
Técnicos del INTA Manfredi realizan siembras en un mismo lote a 52 y a 26 centímetros según el tipo de ambiente
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ALEJANDRO ROCA (De un enviado especial).- Entre otras experiencias que hoy están llevando adelante los técnicos del Proyecto de Agricultura de Precisión del INTA, el uso de una sembradora inteligente para hacer soja a 52 centímetros entre hileras y luego realizar, según los ambientes del lote, el cambio a 26 centímetros en tiempo real, es una de las cosas que más se destacan en los ensayos en marcha.
Desde la perspectiva de la tecnología disponible, esto representa un avance, ya que se puede trabajar con estos cambios sin que sea necesario detener la máquina para poder modificar los distintos anchos de siembra.
"Esto es fácil de lograr, ya que, a diferencia de la convencional, la sembradora inteligente posee un monitor y tres motores hidráulicos (uno para el tren cinemático de siembra, otro para el tren del fertilizante al costado y un tercero para el tren cinemático del fertilizante en la línea)", indicó Andrés Méndez, técnico del INTA Manfredi.
Para este caso sólo se utilizan el motor para el tren de siembra y el del fertilizante al costado. "Así, si en un ambiente la sembradora tiene que trabajar a 52 centímetros, solamente funciona el tren cinemático de la siembra y la soja queda a 52 centímetros", explicó.
Por el contrario, si la máquina tiene que sembrar a 26 centímetros en un determinado sitio, además del tren cinemático de la siembra se activa el tren de la fertilización al costado, lográndose de esta manera trabajar a 26 centímetros.
La densidad de siembra se regula automáticamente sobre la base de una recomendación de trabajo que se carga en el monitor que comanda los motores hidráulicos que posibilitan que funcione el tren cinemático.
"Cuando la siembra a 26 centímetros se activa, automáticamente la densidad se regula bajando en el porcentaje que deseamos la cantidad de semillas a colocar por parte del tren de siembra", afirmó Méndez. Mientras el tren de siembra es neumático por succión, el tren del fertilizante es un distribuidor tipo chevron, "lo cual hace que se deba tener en cuenta la peor implantación que se logra con un distribuidor chevron" respecto del neumático.
El punto de partida de todo esto es un GPS, que actúa indicando el lugar del lote donde se encuentra la sembradora. De este modo, si está en una zona ordenará trabajar con una cierta distancia de siembra.
Variaciones
Según el técnico del INTA, estas variaciones son útiles para trabajar en los distintos ambientes. "En campos como los de la zona de Río Cuarto, donde las lomas son muy arenosas, poseen escasa retención hídrica y el crecimiento de la biomasa de las plantas es menor, se tiende a sembrar a 26 centímetros. De esta manera, el cultivo alcanza a cerrar el surco antes, aprovechando la radiación solar más eficientemente; eso se traduce en rendimiento respecto de la siembra a 52, que muchas veces no logra cerrar el surco en esos ambientes", expresó Méndez.
En una situación distinta, en los bajos, que allí poseen condiciones de alta retención hídrica, son más fértiles y las plantas tienen un gran desarrollo vegetativo, frente a los años húmedos la siembra a 26 centímetros puede no ser oportuna por el riesgo de enfermedades.
"En ensayos de 2002, el INTA Manfredi obtuvo resultados de 700 kilos más a favor de la siembra a 26 centímetros frente a la de 52 en las lomas; en los bajos no hubo diferencias para un año promedio a seco respecto de las lluvias. Pero en ensayos del año pasado se alcanzaron 80 kilos más a favor de la siembra a 26 centímetros, en tanto que en los bajos se llegó a 200 kilos más para la siembra a 52 centímetros", remarcó.
Cambio de variedades
Más allá de estas experiencias, en el organismo ahora se preparan para sembrar en diciembre soja de segunda a través del cambio de dos variedades. El objetivo será tratar de implantar las variedades según el ambiente sea de alto o bajo potencial de rendimiento.
"En este caso, las dos siembras se harán a 52 centímetros de distancia, con la diferencia de que una se va a realizar con el tren de siembra y la otra con los cuerpos fertilizadores", señaló el técnico.
En sintonía con los resultados económicos logrados por Tellería con las variaciones de semilla y fertilizantes en maíz, en el INTA también observaron algo similar. "Por hacer dosis variable, en un campo de la localidad de Pampayasta, en la provincia de Córdoba, se obtuvieron 113 pesos por hectárea más que la dosis fija que se utilizaba en años anteriores", sostuvo Méndez.






