
Búsqueda: si bien las especies no tradicionales atraen por ser poco convencionales, algunas poseen verdaderas ventajas comerciales.
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SAN JUAN.- La economía sanjuanina, desde sus orígenes, padeció crisis en su principal industria, la vitivinicultura. Las abundantes cosechas venían acompañadas de precios bajos y deformaciones en la forma de comercializar las uvas.
Los números esfuerzos por cambiar la situación económica comenzaron a dar sus frutos en la década del 80, con el logro de dos instrumentos de política económica, que están cambiando el perfil de San Juan: la promoción industrial y los diferimentos impositivos en el sector agrícola, orientados a cultivos de variedades de uvas y frutales. Los diferimentos superan actualmente, los 800 millones de dólares y ocupan 45.995 hectáreas con cultivos de uvas para mesa, frutas de carozo, olivos, álamos, hierbas aromáticas, higos, pistacho y otros proyectos innovadores, como la cría de chinchillas.
En la próxima temporada comenzarán a observarse los frutos, que generarán una mano de obra importante que se estima de más de 30.000 puestos de trabajadores especiales, ya que las exportaciones de uva en fresco se duplicarán o triplicarán respecto de la última vendimia. Un dato para tener en cuenta: en 1996 se exportaron 5 millones de cajas de uvas y en 1998 se espera llegar a 20 millones.
Pistacho
Uno de los productos con grandes posibilidades de ubicar en el mercado nacional e internacional es el pistacho. En 1989 concluyeron los estudios de clima y suelo de esta región y el resultado fue positivo.
Es apto para la producción, y Juan Domingo Bravo trajo las primeras plantas de California y comenzó a desarrollar el cultivo, con el asesoramiento permanente de especialista de los Estados Unidos.
Las primeras producciones de pistacho en San Juan ya están listas en 200 hectáreas, en el departamento Calingasta y un número similar estará pronto en Catamarca y luego se agregarán La Rioja y Mendoza, con más de 600 hectáreas proyectadas.
Historia
El pistacho es nativo del oeste asiático y de Asia Menor y aún se encuentra en estado salvaje en lugares secos y calurosos de El Líbano, Siria, Irán e Irak y zonas desérticas de Asia y Africa.
Las primeras plantas en América fueron colocadas en 1904 en California y recién en 1970 se inició la industria del pistacho en los Estados Unidos. Constituyó el cultivo más exitoso de los introducidos en el siglo XX. Actualmente tiene más de 28.000 hectáreas produciendo más de 100.000 toneladas de pistacho.
Arbol
El árbol de pistacho se logra a partir de semilla (no de estaca) y al cabo de un año y medio se lo injerta con la variedad Kerman para las futuras hembras y Peters para los machos. Se plantan a una distancia de 6 metros por 5 metros y en un diagrama establecido se reparten hembras y machos, siendo a través del viento la forma de polinizar.
La primera cosecha se obtiene en el quinto año después del injerto y se llega a plena producción a los 7 o 10 años con un promedio de 3600 kilogramos por hectárea.
El pistacho es un árbol longevo, similar al olivo, al cual después de 30 o 40 años se procede a podas de rejuvenecimiento. La producción es añera, siendo el año bueno de 5000 kilogramos por hectárea y hay uno malo, de 2200 kgs por hectárea.
Esta planta florece un mes y medio después que el almendro, por lo que no le afectan las heladas tardías, tan comunes en esta región. La cosecha puede ser realizada manual o mecánicamente, guardándose en silos hasta su comercialización. En ese momento se debe efectuar el salado del fruto, si el cliente lo solicita de ese modo.
Mercado
El 90 por ciento del mercado mundial del pistacho es de consumo en fresco y el 10 por ciento restante en forma de pasta, ya pelado, para la industria del helado y confitería.
El total del consumo en el Mercosur es importado principalmente desde los Estado Unidos y luego le sigue Irán, constituyéndose en exótico y caro. En Canadá y los Estados Unidos está generalizado el consumo en forma popular.
Esto hace prever que las primeras cosechas de San Juan, el año próximo, estarán orientadas a sustituir importaciones, con muy buena rentabilidad por hectárea. Existe la posibilidad de exportar a toda América del Sur, aún no atendida o el sudeste asiático y Japón en tanto que son mercados muy grandes con una demanda insatisfecha.
Más trabajo
Esta esquila generaría el trabajo de 40 máquinas esquiladores con una media de 25.000 animales, lo que daría trabajo a 480 personas y tendría un costo de 1.404.000 pesos.
La zafra tendría una duración de 60 días, los maquinistas calculando una ganancia neta de 25 por ciento ganarían 351.000 pesos, lo que daría una media de 8775 pesos.
Entre los esquiladores, envellonadores, playeros y cocineros se repartirían 1.053.000 pesos o una media de 2.393 pesos que daría un salario mensual de 1.196 pesos.
Al productor le quedarían libres 9600 pesos de la carne y por lo tanto, podría gastar para mantener su familia 800 pesos mensuales.
Con los 3.060 pesos de la lana gastaría 562 pesos, por lo que le quedan 2498 pesos para pagar los gastos de sanidad, deshoje, descole, mantención de la infraestructura como ser molinos, alambrados, el pago de la tasa de caminos, y otros gastos que se generan en la explotación de su campo.
En el sector agropecuario los proyectos a largo plazo con productividad efectiva, renta equilibrada y previsión de recursos son la excepción.
Por ello, la propuesta de José Suárez reviste el interés de una verdadera reconversión. Sería el modo de volver a la cría de ovejas en la provincia de Buenos Aires.
El cálculo efectuado por Suárez está basado en el conocimiento de una realidad difícil. Sus expectativas responden a las necesidades de un productor medio y lo planteado bien podría ser el elemento de movilización de una producción que está en extinción.




