
El tropero que llevó de Buenos Aires a Mendoza el equipamiento que necesitaba el Padre de la Patria
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El general San Martín tuvo muchos aliados en Mendoza para la preparación de la campaña libertadora, pero un gaucho sobresalió por su lealtad y vocación de servicio: el tropero Pedro Sosa de cuya muerte se cumplieron 180 años recientemente.
Supo ganarse el aprecio y la gratitud del Padre de la Patria por su entrega y colaboración en tareas exigentes como el transporte desde Buenos Aires a Mendoza de fusiles, sables, barriles de pólvora, herraduras y otros elementos indispensables para equipar al ejército libertador.
"Mi general: yo haré el viaje en 45 días", se animó a responder Sosa cuando San Martín convocó a los troperos para que cumplieran el viaje que en aquellos tiempos demoraba entre 80 y 90 días.
Muchos otros propietarios de carretas renunciaban a la travesía por no saber si cumplirían el pedido del general.
No sólo logró traer a Cuyo el arsenal prometido sino que hizo su aporte a la causa libertadora sin cobrar un centavo.
Los documentos históricos del museo Sanmartiniano de Mendoza testimonian que Sosa cumplió su misión "a guascazos y reventando bueyes", tal como se lo expresó a San Martín cuando lo recibió en el campamento establecido en Mendoza.
Y tuvo su reconocimiento porque después de la batalla de Chacabuco, el 29 de agosto de 1817 el Libertador lo distinguió con una medalla de plata como premio al mérito y por cumplir con la palabra empeñada.
Carlos Raffa, presidente del centro tradicionalista Tropero Sosa de Mendoza, recordó que "la hazaña fue posible porque las carretas no se pararon ni de día ni de noche. En todas las postas reemplazaban paisanos y animales".
Siguió colaborando con los granaderos en tareas como la movilización de mulares y hasta fue uno de los que suscribió las actas de creación de la provincia de Cuyo y de solidaridad con San Martín como gobernador intendente de la provincia.
Viajes arriesgados
Sosa junto con su hermano Severino aprendió desde joven el oficio de conducir la pesada carreta con ruedas de lapacho, cubierta con juncos y cueros de potro que tiraban cuatro bueyes.
Después de la gesta libertadora, el tropero continuó con sus arriesgados viajes por la inmensa pampa argentina, que entrañaban el riesgo de enfrentarse con bandoleros, aborígenes o animales salvajes. Transportaba elementos para los gobernantes de Cuyo que sucedieron al general San Martín hasta que una enfermedad lo obligó a guardar reposo en la tranquilidad de su finca del paraje San Vicente, hoy departamento de Godoy Cruz, donde murió en compañía de su esposa, el 3 de mayo de 1823.
Debe mencionarse que fueron varios los poetas mendocinos que lo evocan por sus hazañas que tanto ayudaron a la gesta del Libertador.





