
Luego del rechazo del Parlamento Europeo a una medida que amenazaba al biodiésel de soja argentino, los envíos pasaron de unas 50.000 toneladas en todo el primer semestre a 220.000 toneladas en lo que va del año
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Luego de que el Parlamento Europeo rechazara una medida que amenazaba con restringir el ingreso del biodiésel de soja argentino a la Unión Europea, las exportaciones se reactivaron y el volumen vendido en lo que va del año ya es más de cuatro veces el que se había alcanzado durante todo el primer semestre. Hasta fines de junio se habían exportado unas 50.000 toneladas, mientras que ahora los envíos ya suman alrededor de 220.000 toneladas. En menos de tres meses se incorporaron unas 170.000 toneladas, luego de varios meses en los que la incertidumbre sobre qué iba a pasar con la normativa europea había frenado las operaciones.
“Desde las negociaciones que se mantuvieron junto con la Cancillería y la Secretaría de Agricultura, especialmente la última reunión de julio, se reactivó el mercado de importación de biodiésel de soja desde Argentina”, explicó a LA NACION Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC).
El problema había comenzado en enero pasado, cuando la Comisión Europea propuso modificar el Reglamento Delegado 2019/807 y clasificar a la soja como una materia prima de “alto riesgo ILUC”, una categoría vinculada con el cambio indirecto en el uso del suelo. Para la Argentina, la modificación representaba una amenaza concreta porque podía limitar progresivamente la posibilidad de que el biodiésel elaborado a partir de soja fuera tenido en cuenta por los países europeos para cumplir sus objetivos de utilización de energías renovables.

La preocupación era porque la Unión Europea es el principal mercado para el biodiésel argentino. En 2025 se exportaron unas 280.000 toneladas por alrededor de US$350 millones y la totalidad de los envíos tuvo como destino ese bloque, aunque ese volumen ya estaba muy por debajo de los registros de otros años, cuando las ventas externas llegaron a superar el millón de toneladas.
La incertidumbre generada por la propuesta de la Comisión Europea comenzó a tener consecuencias incluso antes de que hubiera una definición sobre la normativa, ya que muchos compradores frenaron operaciones ante la posibilidad de que el producto argentino dejara de cumplir con las condiciones necesarias para ingresar al mercado. Durante todo el primer semestre apenas se exportaron unas 50.000 toneladas, según precisó Idígoras.
La situación empezó a destrabarse el 8 de julio, cuando el Parlamento Europeo rechazó la modificación que había impulsado la Comisión Europea, por lo que la propuesta no pudo entrar en vigencia tal como había sido presentada. La Comisión deberá ahora volver a trabajar sobre el reglamento, un proceso que llevará tiempo y que abrió un período durante el cual el biodiésel argentino puede continuar comercializándose bajo las condiciones actuales.
Pocos días después de esa decisión, el 16 de julio, autoridades argentinas y representantes de la industria mantuvieron una reunión en Bruselas con funcionarios de la Comisión Europea, en la que se buscó despejar las dudas que todavía existían entre los compradores y explicar cuál era la situación luego de la votación del Parlamento. Idígoras destacó el trabajo realizado por la Cancillería, que conduce Pablo Quirno, durante las negociaciones y señaló que el proceso fue liderado por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, el embajador Fernando Brun, mientras que la industria acompañó las gestiones.
Según Idígoras, a partir de esas definiciones los importadores europeos entendieron que podían volver a comprar biodiésel argentino sin el riesgo inmediato de que entrara en vigencia la modificación que había generado la incertidumbre durante la primera mitad del año. “Los importadores se dieron cuenta de que no corrían riesgo de importar biodiésel de soja, dado que el Parlamento había bloqueado la propuesta de la Comisión Europea”, señaló.
Ese cambio comenzó a reflejarse en las operaciones durante los meses siguientes. “De las 50.000 toneladas que se habían hecho únicamente en todo el primer semestre, ya llevamos aproximadamente 220.000 toneladas”, precisó el presidente de Ciara-CEC. De esta manera, desde fines de junio se sumaron alrededor de 170.000 toneladas y el volumen exportado en lo que va de 2026 ya supera en más de cuatro veces lo que se había alcanzado durante toda la primera mitad del año.

A la situación regulatoria se agregó además un cambio en el mercado internacional de los combustibles que mejoró la competitividad del biodiésel argentino en Europa. Según explicó Idígoras, la suba del precio del gasoil hizo que el producto argentino resultara más conveniente para los compradores europeos. “Dada la suba del precio del gasoil por los problemas en el Mar Negro, el biodiésel de soja argentino se ha tornado competitivo para el mercado europeo”, afirmó.
Pese a la recuperación de las exportaciones, la discusión regulatoria todavía no está terminada, porque la Comisión Europea deberá volver a redactar la modificación del Reglamento 2019/807. El objetivo de la Argentina y de la industria es que la nueva normativa permita que el biodiésel elaborado con soja argentina pueda seguir comercializándose en Europa, sin las restricciones que contemplaba la propuesta rechazada en julio.
“Seguimos trabajando con la Cancillería y la Secretaría de Agricultura para que el año que viene, cuando Europa tenga que reescribir ese reglamento, lo haga de una forma en la cual permita que el biodiésel de soja argentino siga comercializándose”, indicó Idígoras.
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