La gran disparidad de rindes determina tanto márgenes positivos como fuertes quebrantos
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Se acerca el momento de la cosecha de granos gruesos de primera siembra en la región pampeana y el denominador común es la disparidad de rendimientos. El clima, con lluvias erráticas y de irregular distribución espacial, provocó grandes diferencias en el volumen por cosechar a pocos kilómetros de distancia entre campos. Por esa razón, en la campaña 2025/26 de granos gruesos habrá productores/arrendatarios a los que les fue bien, otros que salvaron los costos y otros que enfrentarán situaciones de quebranto, señala un informe.
En el siguiente cuadro se analiza el margen neto y la rentabilidad de los planteos de soja y maíz en campos alquilados a 18 quintales por hectárea de la zona núcleo, con distintos niveles de rendimiento. Se puede observar que una soja de 40 quintales por hectárea podría generar un margen neto de US$136 por hectárea y daría la posibilidad de alcanzar una renta del 15% sobre el capital invertido en la zona núcleo con los costos de insumos actuales y los precios que se ofrecían para la época de cosecha en la primera quincena de febrero.
Sin embargo, “si el rinde cayera a 35 quintales por hectárea por haber sufrido una moderada falta de agua, ocurriría una pérdida de 17 dólares por hectárea y se enfrentaría una rentabilidad negativa. Y si el rendimiento se desplomara hasta 30 quintales por hectárea por sequía intensa, la pérdida ascendería a US$159 por hectárea”, afirma Lucía Udaquiola, responsable de la plataforma Agbi.com.ar, un tablero digital gratuito que permite analizar costos, márgenes y rentabilidad de planteos agrícolas y ganaderos de distintas zonas del país.

En maíz pasa algo parecido: con 105 quintales por hectárea se podría alcanzar un margen neto de 332 dólares por hectárea y una rentabilidad del 29% sobre el capital invertido. “Pero si el rinde cayera a 90 quintales por hectárea, el margen neto también se reduciría a US$107 por hectárea y la rentabilidad se desplomaría al 9%. En un escenario hídrico más desfavorable, con 80 quintales por hectárea, se perderían US$44 por hectárea. Con 70 quintales por hectárea el quebranto, siempre en campo alquilado, sería de 195 dólares por hectárea, con rentabilidad fuertemente negativa”, agrega.

En síntesis: “la campaña 2025/26 muestra un abanico de rindes que darán lugar a resultados económicos muy dispares entre los productores/ arrendatarios, con renta ajustada en los lotes de mayor rendimiento y distintos grados de quebranto en otros, en relación inversa con las lluvias recibidas”, diferencia Udaquiola.
La alta sensibilidad de los resultados económicos evidenciada en el cuadro tiene otro componente negativo: el acotado precio de los granos. Las cotizaciones a cosecha de mediados de semana -US$316 por tonelada para la soja mayo y 182 dólares para el maíz abril- no compensan las reducciones de ingreso que provocará la caída de rindes en las situaciones más desfavorables; es decir, la variable precio por la variable cantidad dará un resultado económico poco alentador para la producción con los datos disponibles hoy.
“La perspectiva económica poco favorable para la campaña 2025/26 puede empeorar con el avance del calendario, a medida que comience la cosecha de maíz y de soja, y provoque una oferta concentrada que puede acentuar la caída de precios de las últimas semanas”, alerta Lucía.
De concretarse ese escenario, habrá productores que no alcanzarán a recuperarse económicamente luego de varios años previos de sequía y se encontrarán con dificultades para poner en marcha la campaña 2026/27 de granos finos, con el agravante de que, en muchas zonas, la disponibilidad de humedad para ese ciclo agrícola, hasta el momento, no es la mejor.
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