó a realizarse el relevamiento. La confianza general está en niveles récord.
“El Índice Ag Barometer Austral de enero – febrero 2026 muestra una ínfima caída del 0,06% (158 vs 159) razón por lo cual podemos afirmar que se ha mantenido estable en los máximos históricos”, señaló el informe.
El relevamiento fue realizado por el Centro de Agronegocios y Alimentos y encuestó a más de 400 productores de todo el país. El resultado consolidó un escenario de elevada confianza en el arranque de 2026. Uno de los datos más relevantes es el salto en las decisiones de inversión. “Se da un aumento en el Índice de Condiciones Presentes del 6,45% (132 vs 124), impulsado fundamentalmente por las Decisiones de Inversión en Activos Fijos (tierras, maquinarias, vientres, etc.) que alcanza el valor de 127, que es el máximo en la historia”, detalló el trabajo.

Ese movimiento implicó, además, una mejora del 14% respecto de la medición anterior y un crecimiento interanual del 95% frente a enero de 2025. En términos concretos, el 63% de los productores considera que es un buen momento para invertir en activos fijos.
“Esto constituye un cambio fundamental ya que se comienza el año 2026 con un marcado optimismo y confianza en el futuro, producto en gran parte de los resultados de las elecciones legislativas de medio término de octubre 2025”, sostuvo el informe.
El análisis también subrayó que el índice general, comparado con enero de 2025, mostró un crecimiento del 35% (158 vs 117), lo que confirmó la recuperación del ánimo tras años atravesados por sequías e incertidumbre.

Sin embargo, el propio trabajo introdujo matices. “En una medición anterior, un 38% de los productores a pesar de considerar que era un buen momento para invertir, no lo harían en el corto plazo ya que prefieren aplicar los excedentes financieros de la campaña en incremento de capital de trabajo para tener un colchón frente a futuras contingencias”, advirtió.
El financiamiento es, justamente, uno de los puntos críticos. “La participación del crédito bancario tradicional en el financiamiento de inversiones estructurales resulta limitada. Esta baja utilización no refleja ausencia de proyectos ni falta de voluntad de inversión, sino una percepción clara de incompatibilidad entre las condiciones crediticias disponibles y la lógica económica de la actividad”, señaló el documento.
En la campaña 2025/26, el 61% de los productores utilizó fondos propios para financiarse y el 49% recurrió al canje con proveedores. La participación del crédito bancario en pesos fue muy baja, condicionada por tasas reales elevadas.
El informe describió que la campaña agrícola comenzó con producción récord de trigo, buenas perspectivas para el girasol y un panorama más favorable para el maíz y la soja tras las lluvias recientes.
En ganadería, el optimismo es todavía más marcado. “Ratificando los resultados de la medición anterior, un 56% de los productores tiene intenciones de invertir en ganadería ya que la situación de oferta y demanda, tanto internacional como local hacen prever años de buenos precios”, indicó el trabajo.
Dentro de ese universo, “los vientres (vacas nuevas y vaquillonas) son la categoría que más interés despierta”, seguidos por novillitos para terminar. El foco está puesto en recomponer y ampliar stock ante un escenario de precios firmes.
En cuanto a la situación financiera, el informe aportó un dato clave: “En un promedio ponderado, los productores necesitarán utilizar el 52% de las ventas de maíz y un 51% de las ventas de soja para cumplir con todos los pagos en que han incurrido desde la siembra a la cosecha”. Esto implica que, una vez cubiertos los costos, quedaría un margen de caja.
Aun así, la actitud comercial es cautelosa. “Un muy alto porcentaje de los productores, un 48% no manifiesta mayor apuro en vender los excedentes, sino que piensa guardarlos a la espera de mejores precios internacionales o la baja de los derechos de exportación”, consignó el relevamiento.
El estudio también indagó sobre la adopción de insumos biológicos. La penetración de inoculantes es masiva: el 92% los utiliza regularmente en el tratamiento de semillas. En cambio, la adopción de bioestimulantes, biofertilizantes y productos de biocontrol es menor. Entre las limitantes para ampliar su uso aparecen “la falta de conocimiento o capacitación (43%) y las dudas respecto al potencial de rendimiento (36%)”, según el trabajo.
El dato saliente es contundente: la intención de inversión alcanzó su máximo histórico y el nuevo récord del índice 127 se convierte en una señal fuerte sobre las expectativas del sector para los próximos años.
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