Sobre los usos del chifle y sus parientes

El asta de buey con que los criollos calmaban su sed
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15 de diciembre de 2001  

Se llama chifle al cuerno grande de toro -o de buey, que a estos efectos es lo mismo, aunque la costumbre popular prefiera sin ningún motivo explicable esta última designación-, el que seco y limpio de la sustancia ósea originaria era usado en la campaña para contener líquidos con los que calmar la sed, sea en los trabajos rurales o en el curso de viajes, fundamentalmente agua o caña.

Por la base lo cerraba una tapa de madera o de plata, y por la extremidad aguda tenía una abertura diminuta con su correspondiente espita. Los había que eran piezas lujosas en las que el cuerno ostentaba complejos labrados o inscripciones grabadas con hierros candentes, así como remates y virolas de plata, estas últimas para sostener las tiras de cuero con que se los sujetaba al recado, o bien caían a media espalda, pendientes del cuello, cuando no al modo en que se llevan las armas largas, colgados del hombro.

Surge de esta descripción por demás somera que la utilización de esos recipientes tan característicos de cierta etapa de la pampa constituía un mero reemplazo de las cantimploras, o de la buena bota española, originado, sobre todo, en lo costosos que entre nosotros eran los objetos de vidrio, loza, barro, o aun de cuero convenientemente curado, lo que hacía que muchas veces tomasen su lugar otros de materiales diversos, por ejemplo, cuerno. Porque entonces, por aquí, las cosas distaban de ser como asevera el dicho: eso de "soplar y hacer botellas" pocos sabían de qué se trataba, ya que las disponibles lo eran por haber sido traídas de Europa, en tanto que en este gran país de vacas todo lo que tenía relación con esos animales era por demás barato.

El cuerno puro y simple y únicamente ahuecado, del que el contenido se bebía acercando la base a los labios -o sea, al revés de lo que pasa con el chifle-, era el "vaso de rancho" o, más comúnmente, la "guampa". En cambio, el cortado y cerrado en algún punto del cuerno más delgado que la base convertida en boca y apto para mantenerse en equilibrio, se llamaba "vaso de tropero".

Esa obturación hecha hacia el lado del vértice era característica, pues la que se practicaba en dirección opuesta daba como resultado el "mate de guampa". En el presente muchos ven a éste con profunda desconfianza; maliciosamente lo suponen una trampa para turistas tendida por abusivos artesanos que pretenden matar dos pájaros de un tiro, al juntar lo folklórico de la mateada con la referencia bovina propia de la región pampeana. Pero se equivocan de medio a medio: el "mate de guampa" es en absoluto legítimo y se lo conoce de muy antiguo.

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