"Trabajamos un día y estamos parados cuatro. Esa es la rutina que estamos llevando desde hace tres semanas, cuando empezó la cosecha de soja. Cada vez que sale el sol nos vienen a buscar de los campos con los que hemos tomado compromiso y con los cuales estamos en falta, pero no podemos cumplir", se quejó un maquinista de Pergamino.
Además, en los pocos días que se puede trabajar, la operación de cosecha se complica porque hay que captar plantas viejas, muy maduras, con partes podridas y con tendencia al desgrane por la dehiscencia natural de las vainas.
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Frente a esa situación, el consultor Luis Aguirre Saravia recomienda revisar el funcionamiento del flexible y asegurar una alimentación uniforme de la plataforma mediante una baja velocidad de avance -no superior a 7 kilómetros por hora en la mayoría de los modelos- y una velocidad tangencial del molinete que no supere en 15% la de avance. En cultivos muy desparejos puede ser conveniente avanzar a 45° con relación a la dirección de los surcos, para favorecer la carga uniforme de la cosechadora.
También es necesario observar el funcionamiento de la parte trasera de la máquina. "Las plantas húmedas que ingresan en la trilladora complican la limpieza y recargan las zarandas y el zarandón, que tienden a taparse. Los restos de plantas quedan retenidos y cuelan menos, lo que aumenta la pérdida de grano por la cola", advierte el profesional.
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En cultivos de maíz todavía en pie hay que llevar los puntones bien abajo porque la espiga tiene más posibilidades de caerse en una planta sufrida. Además, los materiales modernos tienen la mazorca baja para disminuir la posibilidad de vuelco. En este cultivo también hay que operar con baja velocidad de avance para evitar atoraduras en la limpieza. "Los mayores problemas para trillar se observan en potreros con ataques de antracnosis, que provoca el vuelco de las plantas, y los que den lugar a grano brotado, si persisten las condiciones de alta humedad ambiente y lluvias", afirma Julio Lieutier, asesor del CREA Seguí-La Oriental. Este fenómeno reduce el rinde y da lugar a castigos. Cuando ocurre, obliga a demoras en la cosecha hasta las primeras heladas o hasta que vuelva el tiempo seco, que provocan el secado del brote.





